Opo Flashes

Tras las FAQ`S, los Casos Cortos de STI y los Pequeños Modelos, estreno otra sección mini de mi blog: Los Opo Flashes.

Ya he escrito de casi todo lo que se podía escribir sobre mi experiencia opositora y creo que me han hecho todas las preguntas que se podían hacer, pero aún salen pequeñas cosas, dudas, anécdotas, recuerdos, que se merecen su lugarcito en este blog. Fogonazos, destellos, flashes sobre la oposición. Teoría, práctica, experiencia y hasta pruebas de la manta, si se tercia.

¡Levantamos el telón¡

Opo Flashes

¿17 horas “efectivas” de estudio al día?

17 horas dia estudiando

“En época de examen, ¿cuántas horas efectivas de estudio hacías? Algunos hablan de hasta 17 horas. La verdad es que me parece bastante increíble esa cifra, sobre todo porque no sé de dónde se sacan tantas horas. Yo estoy en modo examen (aunque se ha parado todo por el coronavirus) y como mucho consigo hacer 13 horas. ¿La gente suele mentir para bajar los ánimos a los compañeros? ¿Tu cuántas horas hacías en modo examen?”

Tengo dos entradas sobre compañerismo que puede que ya hayas leído. Esta y esta.

Yo diría que sobre 14 horas es lo máximo que llegué a estudiar. ¿Efectivas? Bueno, no sé que entiendes por efectivas, pero sí, para mi, sí, completamente efectivas (¡a muerte¡). Estudiando sin parar y a toda pastilla. Máximo rendimiento. Supongo que habrá quien pueda sacar más, pero mi creencia es que puede haber bastante exageración o redondeos muy alza. ¿Bajar los ánimos …? Yo ya me creo cualquier cosa, aunque eso lo digo ahora. Creo que hace 30 años (se cumplirán el año que viene) no hubiera dicho, ni siquiera pensado, lo mismo. Me parece raro que alguien tenga tiempo para hacer ese tipo de cosas, aunque, por supuesto, hay gente muy retorcida.

“Ahora que se retrasan las oposiciones, ¿crees que seguir así hasta Septiembre y luego, si apruebo, hasta Febrero me podría quemar?

Septiembre está muy lejos todavía. Un esfuerzo sostenido tan largo creo no será bueno … sobre todo si no apruebas en esta convocatoria. No quiero ser agorero, pero el sobresfuerzo se puede pagar a la siguiente … No sé, quizá podrías echar un poco el freno …

“Creo que tienes razón y tengo que bajar el ritmo, pero no quiero ser de las que digan: me ha faltado una semana (aunque, según he oído, a todos – o muchos, vaya-,  los opositores que suspenden siempre les falta una semana). Me da un poco de vértigo. Pero supongo que tengo que confiar en el trabajo hecho”.

Sí, es cierto, en la inmensa mayoría de casos un poco más de tiempo viene bien, pero, ojo, a los que aprueban les pasa lo mismo, solo que no lo suelen decirlo. No vas a encontrar a muchos que como yo digan que tuvieron suerte en un examen, aunque después de aquel día de la suerte aún me quedaban cuatro años de oposición. Efectivamente, como decía MAC: LOS TEMAS LOS TIENES EN LA CABEZA.

“No llevo mucho tiempo en la oposición. No llega a los dos años. Estoy muy contenta con mi preparador. Creo que me tiene cogida la medida”.

Ojalá tengas siempre esa impresión. Yo fui crítico con MAC durante años. Ahora veo que sin su comprensión y a pesar de los errores cometidos fue, con su paciencia, fundamental en mi éxito.

“Con esto te quiero decir que voy con el tiempo justo, aunque he crecido muchísimo en este último tiempo. No quiero bajar el ritmo porque a vueltas más cortas, más fresco tienes el temario y menos cuesta. No sé, me parece muy difícil acertar con tanta incertidumbre”. 

Piensa que antes no sabíamos ni cuando saldría la convocatoria. Todo era mucho más improvisado y anárquico. Tal vez te sirva de consuelo pensarlo.

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¿Aprobar pero quedarse fuera de plaza en notarías?

Me manda una opositora este vídeo y me pregunta que qué me parece. Le digo que espero que no esté pensando en matar a alguien y la enlazo con esta entrada (inspirada en hecho reales) del blog notaríAbierta.

Lo cierto es que este corto me parece muy bueno. Creo que refleja muy bien la angustia vital, la desesperación, el miedo y el hastío del opositor de larga duración.

Incluso está muy bien reflejado el ambiente. La sala, el tribunal, la enorme puerta, la llamada del bedel, el gesto adusto de los miembros del tribunal, en fin, casi todo salvo la horrible chaqueta del opositor que no suele recurrir a colores llamativos o el hecho de que cante el ejercicio de pie y no sentado o que se guarde el cronómetro en el bolsillo (¿de qué serviría si no lo ves?). Tampoco se corresponde con la realidad el hecho de que se ponga uno a cantar directamente (en notarías de cinco minutillos para pensar). Hasta el cante del tema me parece que suena muy realista, con sus tironcillos para coger algo de aliento. Muy bien de velocidad y muy correcto formalmente (le voy a poner un 5,95).

Ya me habían hablado de este corto en otras ocasiones, pero no lo había visto hasta hoy. Lo mejor que he visto en este mundillo opositil cinematrográfico.

No se dice qué oposiciones prepara el protagonista y no me gusta la imagen que se refleja de los funcionarios que aparecen cuando ya ha conseguido su ansiada plaza que (sin duda alguna) los habrá de esos que descuelguen y cuelguen un teléfono sin contestar o que pongan sellos como única y principal ocupación de su jornada y atribuciones, pero hay un detalle que me ha traído a la mente una cuestión de la que no he hablado nunca en el blog. Como no quiero hacer spoiler, el que quiera saber porqué he pensado en esto, tiene que ver el corto.

Sí que he hablado aquí de las reservas de nota, pero ¿es posible en notarías aprobar y quedarse fuera de plaza? No, no lo es. O apruebas o suspendes. O apruebas, o no eres apto y te quedas fuera y vuelves a la casilla de salida. No hay aprobados sin plaza, ni hay bolsa de empleo ni nada por el estilo. Tampoco sobran plazas. Aprobamos los justos, aunque los más antiguos del lugar recuerdan alguna convocatoria en que no fue así (desde que yo sé de este asunto, es decir, desde 1991 nunca han sobrado plazas).

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¿Canto bien?

“Llevo unos meses opositando a notarías; estudio tres temas cada semana y aunque tengo bastante claro mi objetivo y estoy muy animado, nunca consigo cantar con la seguridad que debería. Mi duda está en que no sé cómo practicar el cante para hacerlo con la naturalidad que lo hago en casa demostrando que verdaderamente me sé el tema. He seguido todos los consejos de mi preparador (cantar delante de un espejo, de mis padres, de mi novia…) y llegados a este punto, tengo la duda de que realmente esto pueda ser para mí”

He hablado del ritmo de estudio en otros posts de esta sección de Oposiciones, así que lo que me interesa de esta consulta es:

¿Qué opinará su preparador?

¿Sus padres o su novia tienen un contacto con el mundillo de las oposiciones que les permita enjuiciarle debidamente?

Evidentemente si uno no se auto convence, parecería que la cosa no va demasiado, pero a veces nos exigimos demasiado a nosotros mismos. ¿O no? ¿Cuántas veces no estuve de acuerdo con la impresión de mi preparador tras cantarle un tema? Muchas.

A mi me parece que no hay mejor entrenamiento que cantar y cantar y que la seguridad la da lo bien que se sepa uno los temas.

¡Vente a verme un día y te doy mi opinión¡

A propósito de esta pequeña entrada me comentaba un compañero lo siguiente:

“Me trae a la memoria este Opo Flash tuyo, el primer día que fui a la academia. Me senté de oyente. Estaba cantando un opositor. Yo nunca antes había oído cantar un tema. Entre las palabras, entre palabra y palabra, aquel introducía una larga inspiración. Me quedé espantado. “Yo esto no voy a saber hacerlo”, me dije. Tardó este compañero, pero, finalmente, aprobó. También recuerdo al que entre palabra y palabra metía un “eme”. También aprobó. No sé si llegaron a superar sus tics o como queramos llamarlos. Otro compañero cantaba muy nervioso. Las sillas del salón del suelo de la academia eran de esas que están unidas. Cuando este compañero cantaba, los demás del mismo bloque de sillas nos agarrábamos, porque este compañero (que era corpulento) se movía mucho al cantar y nos hacía movernos todos. Ya llevaba dos convocatorias fallidas. Un buen día cantó el tema tranquilo. Si me di cuenta fue porque la bancada no se movía. Al cantarlo tranquilo, mi atención se pudo centrar mejor en el contenido del tema, que era muy bueno. Ya no distraía la forma de cantar. Creo que ese es el secreto, que la forma de cantar centre al oyente en el tema. Ya siempre lo hizo así. Nunca he sabido a qué se debió una evolución tan de la noche a la mañana. Aprobó, incluso creo que quedó muy bien situado”.

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¿Cuándo salen las notas del tercer ejercicio de las oposiciones a notarías?

notas notarias

Pues lo dice el Artículo 18 del Reglamento Notarial:

“Las calificaciones se harán, en los dos primeros ejercicios, al término de cada sesión, y en el tercero y cuarto ejercicios, el mismo día o el siguiente en que concluya la lectura por el último opositor“.

Es costumbre que el último opositor al que corresponda leer, sea el único que lo haga en el día, pues una vez que termina de hacerlo, el Tribunal se encierra a calificar y saca en ese día la lista de aprobados del tercero que es (aunque ha habido excepciones) la lista de aprobados definitivos de la oposición.

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¿Cuántos temas me estudio?

temas de estudio para empezar oposición

No me parece de recibo que en estos tiempos de escasez de vocaciones, comparezca un chaval ante un preparador, se le diga que se estudie de doce o quince temas y que vuelva cuando se los haya estudiado.

Solo me ocurren dos cosas:

  1. Los ponen a prueba.
  2. Los ponen a prueba para que se vayan.

Lo que hay que hacer es cuidar al opositor, especialmente al que a lo mejor no es tan capaz, pero que tiene madera y no solo madera de opositor, que hay que tenerla, sino MADERA DE NOTARIO, con mayúsculas, ¡coño¡, que hacen falta BUENOS NOTARIOS, que las hemos pasado y las seguimos pasando canutas y esta es una profesión honorable, de señores y de señoras, que requiere un plus como decía Vallet de Goytisolo (Vallet en realidad decía otra cosa, pero eso es lo que en el fondo pienso que quería decir).

Así que despachar a uno que empieza de este modo, además tratándole de usted y sacando pecho de lo que uno tardó en aprobar, no me parece de recibo.

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¿Dices “suspendí” o “me suspendieron”?

suspender o que te suspendan

¿Dices suspendí o me suspendieron? (porque si decimos aprobé o me aprobaron, la cosa suena muy distinta, ¿no?).

¿Reconoces tu buena suerte al igual que le echas la culpa de tus suspensos a la mala suerte?

¿Te atreves a decir cuantos años estuviste opositando desde el primer día que cogiste un tema hasta el día que hiciste el dictamen con el que aprobaste la oposición?

Hace unos días en mi entrevista para la serie de podcasts en Tras el Flexo que podéis escuchar siguiendo las instrucciones que explico aquí, me preguntaban que porqué los que siempre salen en la prensa cuando una oposición a notarías (o a otras) termina, son siempre aquellos que han conseguido aprobar más jóvenes. Respondí que creía que sucedía porque lo que vendía es el éxito y no el fracaso, aunque en estos días a propósito de mi libro, he aparecido en diversos medios (¡casi dieciocho años después de aprobar¡) como “un notario que relata en un libro sus 11 duros años como opositor, con final feliz”. Al margen de que lo del final feliz dará lugar a algunos chistecitos (como cuando compartí página con el espárrago de Villena a propósito de la Cruz de San Raimundo de Peñafort), lo cierto es que la noticia en esos términos es todo un éxito porque constituye una excepción y nos reivindica a los que tardamos un porrón de años en aprobar las oposiciones.

Yo no digo nunca que “me suspendieron”. Siempre digo y diré que suspendí y las tres veces con toda justicia, aunque en mi único oral no aprobado, el suspenso fuera “riguroso”.

Tampoco me consuelo con la mala suerte (que puede ser dañina a largo plazo para la recuperación/normalización de quien finalmente no aprueba). Es más, todo el mundo sabe (y si lee mi libro conocerá la historia de principio a fin y por orden cronológico) que reconozco mi buena suerte en el que fue mi tercer examen (de nueve) de unas oposiciones notarías. Ese tercer examen que aprobé, me permitió hacer seis exámenes más y en ese sexto conseguir el anhelado aprobado. Buena suerte relativa, ¿no?

“Puffff, ¿y merece la pena?” me dijo alguien el otro día en Twitter. “Sin duda alguna. Pero es una cuestión subjetiva, of course”, respondí. Añadí un enlace a este post sobre perder la juventud (a veces muy sobrevalorada) opositando (cuando otros tiran a la basura la mediana edad o se ven prejubilados a los 55) y, entrando ya en el terreno de la ciencia ficción, también dije me había planteado en alguna ocasión aquello de que “si pudiera dar marcha atrás y darme un consejo sobre la oposición, ¿qué me diría?”. Esto sería lo que me diría a mi mismo en tal caso.

Por supuesto, no me quito ni un minuto de oposición. Fueron 10 años, 9 meses, 3 días y aproximadamente 8 horas de oposición. Y a mucha honra.

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¿Disfrutar de la oposición?

opositores que disfrutan

¿Disfrutar? 

Yo no disfruté jamás de la oposición y me parece inconcebible que alguien lo haga o lo que es muchísimo peor que desee o recomiende a los demás que disfruten de la oposición.

Se disfruta del resultado, si es que llega (que muchas veces no llega), y (a modo de inversión) de los conocimientos adquiridos (que desgraciadamente en muchos casos pueden acabar infrautilizados) si es que no salen bien las cosas y hay que abandonar (que se abandona más que se aprueba). Pero con la oposición en sí misma es imposible disfrutar y si tienes la percepción de que lo hiciste (la percepción no la certeza) es porque no te costó demasiado aprobarla y te doy la enhorabuena por haberlo conseguido de ese modo, pero a mi jamás se me ocurriría desearle a un opositor que disfrute, a no ser que estuviera de broma o me estuviera riendo de él y, francamente, yo con la oposición siempre he tenido muy poca mecha para las bromas.

A mi decirle un opositor “¡que disfrutes¡” me parece una ligereza, una torpeza y una idiotez que me hace contar otra vez más el chiste del jorobado en el cementerio que en este caso, sin la menor duda, terminaría con un ¡que disfrutes¡

Una mano sale de una tumba y le dice al jorobado:

– ¿Queee llevas en la espaldaaa?

Y dice el jorobado:

– Pues una joroba.

Entonces, la mano que había salido de la tumba, da un chasquido y la joroba desaparece. El jorobado, como loco, vuelve al pueblo y lo cuenta a todos. Ilusionado el manco, sale corriendo hacia el cementerio al encuentro con la misteriosa mano. Tiene suerte y la mano le sale al paso y le pregunta:

– ¿Queee llevas en la espaldaaa?

Y dice el manco:

– Pues nada.

Y entonces la mano que sale de la tumba, da un chasquido y al manco le aparece una joroba en la espalda y la mano le dice: ¡que disfrutes¡ 

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¿El Notario solo firma y pone la mano para cobrar?

notario solo firma y cobra

“De repente me di cuenta que no hay ninguna razón de peso, que me haga pensar, “me gustaría ser Notario” y llegué a la conclusión de que es porque no sé muy a fondo en qué consiste realmente la profesión”.

Pues no sé si en mi post “De mayor quiero ser Notario” ofrezco respuesta en todo o parte a esta pregunta, pero me apetecía divagar hoy un poco a propósito de este comentario que hace ya unos meses me hicieron a través de mi cuenta de Twitter desde la que me comprometí a darle una respuesta. Sirva por tanto este Opo Flash de respuesta parcial a aquel comentario.

Firmar y poner la mano

Curiosamente mi madre no sabía que era un Notario cuando conoció a mi padre, que lo era, y mi mujer, tampoco lo tenía claro cuando me conoció a mí y supo que mi padre lo era y que yo quería serlo. Parece que todo el mundo va al Notario en algún momento y que todo el mundo sabe qué hace un Notario, pero cómo se lo preguntes fácilmente te harán dos gestos: El de agarrar un boli y hacer como que escribes y acto seguido el de poner la mano en “modo cobro”.

Ana Virginia Botía González es una de las compañeras de la última promoción que han tomado posesión de sus primeras notarías esta misma semana. Hace unos meses decía en el periódico “La Verdad”: «Me da rabia que se diga que los Notarios solo firman». Sin duda Ana Botía tiene toda la razón en sentirse así y lo va a sufrir en sus carnes durante los cuarenta y cinco años que tiene por delante para ejercer nuestra profesión, pero yo tengo la solución y no es otra que trabajar duro para demostrar a todo el que se pasa por la notaría que eso no es así. Esta misma semana, una tanda de preguntas y respuestas con Alberto, un consultante de mi blog, terminaron con este comentario:

” … incluso ya me está gustando (se refería a la profesión de Notario) y todo. Y yo que pensaba que ser Notario era aburrido…”.

Recientemente he mantenido una conversación con mis amigos de Tottributs sobre qué era lo que más nos gustaba de nuestros respectivos trabajos. Yo les dije que nada en particular, que más bien me gusta todo, me gusta el conjunto de mi trabajo.

A mi no me gusta ser un Notario que espera en el despacho a que le entreguen una escritura para leer y que hasta ese momento no sabe nada del asunto de los clientes que van a otorgarla o que va saltando de sala en sala de firmas en idéntica situación.

A mi lo que me gusta es estar pendiente de todo lo que se mueve por la notaría, de quién viene, de quién vendrá, de qué escrituras están en preparación, de cuáles firmamos mañana o pasado o al otro, de porqué no hemos firmado por fin aquello, de estudiar el asunto de la familia Tal, de leerme aquella sentencia, de si habéis o no avisado a Fulano del presupuesto de su asunto, de porqué no se ha expedido esa copia o porqué Mengano todavía no ha pagado su factura o Zutano de tal Banco no ha venido a firmar la diligencia de adhesión en las pólizas de la entidad.

Alguno pensará que no delego. Puede que tenga razón, aunque tal vez yo pudiera decirle a él que delega demasiado.

Aquí lo dejo, pero prometo volver sobre este asunto en cualquier momento.

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¿El Tribunal te puede decir algo durante los exámenes orales?

tribunal examen notarias

Pues poca cosa.

Solo lo que indica el Artículo 16 del Reglamento Notarial:

“El tribunal no hará advertencia ni pregunta alguna a los opositores sobre las materias del ejercicio. Al presidente corresponde fijar la hora del comienzo y fin del ejercicio y advertirá al opositor, por una sola vez, con diez minutos de antelación, la hora en que debe acabar. Podrá también exigir que los opositores se atengan a la cuestión y eviten divagaciones inoportunas, y dar cumplimiento a las prescripciones de este reglamento relacionadas con la práctica de estos ejercicios”.

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¿Es bonito ser Notario?

es bonito ser notario

“Desde la ignorancia del opositor que conoce (un poco) el Derecho pero sólo por los libros, me gustaría saber, ¿es bonito ser Notario?, ¿es estimulante intelectualmente?, ¿permite profundizar en el estudio del Derecho?, ¿se siente uno realizado?”

Pues tendría que decir que … depende, pero que para mi SÍ, SÍ, SÍ y SÍ.

Hay gente que aprueba las oposiciones y se duerme en los laureles el resto de su vida profesional y otros (la mayoría) no.

Yo creo que mi blog pone de manifiesto el reto que representan las pequeñas notarías de pueblo como las tres que yo he tenido. Imagino que en una grande, se multiplicarán los estímulos por razón del volumen y la complejidad de los asuntos a los que uno se enfrenta.

Solo tres años de blog han dado para más de 600 posts y cerca de 500 cuestiones cortas que en su inmensa mayoría surgen del día a día de mi despacho. Mi intelecto está sobre estimulado y profundizo a diario en todo lo que se me pone por delante y en lo que me consultan, si es que me parece interesante. Vamos, ¡que no paro un momento¡

Estoy realizadísmo y pienso que lo mejor está por llegar … me quedan 20 años para jubilarme.

Pero, en confianza, ¿sabes lo que me frustra? … que a pesar de todo esto, no gano clientes: LOS PIERDO. La honradez, la escrupulosidad y el perfeccionismo no venden y vuelvo a decirlo una vez más: luego nos quejamos de la clase política y dirigente, pero la honradez, la ética, la honestidad, empiezan por uno mismo y los que no la practican en su ámbito no creo que tengan demasiado derecho de exigirla a los demás (o al menos a esperarla de los demás …).

Así que te diría que estoy super satisfecho con mi trabajo y triste porque tanto esfuerzo represente que venga menos gente a verme y no más. En mi ámbito profesional reducido y pueblerino, los que manejan el cotarro inmobiliario, bancario y pseudo jurídico, dirigen y condicionan al resto, acceden a la gente en muchos casos antes de que yo lo haga, de manera que muchos no vienen a verme porque reciben una información sesgada, ¡que sesgada¡, ¡una información falsa sobre mi¡, y no vienen, o vienen pervertidos por esos malos profesionales que no piensan en los intereses de sus clientes, sino en los suyos propios.

En fin, no pienso cambiar, no van a poder conmigo ni con mi forma de ser y de trabajar.

Otro día te hablaré de aquello que oigo tantas veces “la notaría de Justito es buena para comprar, pero no para vender”. Parece una frase sin importancia, ¿verdad? Pues no lo es…. Hasta estoy pensando en poner un anuncio tipo banderola en el balcón de mi despacho con ese eslogan. Incluso se me pasa por la cabeza inventarme un fake: La notaría de Pinoso se suprimirá en la próxima demarcación notarial”. Entonces todo serían ays, ays, ays y madresmías … Entonces que no cuenten conmigo.

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¿He perdido la juventud opositando?

sobrevalorar la juventud

Pensé en ello mientras un viejo amigo que anda por los 55 tacos me contaba que se le podrían avecinar problemas laborales por importantes reestructuraciones de su empresa en la que lleva un porrón de años. Este mismo amigo es de los que ya solo pensaba (o así me lo parecía a mi) en prejubilarse en las mejores condiciones, sin embargo ahora parece (con el susto en el cuerpo) que ya no le interesa tanto y que el asunto le causa mucha preocupación. Conste que nunca ha sido de los que han dejado el cuerpo muerto en el trabajo. Ni mucho menos.

Para mis adentros yo pensaba: “Desde luego que yo invertí bien mi juventud”; “ese problema no lo voy a tener yo nunca”.

En su día yo era el infeliz y amargado y ahora soy el del “¡que bien vives¡”. Después continué pensando que, tal vez (y más ahora que se vive tanto), la juventud está sobrevalorada. Pensamos en que perdemos el tiempo empleando muchos años de plenitud en conseguir nuestra ansiada plaza, pero pensamos menos en que a los 30 o a los 35, con la plaza conseguida, quedará aún muchísimo por hacer y por vivir. Incluso llegará el día en que tus colegas estén cansados de trabajar y preocupados por una eventual pérdida de empleo. Mientras tú pensarás en que te queda hasta los setenta años y en lo bien que invertiste aquellos años en los que otros ganaban dinero, se casaban, tenían hijos y te adelantaban en todos los aspectos vitales y profesionales. Pasados los años, resulta que los dos amigos estamos al mismo nivel e incluso puede que yo esté por delante con más y mejores perspectivas profesionales.

Nosotros ya pasamos por aquellas preocupaciones laborales. Ahora les toca a otros sufrir. Nosotros ya hicimos nuestra inversión. Hicimos nuestra apuesta y nos queda mucho por trabajar y por vivir.

No te creas eso de malgastar tu juventud. Otros, probablemente, malgastarán su madurez y su experiencia.

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¿La oposición es dura o es aburrida?

Para mi es clarísimamente las dos cosas, pero me parece que es mucho más dura que aburrida.

Yo no diría que me aburrí opositando, más bien me desesperé opositando y hasta llegué a perder la esperanza de aprobar. Yo diría que estaba desesperado al poco de empezar pensando “en vaya lío me he metido”. La desesperanza no me la generaba el aburrimiento, ni la vida espartana; la desesperanza era una consecuencia de la dureza, del nivel de exigencia, de los años y de los suspensos. No creo que ningún opositor por encima de los siete años que, de media, dura actualmente la oposición diga que le pareciera más aburrida que dura. Por debajo de la media, el sentir pienso que también será mayoritario a favor de la dureza. Solo los elegidos y afortunados aprobados a la primera pueden decantarse por la opción “aburrimiento”. En cualquier caso, valoro mucho más la respuesta a la pregunta que me hago en este Opo Flash por parte de los opositores en activo y ex opositores, que por parte de los que ya hemos aprobado pues solemos tener una visión distorsionada por el éxito de la misión.

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¿Lo importante no es cómo empieza, ni cuánto se tarda, sino cómo termina la oposición?

lo importante es aprobar la oposición

Hacía tiempo que no sacaba un nuevo Opo Flash …

Creo que el debate del que hoy me ocupo me reaparece en un momento muy apropiado …

“Pues no, no exactamente, respondí yo.

En esta convocatoria, que aún está terminando pero de la que se ha celebrado ya el tercer ejercicio que (tradicionalmente y no ha habido excepción en esta ocasión) da las plazas a los aprobados, parece ser que hay un nuevo compañero que peina más canas que yo (dejémoslo en eso) y que, al parecer, no es porque empezara a opositar hace unos pocos años, aunque no tengo datos suficientes para afirmarlo con seguridad, ni tenga porqué hacerlo público si fuera exacta mi información. Envío, antes de continuar, una gigantesca felicitación al nuevo compañero a quien podríamos preguntar si es cierta la afirmación del título de este Opo Flash de hoy.

¿Lo importante no es cómo empieza, ni cuánto se tarda, sino cómo termina?

Tal vez esta afirmación sea propia de quienes tardan poco en aprobar y creo que no tanto de quienes nos cuesta dar por finiquitada (con éxito) la oposición. Imaginen lo que dirá uno que no aprueba y ha invertido un montón de años en no hacerlo. Ya me gustaría a mi haber tardado la mitad de tiempo o que me hubieran asegurado que iba a aprobar. Acabar aprobando compensa casi todo, pero no absolutamente todo (a mi modo de ver).

Para mi, empezar o no empezar es una decisión menor pues solo es el hito del comienzo del camino. Pasado el tiempo, tardar cuatro u once años no me parece, desde ningún punto de vista, que pueda ser lo mismo excepto por aquello de que “bien está lo que bien acaba” y porque tal vez los que estamos en la franja superior de las medias valoremos más el esfuerzo y sacrificios invertidos en el logro. Terminar aprobando es lo más fantástico que te puede suceder, pero si después de once no apruebas, ¿qué? y ¿tampoco importa nada haber tardado más o menos tiempo?

Decía otro que: “Lo importante es el camino, que la vida pasa en esos doce años. Seguir viviendo a tope aunque estés estudiando, pues el futuro es incierto”.

Vivir a tope y opositar son términos para mi absolutamente incompatibles. No creo que haya muchos opositores que vivan a tope.

Me contestaron que: “Por eso muchos no opositan. Vivir, tener experiencias, no estar en una burbuja y disfrutar del presente. Hacer planes a tan largo plazo para ni no es viable, más que nada porque he visto cómo por temas de salud se han truncado vidas en días o meses. Suerte, que saques la plaza“.

Respondí que la saqué hace diecisiete años y entonces me felicitaron. Creo que será la felicitación más tardía que recibiré por causa de mi ya lejano aprobado.

Pocos días después alguien me dijo: “Pienso que la vida no acaba por no llegar a aprobar, ni notarías, ni registros, ni abogacía del Estado, ni cualquier otra oposición”.

De nuevo respondí yo:  “No, la vida no se acaba pero tras años opositando, esa clase de comentarios te aseguro que ayudan muy poco. Es más, yo diría que molestan y, por eso, procuro no usarlos cuando hablo con “mis” opositores o ex opositores veteranos. A mi no se me hubiera acabado la vida, pero se me hubiera jodido bastante, te lo puedo asegurar. Alguno me quería consolar cinco minutos después de mis suspensos en el tercero diciendo gilipolleces como “yo te coloco en la Coca-Cola a descargar cajas” y cosas similares…”.

En fin, mucho ánimo a los treinta opositores que (encima en estos días tan especiales) tienen que tomar decisiones y mentalizarse para continuar o dejar la oposición tras haber suspendido el tercero.

Todo esto me hace pensar en un chiste muy bestia que mi amigo Zetace y yo nos contábamos hace unos años, pero es tan bestia que no se puede contar aquí …

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¿Opositores solteros y sin compromiso?

los opositores mejor solteros

“Pronto comenzaré a opositar para notarías y el que será mi preparador me ha advertido que no es la mejor opción iniciar esta etapa con pareja. Me han surgido miles de dudas con esta afirmación, ya que no me veo capaz de afrontar dicho reto sin ella” – me dijo una futura opositora hace unos días.

Menuda estupidez lo de no tener pareja, como diría mi mujer, ¿de dónde se ha escapado ese (o esa)?

Tal vez conoce a la pareja en cuestión y piense que no le conviene, pero no parece que hable de alguien en concreto sino más bien de tener pareja en general.

Vamos a ver, ¿no será más normal, lógico, coherente, razonable, pensar que unas veces la pareja resultará desastrosa y otras (la mayoría) no?

A mi, por cierto, me vino muy bien casarme en 1999 cuando llevaba ocho años de oposición. Por cierto, que nuestro noviazgo empezó nueve meses antes de empezar yo (y también ella) a opositar. Por cierto que mi novia, que luego fue mi mujer y que lo sigue siendo, fue un pilar fundamental durante toda mi oposición. Ella tuvo dudas cuando comencé (también las tenía yo), pero no eran dudas amorosas eran acerca de la envergadura del proyecto. No se equivocaba, tardé casi once años en aprobar.

¿Al menos – habría que preguntar al futuro preparador – se puede tener sexo esporádica o permanentemente o solo es válido el onanismo?

Cuantas tonterías, por favor. A lo mejor los opositores también deberían mantenerse vírgenes desde que empiecen hasta que terminen …

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¿Para ser Notario tengo que ser “comercial”?

notario comercial o no comercial

No sabía si titular este Opo Flash como lo he titulado o más bien “opositar sin vocación y/o conocimiento de causa”.

Mi hermana que no estaba en principio interesada en ser Notario, como nuestro padre, acabó siendo Notario pues su propuesta de irse a estudiar Periodismo a Navarra no fue demasiado bien recibida en casa. ¡Mira niña -le debieron decir mis padres-, si te da igual ser una cosa que otra y teniendo en cuenta que nunca habías pensado en ser periodista, aprovecha tus cualidades y prepara notarías¡ Las preparó y en cuatro años y medio, contados desde el primer día hasta el último (los cómputos de algunos son muy peculiares) fue Notario.

A pesar de que podría decirse que mi hermana se puso a opositar sin vocación, en casa todos sabíamos a la perfección cuales eran los pecados veniales y mortales de un Notario: no se puede firmar por separado (unidad de acto), se firma con el Notario, hay que pedir el documento de identidad, no se puede firmar fuera de tu pueblo, ni fuera de tu Distrito, y muchas otras cosas más …

Lo demás venía de serie y se reforzó (y se sigue reforzando) con el tiempo. No quiero decir que la vocación naciera después (porque después la vocación ya es otra cosa), pero el verdadero conocimiento de causa, el escrúpulo, la honradez, la integridad, el no lanzarse a la calle a buscar clientes, ni a quitárselos al compañero de enfrente, el no quitar empleados, no vienen exactamente de las sobremesas en el salón de casa. Eso es más bien es inherente a cada uno; es una cuestión de tener valores, ética, educación, rectitud, honestidad, firmeza, criterio … etc … etc …

Me decían hace poco que alguien que acababa de aprobar la oposición se preocupaba porque eso de lanzarse a la calle a buscar clientes, el llamado aspecto comercial de la profesión, no le gustaba. Pero, ¿dónde dice que haya que hacer eso? Yo por cortesía he ido a saludar a los directores de oficinas bancarias a mi llegada a mis dos primeros pueblos (yo creo que aquí ya ni lo hice) pero aquel saludo no conllevaba nada más. No me he abierto una cuenta aquí o allá para ganar clientes. Soy cero comercial de puertas para afuera y me parto el pecho de puertas para adentro a fin de ganarme a cualquier cliente que entre a mi notaría. Comercial en el despacho (con el buen trabajo y trato), pero no en la calle. Eso es lo que hay que hacer.

¿Y se puede llegar a la profesión sin saber prácticamente lo que es un Notario? Pues así nos va, me parece a mi. No, no puede ser, no debería ser. Así lo pienso … y lo digo. Una solución a todo esto sería una parte del programa dedicada a la Deontología y/o la creación de una Escuela de Práctica al estilo de Jueces y Fiscales (cobrando entre tanto, claro). También los preparadores podrían dedicar unos minutillos adicionales después de cada cante no solo a efectos de iniciar al alumno en el dictamen, sino también a efectos de instruirle en la Deontología y en los valores propios de la profesión …

Ya le di vueltas a este asunto aquí y aquí.

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¿Por qué algunos elegidos aprueban tan jóvenes?

algunos notarios aprueban muy jóvenes

Hace unos meses a propósito de mi post “El Notario más joven” se desarrolló una algo acalorada conversación en Facebook sobre las posibles razones de que algunos tarden muy poco tiempo en aprobar las oposiciones a notarías.

Algunos de los argumentos aportados fueron estos:

  1. Se trata de gente que ha adelantado años en la Universidad.
  2. Con un coeficiente intelectual superior a la media
  3. A los que los cambios legislativos y de programa les han respetado.
  4. A quienes el momento, la frecuencia o el número de plazas de la convocatoria les ha beneficiado.
  5. Que tienen una capacidad de sacrificio y esfuerzo superior a la media.
  6. Que marcan las diferencias en el día a día, con un poco más de tiempo de estudio, con menos tiempo de descanso, con menos vacaciones, con menos dispersiones y tentaciones, etc … dando lugar a la larga a mucho tiempo extra de estudio acumulado.
  7. Con buena suerte o con ausencia de mala suerte.
  8. Con mejores temas.
  9. Con mejores preparadores de temas y de dictamen.
  10. Que son unos cracks, unos máquinas, unas bestias pardas del estudio.
  11. Que son de esos que les gusta estudiar y que hasta pueden haber vivido la oposición como un especie de paseo militar.

No se trata de restar méritos, se trata de enumerarlos para indagar en las enormes diferencias de tiempo en la preparación que suelen existir. Yo mismo he vivido esto en mi casa con mi padre, que aprueba con veinticuatro y, por tanto, está en el listado de mi post; con mi hermana que aprueba con veintisiete años; con mi hermano que prepara un par de años y se lo deja y conmigo que apruebo con treinta y cuatro años.

Yo no adelanté en la Universidad, no sé mi coeficiente intelectual que presumo más o menos normal, sufrí un cambio de programa y muchos cambios legislativos (como casi todos), también sufrí una primera convocatoria en la que puse toda la carne en el asador y de la que salí perjudicado en parte por sus escasas sesenta plazas, demostrando una capacidad de esfuerzo y sacrificio enorme a largo plazo aunque a corto no me servía para cubrir los macro esfuerzos y las ausencias de descanso.

No considero que tuviera mala suerte, hasta diría que un golpe de buena suerte me rehabilitó para la oposición cuando solo pensaba en dejarla. Creo que simplemente mi coco me jugó muchas malas pasadas aunque no pudo conmigo. Por supuesto que pude haber tenido mejores temas y mejor preparación del dictamen.

¿El resultado de esta combinación da como resultado casi once años? Pues sí, así fue, aunque en mi mano estuvo el evitarlo y no fui capaz de hacerlo.

¡Olé por los que sí pueden y ánimo a los que les cuesta¡

Cada uno es cada uno y compararnos puede no reportarnos nada positivo.

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¿Por qué cuando me retiro o suspendo en notarías no sale mi nombre?

me retiro de notarías

Pues porque lo dice el Reglamento Notarial en su Artículo 18:

“Las calificaciones se expondrán seguidamente al público, expresándose el número de puntos alcanzados por cada opositor, sin hacer mención de los opositores que no hubiesen sido declarados aptos en los ejercicios”.

De ahí que un opositor suspendido, retirado o excluido, deje de ser FULANITO DE TAL Y CUAL, para quedar convertido en un triste número y una letanía a continuación:

SUSPENSO o NO APTO

RETIRADO

EXCLUIDO

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¿Por qué te ponen en notarías una nota de 5,01 y no de 5,00?

5,01 nota notarías

Pues la verdad es que no lo sé.

En mis cinco convocatorias, estoy seguro de que al menos en una dieron cincos (5) y no cincos ceros unos (5,01). Se interpretó, creo recordar, como un aprobado “con condiciones” que te obligaría a pasar algo más holgado el siguiente ejercicio. Posteriormente no sé si se han dado más casos. Lo habitual es que el que aprueba con la mínima lo haga con 5,01.

Recuerdo a un viejo compañero de colegio que se empeñaba en decir que en mi primer oral, había aprobado con la mínima y yo le decía (enfadado): “No he aprobado con la mínima; la mínima es 5,01 y yo he sacado un 5,05”.

Lo de las notas lo regula el Artículo 18 del Reglamento Notarial que dice al respecto:

“En los dos primeros ejercicios, cada uno de los miembros del Tribunal podrá conceder de uno a diez puntos, y de uno a veinte en el tercero y en el cuarto. En ningún caso al opositor que haya obtenido la declaración de aptitud en un ejercicio podrá asignársele una calificación inferior a cinco puntos”.

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¿Qué es un Notario electo?

notario electo nuevo

Pues un Notario nombrado para un plaza determinada que aún no ha tomado posesión de la misma.

¿Son los nuevos aprobados Notarios electos?

En este momento, no. De momento, están a la espera de que se resuelva el concurso en el que van a obtener sus primeras notarías. La DGRN ya dictó la Resolución por la que se publica la relación de aprobados, pero falta ese otro trámite más.

De momento, ya he podido ver cuantos acceden a la lista de “El Notario más joven”.

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¿Qué hubieras hecho si nada más empezar hubieras tenido la sensación de que no aprobarías?

opositor infeliz

Justito, ¿sabes que es lo peor? Que soy infeliz no intentándolo, pero creo que nunca aprobaría. Es algo dificilísimo, algo parecido a que te toque la lotería, sobre todo cuando las circunstancias personales no son adecuadas. Si tú hubieses tenido la sensación de no aprobar nada más empezar, ¿hubieras seguido?”

La verdad es que es todo un dilema. Es un “quiero pero no puedo” en toda regla. Creo que yo no hubiera seguido. Si me hubiera dado cuenta de que no podía con la envergadura del asunto, lo habría dejado, pero en realidad a mi se me dio bien desde el principio. No era rápido estudiando, pero una vez terminé la primera vuelta, cogí ritmo y funcione muy bien hasta que me pegué el batacazo.

Entonces es cuando no debería haber seguido. No sé cómo lo hice (bueno, sí lo sé y lo he contado) y un día remonté. Pero si desde el principio ves que no, sientes que no, tal vez sea que no y debes dejarlo, salvo que no seguir probando te haga aún más infeliz.

Que te toque la lotería es mucho más difícil. Y, aunque sé que no es lo que has dicho, las oposiciones no son una lotería (como muchos piensan o creen). Aunque tal vez sí sea más difícil aprobar notarías a que te toque la lotería. ¿A cuántas personas les toca en un año entero la lotería en España? Supongo que a miles. Las oposiciones a notarías solo las aprueban unas cien personas cada dos años. Lo malo (o lo bueno) es que para que toque la lotería solo hace falta comprar el boleto, esperar y tener suerte. Para aprobar notarías hay que dejarse la piel una media de siete años.

En cuanto a las circunstancias personales (ya lo hemos hablado), las considero fundamentales. Ya lo he dicho muchas veces, para mi hay que disfrutar de los puntos 1 y 2 y llevar a cabo el tercero con la idea de que el punto 4 sea resistir y el 5 un aprobado.

1.= Salud física y psíquica.

2.= Medios económicos suficientes.

3.= A probarse.

4.= Resistir.

5.= Aprobado.

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¿Se pueden consultar textos legales durante el tercer ejercicio?

consultar libros

Sí y hasta una calculadora.

Lo regula el Artículo 16 del Reglamento Notarial:

“Los opositores estarán totalmente aislados, y no podrán consultar sino los textos legales que el tribunal les permita, y que por sí mismos se proporcionen, sin notas de jurisprudencia ni comentarios. Así mismo podrán utilizar calculadora”.

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¿Si pudieras dar marcha atrás y darte un consejo sobre la oposición que te dirías?

“¿Qué fue de Brad?” es una película protagonizada por Ben Stiller que interpreta a un padre que se cree fracasado y piensa, siempre auto-analizándose más de la cuenta (uy, ¿a quién me recuerda esto?) que a él le ha ido muy mal la vida y, en cambio, a sus amigos del instituto les ha muy bien. Quiere a toda costa que eso no le suceda a su hijo. El hijo lidia como puede con el coco atormentado de su padre y en un momento ya avanzando de la película le pregunta: “Si pudieras dar marcha atrás y darte un consejo, ¿qué te dirías?”

Inmediatamente pensé en lo que yo me diría a mi mismo sabiendo lo que luego me pasó. No hablo de lo que yo le diría a otros. No es ese el caso que quiero plantear. Mi caso es que yo pudiera retroceder en el tiempo y que mi yo del futuro le dijera algo a mi yo del pasado. Sería como lo que el viejo Biff hace con el joven Biff en Regreso al Futuro II. Yo lo tengo mega claro.

Yo me diría estas dos cosas:

  1. Vete a segunda vuelta. Sigo pensando que si en primera convocatoria hubiera esperado a segunda vuelta, podría haber aprobado igualmente el primero y hasta con reserva de nota y no hubiera llegado al segundo con posibilidades como lo hice para luego suspender. Aquel suspenso me sentó tan mal que eso, unido al sobre esfuerzo, me sumieron en un larguísimo bache.
  2. Medícate. Cuando me puse malo a los pocos meses de suspender aquel segundo, tenía que haberme tratado a fondo y no lo hice. Fue un gran fallo. Perdí la convocatoria de Sevilla y solo remonté cuando por fin perdí el miedo a medicarme y lo hice.
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¿Te pueden echar de los exámenes orales?

excluido examen notarias

Sí, aunque es inusual que se excluya a nadie con el clásico toque de campana.

Lo regula el Artículo 16 del Reglamento Notarial:

“En el primer ejercicio se podrá excluir al opositor, al concluir su exposición del segundo tema de Derecho Civil, si el tribunal, por unanimidad, acuerda que los ha desarrollado con manifiesta insuficiencia para obtener la aprobación. Igual medida podrá ser aplicada en el segundo ejercicio al término de la exposición del primer tema de Derecho Hipotecario“.

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¿Tengo que ir de traje y corbata al dictamen?

corbata dictamen notarias

La verdad es que no existe un “dress code” para asistir a examinarse ni de los orales, ni de los escritos, ni para la lectura de estos últimos.

Tengo contado aquí que El opositor no viste de luces pero sí tiene una suerte de uniforme, trajes y corbatas de tonos oscuros, con camisas blancas o azules (nada que resalte demasiado) para los hombres y trajes de chaqueta también oscuros con faldas más bien largas para las mujeres”, pero yo ya aprobé hace tiempo y no sé si las cosas siguen siendo exactamente así.

En alguno de mis orales, en Madrid casi con seguridad, había un opositor con traje de color claro y corbata estridente que además hablaba muy alto llamando la atención de todo el mundo. Quizá sea mejor no llamar la atención del tribunal en modo alguno, no vaya a ser que una corbata espantosa pueda despistarles de la atención y llevarles a pensar en el poco gusto que tiene este opositor, aunque, por supuesto, sobre gustos no haya nada escrito.

Centrándonos en el dictamen, puesto que me llega la pregunta de uno de los opositores en capilla, hay quien, como Eduardo Llagaria, aconsejaba ir de traje y corbata pero con un jersey preparado para colocárselo cuando llega el momento de comenzar y así estar y encontrarse más cómodo. A mi no me incomodaba la corbata (que acaba aflojándose) y, por supuesto, te permiten que te quites la chaqueta, pero como quedarse en mangas de camisa puede dejarte algo frío (aunque yo soy de los de camiseta interior de manga carta) creo que el consejo de Eduardo es la mar de bueno.

No sabría que recomendar para las chicas, pero, por favor, ¡que nadie se presente con una sudadera¡ (palabra que, por cierto, nunca ha estado en mi vocabulario y no me gusta nada) no vaya ser que muchos años después, como me pasa a mi con el de la corbata estridente, nadie consiga olvidarte. Creo que si me encontrara por la calle con Mr. Corbata Horrible aún le reconocería. Por cierto, no sé si llegó a aprobar las oposiciones.

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¿Un consejo para el primer día de cante?

primer cante notarias

“Cantaré pronto por primera vez y estoy algo nervioso, ¿tendrías algún consejo para mí que me acompañe en esta nueva vida?”

Si te dijera lo mismo que los veteranos que preparaban con mi preparador me dijeron a mi el primer día, te diría “no vayas, aún estás a tiempo”, pero hablando en serio se me ocurre decirte que lo hagas como si te fueras a examinar; que defiendas el tema con uñas y dientes, procurando no pararte, sin preocuparte demasiado del cronómetro y sin que se te ocurra decir algo así como un “uf, no me acuerdo”, “uf, me está saliendo fatal”, ni otros “ufs” por el estilo (en voz alta, al menos). Si te tienes que saltar algo, te lo saltas, si lo tienes que hilar de mala manera, lo haces, pero tú termina, suelta tu rollo y espera a ver que te dicen. Lo harás mejor o peor pero te quedarás a gusto.

A lo mejor te pasa como a mi y te dicen “muy bien para ser la primera vez”.

En cuanto a la figura del preparador, a quien evidentemente no conozco, banalizala mientras cantas, ya te pegarán el rollo al terminar, pero si dejas que te condicione te saldrá peor de lo que debería salirte.

Si hay interrupciones, llamadas o una bomba, sigue hablando….

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¿Y cuándo se empieza con el Mercantil?

mercantil oposiciones notarías

Cuando se termina una materia hay que empezar con la siguiente, pensé inmediatamente después de que me hicieran esta pregunta. Desde luego, así lo hice yo.

Filosofaba más tarde en un audio que enviaba a una opositora acerca de que, en mi opinión, en esta época de alternancia de notarías a registros y viceversa, tenía yo la sensación de que en muchos opositores esto da lugar a que el segundo ejercicio (con sus materias respectivas) esté permanentemente mal preparado o no suficientemente bien preparado.

Antes eran las reservas de notas las que hacían que mucha gente, premeditadamente o no, estudiara la oposición por etapas. Apruebo el primero con buena nota, suspendo el segundo pero le he dado un buen empujón y a la siguiente no tengo que hacer el primero y consigo aprobar el segundo y plantarme en el dictamen.

No hay estadísticas de resultados de aquello que se hacía antes o de lo que pasa ahora con tanta alternancia, pero detecto mucho bajón en la preparación del segundo y esa podría ser la explicación. No es de recibo que opositores muy veteranos dependan tanto del número de sorteo y les venga fatal un número alto porque llevan flojo el segundo (a estas alturas de su película).

Así que ya sabéis: en mi opinión, terminas Civil a por el Fiscal, terminas el Fiscal a por el Mercantil, terminas el Mercantil a por el Hipotecario y terminas el Hipotecario y a por el Notarial … y, además, siempre llevando un poco (o un mucho) de todo, hasta que la inmediatez del primero obligue a dejar el segundo durante unas semanas o meses y a centrarse en el primero.

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“Anímicamente, no puedo más”

opositor animicamente agotado

“Leo y releo sus posts sobre la oposición. La mía es sin duda mucho más liviana que notarías, pero aún así nado a diario en un mar de incoherencias y desánimo. Intento luchar contra la soledad que supone saberte sola ante un temario y con la gente a tu lado animándote cuando el opozulo se hace el lugar más frío y vacío posible. El saber si estoy haciendo lo correcto, si he tomado el camino adecuado o es momento de dejarlo (porque anímicamente no puedo más) es el dilema que me atormenta a partes iguales. Luego veo que usted, tras sacrificios y sacrificios lo consiguió y eso da aliento. Le aseguro que sí. Simplemente es una reflexión en voz alta, a alguien que por sus posts creo ha pasado por esto. Gracias.

Me pongo perfectamente en tu lugar, me siento completamente identificado contigo. Explicas a la perfección como se siente uno cuando no puede más y lo haces en no más de cuatro líneas.

Sabes que pienso que todas las oposiciones tienen una base común: hay que empezar, acostumbrarse al estilo de vida, estar satisfecho con el resultado y seguir avanzando hasta el final. Suerte tienes si tienes quien te anime (quien te anime de verdad, pues los que pasan por tu lado diciendo las mismas frases hechas de siempre a mi particularmente me molestaban más que me ayudaban). Estoy seguro de que no has hecho lo incorrecto. Has hecho lo que has querido y lo que has podido, pero si anímicamente no puedes más tienes que pasar al plan B (ayuda psicológica), al plan C (tratamiento médico) o al plan D (dejarlo). Yo pase por el plan B y el C y conseguí evitar el D, aunque estuve muy, pero que muy, cerca de no conseguir evitarlo.

Como bien dices, mis sacrificios me llevaron a conseguirlo pero estuve en la cuerda floja, muy en la cuerda floja. Perfectamente pude no haberlo conseguido. Ánimo y piensa que puedes estar más cerca por este camino que comenzando uno completamente distinto.

Muchas gracias por tus palabras que me animan a seguir escribiendo sobre las oposiciones.

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“Consejos para ayudar a mi novia opositora”

animar al novio opositor

“Mi pareja está opositando a notarías y se va a presentar por primera vez en la próxima convocatoria (el año que viene, si no me equivoco) y quería saber, para cuando llegue el momento, qué puedo decirle para animarla, cuando vaya a entrar a hacer el examen o la noche antes de examinarse. ¿Qué palabras crees que pueden venir bien en esos momentos?

“Decirlo difícil es”, que diría el Maestro Yoda ….

De manera general, para toda la oposición, yo valoré mucho que nadie interfiriera en mis decisiones y que todos (todos los que interesa que lo hagan) procuraran ayudarme escuchándome, comprendiéndome, acompañándome, tomándome los temas, callando cuando tocaba o hablando si se terciaba.

Creo muy importante ser sincero en la relación de pareja. El uno con el otro (y el otro con el uno) para evitar las frecuentes rupturas una vez que las oposiciones terminan (ya hablaremos de eso otro día, pero que a fin de cuentas, como dijo aquel, todas se podrían resumir con un “tú lo que quieres es fxllxr distinto, ¿no?” y dando por seguras unas grandes dosis de egoísmo y de comodidad).

En fin, dar ánimos y comprender, y cuando llegue el momento, pues un guiño, un signo de la victoria, un “tu puedes”, algo que te quite el tremendo acojone que te entra cuando es tu turno y te encuentras como el torero arrodillado esperando al toro de los temas a puerta gayola.

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“El que no la sigue, seguro que no la consigue”

el que no resiste, no gana

Me decía una nueva amiga opositora al contarme las vicisitudes de sus años de oposición:

“¿Qué he aprendido de esto? Que de todo se sale y que tendré aún más momentos malos. Pero siempre estudié lo que me dejó el cuerpo, la cabeza y el espíritu. Y no me arrepiento. Siento que ha pasado lo peor y trabajando solo se puede llegar a buen puerto“.

Discrepo, le dije, siendo tal vez un poco duro con ella. Trabajando puede no salirte. Haces bien en no arrepentirte, pues esto es lo que quieres hacer y solo por este camino llegarás a buen puerto, pero no es seguro que llegues (no me gustan los mantras, ni siquiera me gusta el mío del que la sigue la consigue pues solo tiene de verdad lo contrario: si no sigues, no la consigues). Yo también tengo la sensación de que has pasado lo peor porque ya has pasado mucho, así que tienes tu dosis de mala suerte bastante cubierta pero … no está nada hecho aún. Sigue en esta línea y no bajes la guardia.

La placa “El que resiste, gana” que no es más que un “El que la sigue, la consigue” (y tiene su lectura al revés .. “el que no resiste, no gana (o pierde)”) fue un regalo de mi muy mejor amigo cuando aprobé. De todas formas, no me gusta hablar de perdedores … yo estuve a esto de no conseguirlo.

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“Imagínatelo desnudo”

imaginatelo desnudo

“¡Hola Justito! Creo que esta vez voy lanzado hacia el aprobado. Si no es en esta, pues en la siguiente, pero voy a conseguirlo. Pronto tengo mi primer completo. Estoy tranquilo y confío mucho en mi trabajo pero estoy algo nervioso. ¿Podrías darme algún consejo para tranquilizarme y aguantar? Muchas gracias”.

Bueno, está el viejo truco de imaginarse desnudo al preparador o preparadora … pero creo que no será muy conveniente que lo hagas, así que hablemos en serio…

Yo creo que la tranquilidad la da, fundamentalmente, el saberse bien los temas, aunque si no te los sabes tan bien, hay que saber valorar que los completos (como todos los cantes) son un entrenamiento para lo que pueda pasar los días de examen. Hay que aprender a dominar los nervios y a improvisar para sacar adelante un tema que uno no recuerda muy bien o que no lleva muy bien sin que se note demasiado que las estás pasando canutas. Te aseguro que, al final, se aprende a hacerlo.

“En realidad, el preparador me ha hablado de que se iba a poner su socio en bolas detrás de él”.

Y, claro, otra vez nos hemos acabado riendo.

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“Lo seguiré intentando hasta que lo consiga”

seguiré intentando aprobar la oposición

Hoy no voy a hablar yo. Lo va a hacer mi amiga Bancaria de la que he tenido noticias recientemente. Ha aprobado el primero y pronto tiene el segundo. Esto es lo que me contaba hace solo unos días:

“Olvidado tengo a todo el mundo … Estos últimos meses no hago más que estudiar. No tengo vida y he decidido que sea así en las siguientes semanas hasta que me examine del segundo. Llegué al primero mentalizada, controlando los nervios, más o menos tranquila, con muchas ganas y con mucha más seguridad y conocimientos que el año anterior.. Es más, la sensación era “¿cómo podía pensar que el año anterior podría aprobar si no sabía nada…?”. Los días pasan rápido, las horas mucho más y la sensación de agitación mental de conocimientos es la leche … recuerdas un tema perfecto y a los tres días no recuerdas nada. El “reseteo” automático e incontrolable es un fenómeno paranormal al igual que las conversaciones con el resto del mundo que a la vez que te entran por un oído y te salen por el otro … Eso sí, la respuesta “a mi no me has dicho nada” es el comodín del público. Las idas de cabeza, la locura transitoria, la irascibilidad “nivel máximo” y que todo es catastróficamente mundial son los niveles normales en los que me muevo últimamente. Después de dos años y medio (casi), me doy cuenta de que me gusta lo que estudio, me gusta lo que podré hacer, me gusta el trabajo que tendré, me veo allí … Ya es por cabezonería … si no es esta, la siguiente lo será. Influyen más factores que no dependen de mi, por lo que no quiero fustigarme pensando que es culpa mía o que no valgo para esto. Tal vez podría haberlo hecho mejor … Me planteé la oposición con toda la prisa, toda la rapidez, toda el ansia de planificación sobre objetivos fijados a la que había estado acostumbrada en mi trabajo en banca durante los anteriores once años. Estaba acostumbrada a trabajar por objetivos y a que casi todo dependiese de mi… Así me planteé el inicio de la oposición, pero cada semana, cada mes que ha ido pasando, ha desmontado cualquier objetivo a corto plazo. Es más, me quedo con la frase de mi Opocompi, “no todo el planing se debe hacer en boli… sino a lápiz, para poder replanificar…” ya que no todo depende de uno, así que eso es lo que hago. Esa compañera está siendo indispensable para mi. Comprensión absoluta y conexión mental a la recíproca durante los dos últimos años. ¡Qué suerte habernos encontrado en la academia¡ Con su compañía es más fácil el camino. Este último año ha sido duro a todos los niveles .. todo se desmorona cuando necesitas mayor tranquilidad, todo se tambalea cuando solo debes estar centrada en lo tuyo .. en fin.. dejándome la piel estoy. Ya queda poco. Ojalá pueda lograrlo, pero de todos modos, si no fuese así .. lo seguiré intentando hasta que lo consiga“.

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“Los árboles (temas) no te dejan ver el bosque (la oposición)”

arboles no dejan ver bosque

“Es duro no poder estudiar porque tu mente no puede más o porque se pierde la motivación y la confianza en uno mismo tras un primer (o posterior) suspenso a la espalda. He pasado por eso y sigo en ese período de asqueamiento, sin ganas de coger al toro por los cuernos aunque también es cierto que poco a poco se  consigue sacar las fuerzas para ello. Sigo luchando y marcándome un planning de estudio menos ambicioso y me estoy dando otra oportunidad. Gracias por hacer ver la realidad (no siempre maravillosa) que rodea al mundo de las oposiciones y por tratar todos estos problemas como algo más normal y propio en esta carrera de fondo”.

Ya hablé de la maravillosa aventura de la oposición y de lo que pienso de los opositores nostálgicos. Poco puedo añadir a lo dicho. La oposición es, como decíamos cuando yo era niño (no he oído nunca decir eso a mi hijo con lo que supongo que ya no se dice), una mierda pinchada en un palo. Lo siento, se me atragantan un poco los opositores excesivamente optimistas (esos a los que una amiga de Instagram llamó opositers), tanto como los eslóganes de carpeta de instituto para combatir los males de la oposición.

Sí, amiga, ese absurdo querer y no poder es horrible. Alrededor sueles oír “pues, dejatelo” (ese gran consejo, esa gran decisión). Los tuyos no saben ni que decirte. Haces mil plannings, no cumples ninguno, pero yo un día remonté. Ya te conté como fue: me creí (tomé la decisión) de que la siguiente era la última, me mediqué y “de repente” volví a estudiar bien. Fue un “milagro”. Sabes también que me ayudo mucho mi Código Civil. Era lo único que era capaz de estudiarme. Repetía artículos sin cesar y sin hilarlos dentro de un tema. Aquel dominio me salvó. Tienes posibilidades … estoy seguro. Recuerda aquello de Justito, los árboles no te dejan ver el bosque”.

Ya sabes donde estoy.

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“Maravillosa aventura de la oposición”

aventura opositar

Impagables estas reflexiones compartidas de un amigo opositor que aún tiene ánimos, después de un largo recorrido, para calificar a nuestra oposición como “maravillosa aventura”.

Discrepando en esos términos pues para mí la oposición fue una tortura de principio a fin, de la que salvo muy poca cosa (aparte del resultado final, lo aprendido y el valor del sacrificio y el esfuerzo), decía mi amigo además cosas como que:

“Es curioso como el tiempo sitúa las cosas en su sitio”

Y hablaba de que: “Preparadores hay muchos, pero preparados no todos lo están”

No he abandonado gracias a mi preparador, que me ha hecho la oposición una meta alcanzable y que lejos de la falta de entrega y atención que dispensan muchos preparadores, haciendo el camino estéril y poco gratificante, me muestra empuje e ilusión

“El tiempo no puede atesorarse, solo ganarse perderse o ahorrarse y ha sido recientemente mi enemigo, pero también mi amigo en numerosas ocasiones cuando he conseguido obtener el máximo partido de él”.

“Profundo agradecimiento al preparador”. Yo también se lo dispenso al mío al que pronto le dedicaré unas líneas más extensas pues recientemente he pensado que se las estoy debiendo desde hace tiempo.

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“No entiendo los temas y me voy a dejar la oposición”

no comprendo lo que estudio

“Estimado Justito: Con lágrimas en los ojos, siento que no puedo seguir estudiando. Mis circunstancias son buenas, pero no entiendo el 90% de los temas. Me paso mucho tiempo para entenderlos y al final, no estoy seguro de haberlos comprendido. Llevo dos años con la oposición, pero no aguanto más, no tengo fuerzas, sólo me queda ilusión por tener una vida mejor. Muchas gracias por los buenos, e ilusorios, momentos que he disfrutado al leer tu blog. Saludos, Desesperado“.

Hola Desesperado: ¿Qué es exactamente eso de que no entiendes los temas? No sé cuánto tiempo llevas, ni cuáles han sido tus resultados hasta ahora, pero hay muchas cosas que no se entienden en una primera o segunda vuelta. Algunas las entenderás con el tiempo. Aún hoy, de vez en cuando, caigo en el sentido de alguna cosa que estudie hace años o me doy cuenta de que lo estaba entendiendo mal hasta ese momento. No todos los Notarios o Registradores somos igual de listos (o de tontos). Hay listos, muy listos, listísimos, los hay que están en otras dimensiones … Yo suplo con vocación, esfuerzo y muchísimo trabajo, lo que otros tienen innato. Sí, mi cabeza piensa distinto, no estoy imbuido de los conceptos jurídicos como lo están otros, no me salen por los poros, no rezumo Derecho, pero soy muy trabajador y compenso una cosa con la otra y además destaco en cuestiones en que aquellos no lo hacen, aunque rezumen sabiduría jurídica. ¡Créeme!, con la oposición es lo mismo. Te podría poner muchos ejemplos, pero recientemente he aprendido cosas “básicas” sobre la representación, el mandato, los poderes, el nuntius o la asunción de deuda.

No recibí contestación a este e-mail. Si me lees, espero que hayas pasado a tener una vida mejor (no a mejor vida … ) e incluso que te hayas dado un poco más de tiempo. No seas duro contigo mismo. Muchos no dan importancia a lo que podría hacerte dejar la oposición a tí. Suerte.

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“Novia de opositor no es mujer de Notario”

novia de opositor mujer de notario

Hagan las combinaciones que quieran que todas valen. Masculinas, femeninas, heterosexuales y homosexuales. Pero el dicho de toda la vida es el del título: “Novia de opositor no es mujer de Notario”. Hace no mucho en Twitter alguien (que me perdone pues no me lo apunté y no la recuerdo) me decía que:

“Corría el rumor años atrás de que las novias de los opositores/luego Notarios aguantaban estoicamente la oposición y una vez aprobada ellos se casaban con otras. Coincidí en un curso de verano con un grupo de Notarios recién aprobados y surgió el tema. Uno de ellos se indignó mucho no, muchísimo. Él iba a casarse con su novia de “toda la vida/oposición”. Se hicieron apuestas. Fue con uno de los que más congenié, así que acabó el curso e intercambiamos los teléfonos. Un tiempo después hablamos y poniéndonos al día me dijo que se había casado. Con convencimiento le dije “con tu novia de toda la oposición, claro”. Me respondió “¡noooo, con ….!” La conoció en su primer destino. Al final, había acabado contribuyendo a la famosa estadística”.

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“Nunca suspendió un examen oral”

opositor demente notarías

“Era uno de esos opositores destinados a flotar sobre la nube sin agujeros. Jamás suspendió un oral y jamás aprobó el dictamen lo que no cuadraba con la brillantez con que los hacía. Su desazón por no ser Notario se fue instalando en su espíritu. No consiguió expulsar la rabia. Pasaron los años. Una década firmando las convocatorias y sin presentarse a ninguna y tuvo la ocurrencia de firmar registros. El tema del domicilio, el segundo de usufructo, el tema de la prueba y el de las sociedades colectivas y comanditarias. Eso fue lo que le tocó. Jamás suspendió un oral. Este lo aprobó incluso con reserva. El inconformismo vital se fue adentrando en su corazón, en sus entrañas. Acabó envenenándole. El médico que le diagnosticó la demencia era incapaz de entender lo que le contaba sobre esos dictámenes que no aprobó. Mientras incineraban a Francis la semana pasada, me acordé de ti, Justito. Del bien que le hubiera hecho leer tu libro, escuchar tus experiencias, tus propias heridas. Ha sido mi bálsamo, mi medicina alternativa, pero él llevaba cinco años atado a un sillón mirando a un punto fijo de la pared. Creo que finalmente ya está encima de las nubes. Seguiré mirando al cielo”.

Gracias por contárnoslo. Descanse en paz.

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“Oppositor ad tabellionem”: Especie en peligro de extinción

notarius discipulus

Me dicen hoy mis amigos opositores que ayer salió la lista de admitidos de la convocatoria a notarías en curso y que en el turno general, no hay nada más que 776 opositores.

Estamos en peligro de extinción y no por lo que nuestros detractores equivocadamente pensarán, si no por falta de cantera. Supongo que hay muy poca gente dispuesta a encerrarse durante un periodo de tiempo que puede estar, de media, en los seis o siete años.

Lo que los buenos estudiantes con vocación, ánimo, espíritu, curiosidad o interés en el Notariado deberían saber es que el ratio para esta oposición se sitúa en 1 plaza por 9 opositores. Es una proporción muy “ventajosa”.

Ayer leía en Twitter a Gaspar Llamazares “que el sistema de acceso memorístico, a lo largo de años de oposición, añade un perfil clasista que explica también la orientación y sensibilidad mayoritariamente conservadora”. 

No sé si estaba refiriendo a la judicatura y nos daba una clave interpretativa de la reciente actuación del Supremo en el tema del AJD, pero asociar opositar con un orientación y sensibilidad conservadora en un país con algo más de 3 millones de funcionarios públicos y una tasa de desempleo juvenil de en torno al 35% es una solemne estupidez que viniendo de alguien que ha vivido de la política buena parte de su vida y que ha ejercido más bien poco su profesión de médico (encima como profesor con las particularidades que tiene el acceso a la docencia universitaria en este país) y que lleva en política (¡con sueldo público¡) desde 1991, causa verdadero estupor.

Por otra parte, si hay tanto paro juvenil, los jóvenes no tienen ingresos y viven en casa de sus padres a costa de sus familias, así que no tendría nada de malo que prepararan unas oposiciones, ¿no? ¡Ah¡ no, se me olvidaba que eso es de conservadores y que encima se nos pueden traumatizar y no hay nada peor que perder la auto-estima …

Ánimo a los “Oppositor ad tabellenionem” (la palabra opositor en su actual sentido no existía en latín), actuales o futuros, diga lo que diga Gaspar Llamazares. El término pueden atribuirlo a MAC.

Pido mis disculpas al autor del montaje que ilustra el post que me llegó por un chat de Telegram. Lo borraré si es preciso, pero es fantástico y sirva de homenaje al padre de la criatura que ha fallecido recientemente.

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“Se gasta demasiada energía con la negatividad”

negatividad en las oposiciones

A esta chica la ficho para mi bufete de psicología para opositores en el mismo momento en que apruebe. ¡Qué razón tiene¡

“He vuelto a estudiar, tengo momentos en que mataría a alguien y momentos en que estudio tranquilamente. Volver a adaptarse es cuestión de tiempo. El tiempo que yo dedico a quejarme, otro está estudiando y “robándome la plaza”. Se gasta demasiada energía con la negatividad”

Poco más se puede decir, porque es verdad desde la primera palabra a la última.

Los que no tienen altibajos, las apisonadoras del estudio, los que no se quejan, los que tienen menos negatividad, nos adelantan a los que sufrimos caídas y recaídas, estudiamos a trompicones, nos pasamos la vida lamentándonos y nos vence la negatividad.

Por si alguno no lo recuerda, me salen genial las pruebas de la manta. Creo que a mi amiga también se le van a dar muy bien cuando apruebe. Cuando lo haga le regalaré un kit básico “prueba de la manta”.

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“Tengo miedo a ir al psicólogo”, “tengo miedo a medicarme”

tengo miedo oposiciones

“Me encuentro en un dilema entre acudir o no por primera vez a un psicólogo teniendo el siguiente examen de la oposición a mes y medio vista. No sé si aguantar hasta el examen o si acudir ya a terapia con las implicaciones emocionales que pudiera conllevar. Me da miedo que las sesiones con el psicólogo me retrasen en mi estudio. No sé qué hacer“.

Vete al psicólogo si crees que te puede ayudar y que lo necesitas y no se lo cuentes a nadie fuera de tu círculo de total confianza. Las sesiones no te interferirán pues no creo que te ocupen más de una hora a la semana. Claro que una hora para ir, otra para estar y otra para volver, ahora que no te sobra el tiempo puede no venirte bien. Aguanta si eres capaz y vete en cuanto pase el examen. Para mi no hubo ninguna implicación emocional en negativo, pero creo que es mejor que no lo cuentes. La gente no tiene porqué saber ciertas cosas de tu vida. Puede que no te comprendan y que su incomprensión te haga daño.

“Tengo cuarenta y siete años y estoy preparando oposiciones a la Administración de Justicia. No son de la envergadura de notarías pero hay que estudiarlas y se presenta mucha gente. Soy algo obsesivo, muy perfeccionista y tengo miedo de no aprobar la oposición por la edad, los hijos, la última oportunidad… Siento miedo y angustia y últimamente estoy más nervioso. Me siento muy identificado con las emociones de las que hablas en tu entrada Doping, química y oposiciones. Creo que como tú dices en ese post tengo algo de depresión y por eso me estoy medicando bajo supervisión médica. Llevo varios meses en los que sólo puedo estudiar al aire libre, en el campo y siento ansiedad y angustia en determinados momentos del día que dificultan un estudio a conciencia de los temas. Me da la sensación de que a veces me engaño a mi mismo por creer que aprovecho el tiempo cuando la realidad es que estoy estudiando con dificultad. También duermo mal. Sé que puedo desengancharme de todo esto, pero me da mucho miedo. También me preocupa que la medicación afecte a mi rendimiento, a mi concentración o a mi capacidad de asimilación. Supongo que a ti no te interfirieron si fuiste capaz de superar las oposiciones a notarías, pero me gustaría me dijeras que piensas de ello. Creo que ya comienzo a tomar demasiadas cosas y tengo miedo. La paroxetina la tengo en el horizonte, por si fuera necesaria. Muchas gracias por tu valentía y sinceridad. Para mi ha sido un alivio encontrarte”.

Si es la oposición la que te ha llevado a la química, pienso que saldrás de ella cuando termines la oposición. A mi no me afectó en el rendimiento, ni en la concentración, ni en la capacidad de asimilación. Más bien ocurrió todo lo contrario: no rendía, no estaba concentrado, no asimilaba. Sin “pastillas” era un guiñapo incapaz de estudiar normalmente. Con la química estaba normal. No tenía ningún efecto secundario. Tras unos cuatro años de empastillarme a tope me considero un tío muy normal y mucho más feliz, contento y satisfecho que la media nacional. ¿Quién no toma alguna pastilla hoy en día? La vida nos va haciendo y tenemos heridas que cada uno cura como puede. La química es una de ellas. Antes y ahora, ¿no?

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“Veo muy lejos las próximas de notarías”

veo muy lejos las próximas

Venga, voy a hacer spoiler para que nadie sufra más de la cuenta, que ya lo estamos pasando muy mal estos días. Quien me escribió esto hace unos tres años, acabó aprobando las oposiciones.

He descubierto su mensaje perdido en una red social y al disculparme por no haberlo visto y disponerme a contestar, me ha dicho que había aprobado ya. Que distinto me sonó luego su mensaje. Me decía que había suspendido notarías cuando llevaba menos de dos años preparando, que se había plantado en el segundo, que completó el ejercicio y que no aprobó. Bastante más tarde le vino el batacazo. No fue inminente. Aquel suspenso lo digirió bien, pero llegó una nueva convocatoria en la que, teóricamente estando mucho más preparado, suspendió en el primero. Me decía que no le faltaba motivación, pero que los meses siguientes a ese suspenso habían sido los peores de su vida. Se planteaba ir a registros, sobre todo por motivación y porque veía lejos la siguiente de notarías. No sé si fue a registros, pero yo me alegro de que este tipo sea Notario. Fíjense, podría haber sido Notario en poco más de dos años y, sin darse cuenta (es un decir …) se acabó chupando dos convocatorias más. El filo de la navaja de las oposiciones es muy, pero que muy estrecho…

A cambio, otra opositora me anunciaba hace poco que se lo dejaba. No ha sido capaz de soportar el ritmo de ir a notarías y pasar luego a registros. La cosa me huele a un fracaso de los preparadores. Tras dejarlo, desapareció del mapa unas cuatro semanas. Me escribía que estaba desconectada de todo y de todos: “No ha sido fácil digerir todo esto”.

Ojalá lo hayas digerido, pensé para mis adentros, pero no se lo dije.

Toda mi experiencia .. esta aquí:

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A lo mejor no apruebas …

y si no apruebas oposición

Se lo dije a una candidata a opositora que vino a verme hace tiempo. Tenía casi tomada la decisión de dejarse el trabajo para dedicarse de lleno a preparar una oposición “aprobable” (a priori) en un par de años.

La aprobó. Lo hizo en un poco más de tiempo del que pensaba y a la segunda convocatoria que se presentó. Un éxito en toda regla a mi modo de ver.

Cuando volvió a visitarme después del aprobado me confesó que le molestó aquello que le dije y que pensó en que porqué le tenía yo que decir eso de que “a lo mejor no apruebas”.

Ahora mismo no recuerdo que le dije exactamente pero me guardé la idea en el back office de mi blog y ahora que la desarrollo por medio de este Opo Flash pienso que le diría lo siguiente:

“Pues te lo he dicho, pura y simplemente, porque es la verdad, porque a lo mejor no apruebas y te viene bien oírlo, tener en mente esa hipótesis y estar preparada para ello. Esfuerzo al máximo y pies en el suelo. Yo no creo que cuando empezara a preparar la oposición en 1991 estuviera seguro de que fuera aprobar. Creo que en realidad solo lo estuve en la época final de los casi once años que estuve opositando. Fue cuando encaré mi quinta convocatoria con reserva de nota de los dos primeros ejercicios. Entonces ya pensé que a la siguiente iba a conseguir ser Notario”.

Su respuesta fue que ella siempre había sabido que iba a aprobar y que no concebía otra cosa. Bueno a toro pasado es fácil afirmarlo. También conviene no ir de sobrado. El batacazo puede ser luego superlativo.

Otro colectivo interesante en sus afirmaciones lo conforman los que te dicen que siempre supieron que aprobarías: “Sabíamos que lo conseguirías, porque eres tenaz, voluntarioso, constante y perseverante, cualidades que son necesarias para enfrentar una oposición tan dura. Tu sueño se hizo realidad. Curiosamente hay amigos, compañeros, conocidos y familiares que se sorprenden al leer mi libro de lo mal que lo pasé durante tantos años. “No sabía que había sufrido tanto”, “no sabía que lo había pasado tan mal”. Pronto escribiré sobre las sensaciones que mis lectores están experimentando al leer “Nada antes que opositar (Nihil prius oppositio)”.

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A veces llegan cartas

cartas

Estimado amigo:

Puesto que en breve me marcho de vacaciones y no quiero que pasen demasiados días sin que tenga una respuesta a su carta, le escribo estas líneas para darle las gracias y para decirle que recibirla ha sido una de las mejores cosas que me ha sucedido desde que, primero, me lance a las redes sociales y, segundo, abrí el blog.

Tengo muchas satisfacciones gracias al blog y casi a diario obtengo algún reconocimiento (grande o pequeño) por mi labor (también tengo sinsabores y disgustos, créame) pero, sin duda, las mayores me las dan los opositores y los ex opositores.

Encontrar tantas coincidencias entre los dos (fuimos coetáneos varios años y debimos presentarnos los dos a alguna convocatoria) es realmente curioso y me demuestra una vez más que el aprobado y el suspenso están separados por estrechos márgenes. Creo y confío en el sistema que tiene sus fallos (como todos) y que por eso mismo no asegura que todos los que aprueban sean los mejores, ni que no se quede fuera gente que merecería ingresar y (lo que es más) que lo haría mucho mejor que muchos de los que están dentro.

Lo dicho, solo quería contestar con estas breves líneas antes de mi marcha a las vacaciones y no dejar pasar la invitación a contestarle que representa el haber recibido junto con su carta el sello para franquear la mía.

Muchas gracias. Seguiremos en contacto y creo que podríamos tutearnos.

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A vueltas con el sistema de acceso al Notariado

acceso al notariado

En otro blog en el que participa mi alter ego, se publicó en la sección Firmas Invitadas este post de Eduardo Llagaria. Algún comentario insistía en lo “deficiente” de nuestro sistema de selección y acceso a la profesión. Debatimos y como lo que escribe mi alter ego es también de mi propiedad intelectual y no me apetece que se me pierda, sin recoger la opinión de la otra parte que es suya, lo voy a dejar guardadito en este Opo Flash por si me hace falta volver a utilizar argumentos similares.

Yo dije: 

“Desconozco como funciona el examen MIR y no sé si usted tiene el conocimiento suficiente para opinar de este modo sobre nuestras oposiciones. Según su postura los exámenes orales no podrían existir y no veo razón alguna para que desaparezcan (además de que nuestro tercer ejercicio es escrito y no oral). ¿Porqué se va iba a tener que globalizarse (generalizar hubiera sido más apropiado) un sistema u otro? Son sistemas, ninguno es infalible, ni perfecto. ¿O es que el del MIR si es perfecto? La confianza o desconfianza en los sistemas es cosa de cada uno”.

Y luego añadí:

“Es un sistema con pros y contras que tiene un acierto en la selección más que aceptable y que deja gente buena fuera, como se quedan buenos candidatos fuera del MIR o de unas oposiciones a bombero, accediendo médicos incompetentes (o bomberos) al sistema. La función pública es pródiga en ejemplos y no iba a estar exenta la medicina, ni el Notariado.
Noruega tiene un sistema diferente en tema notarial y por tanto no me sirve como ejemplo. El post de Eduardo Llagaria está dirigido al consuelo de los suspensos en una noche muy complicada y especial, no puede extrapolarse. Lo siento, no veo que proponga nada que mejore lo actual, lo único que veo que propone es un examen tipo test y, francamente, no me cuadra por ninguna parte. Tal vez no interesa cambiar lo que funciona“.

Y hoy añado, ¿desearíamos un sistema exigente para los políticos y desechamos un sistema exigente para los Notarios o, en general, el sistema de oposiciones para el acceso a cualquier puesto público?

Para terminar: tengo material para alguna entrada más sobre este tema, así que cualquier día vuelvo al ataque …

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Artículos literales

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“¿Es indispensable estudiar todos los artículos del Código Civil del 1 al 1.976 de forma literal? En el temario con el que estudio hay algunos artículos que no salen”

Yo creo que hay estudiarlos todos y completos, salvo que tu preparador te haga alguna excepción. Yo en mi viejo Cci, que sigo teniendo sobre la mesa, tengo todos señalados y subrayados con excepción de unos poquitos (aguas, registro de la propiedad y poco más) lo que demuestra que todos estaban en algún tema (o los metí yo). Creo que ahora los censos y los legados se tratan más escuetamente y no sé cómo andan los testamentos especiales.

¿Y literales?

Mi preparador (y creo que todos) me daba muchísimo la lata con la literalidad. Puedes verlo aquí. Pienso que si desde la primera vuelta, desde el primer día, uno procura ser literal, evitará problemas y tendrá mucho ganado.

Si la pregunta fuera, ¿suspenderé si no los digo todos literales? Pues hombre, yo diría que no, pero ¿de que sirve no estudiarlos perfectos y correr riesgos?

Indudablemente hay que sabérselos lo mejor que puedas desde el principio, pero la excelencia requiere tiempo. Habrá quién se sepa perfecto el Código Civil desde la primera vez que estudia sus artículos, pero lo general es ir mejorando, sabiéndotelo y entendiéndolo (lo que resulta fundamental) poco a poco. Se necesita tiempo para “digerirlo”. Por eso unos aprueban antes, otros después y otros no lo hacen nunca …

Podríamos decir que los artículos no se exigen literales, pero que la mejor forma de enunciarlos es decirlos literalmente… ¿no? Seguramente. En cualquier caso, los opositores que van llegando de Sevilla y de Granada vienen con noticias de que “hay que saberse los artículos como el padrenuestro”.

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Autoexigencia, autopresión y autodestrucción del opositor

opositor

Tengo una amiga opositora con la que me suelo encontrar en el backoffice de Instagram donde filosofamos de vez en cuando sobre la oposición.

Hablábamos el otro día sobre la autoexigencia, la autopresión y la autodestrucción del opositor. Decía mi amiga que cuanto más víctima del ego sea el opositor, más vulnerable. A lo mejor, seguía diciendo, la solución es dejar de ser víctimas del ego para encajar mejor los fracasos. Es complicado, pero eso evitaría mucho sufrimiento al opositor, sufrimiento que nace del miedo al fracaso.

El miedo al fracaso lo tiene todo el mundo, pero en el caso del opositor a notarías, nos encontramos ante un estudiante que por lo general no ha tenido dificultad con los estudios y comienza a estrellarse con ellos cuando llega a la Champions League, al Mundial de los estudiantes. Yo no fui un estudiante de los mejores en la época de la Facultad. Fui mejorando curso a curso y cuando aprobé todas las asignaturas en quinto, tome la decisión de intentar aquello que siempre había querido ser. Mis fracasos, mis suspensos, que fueron horrorosos, no lo fueron por mi ego, sino porque suponían nuevas prórrogas a la normalización de mi vida. Fui muy autodestructivo y me metí mucha presión. Mi principal autoexigencia, bastante destructiva y agotadora, era la de imponerme siempre un perfecto cante de cada tema, resultando en ocasiones esa exigencia verdaderamente agotadora. Por lo demás mi autoexigencia era la que me fue permitiendo la marcha de las cosas, puesto que durante un temporada no fui más que un opositor zombie.

Yo le decía a mi amiga que lo cierto es que mi ego estuvo bajo mínimos durante muchos años. Fui consciente de la dificultad de la empresa desde el minuto uno. Me sentí siempre muy incomprendido, excepto por mi preparador, mi familia y mi novia/luego mujer. El resto del mundo no me aportaba nada y yo para ellos era el eterno opositor. A menudo tengo la sensación, en esta época de mi vida, de que la gente que hace más tiempo que me conoce, es la que realmente menos me conoce, porque se acostumbraron a aquel Justito fracasado, aspirante a lo más alto y estrellado permanentemente.

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Ayuda psicológica desde el minuto 2 de la oposición

psicologia para opositores ayuda psicológica

“Llevo solo dos meses preparando y ya me he planteado seriamente dejarlo (a pesar de tener claro lo que quiero y que no me gusta otra cosa). Estoy muy desanimado y he pensado que tal vez podría ayudarme un psicólogo. Creo que usted acudió al psicólogo cuando ya llevaba muchos años  opositando y lo que me gustaría preguntarle es si cree que es normal mi situación o si está claro que debería dejarlo. Me preocupa estar tan mal llevando solo dos meses y temo enfermarme”.

Si te soy sincero, me preocuparía si a los dos meses de empezar estuviera ya pensando en ir al psicólogo. Yo no llevaba “muchos años” cuando fui al psicólogo. Fui cuando llevaba unos 3 o 4 años (que no me parecen muchos teniendo en cuenta que tardé casi 11). Pero, insisto, a los dos meses, parece que estamos ante un mal comienzo.

No obstante, yo a los quince días estaba llorando porque vi la magnitud del proyecto en el que me había embarcado. Años oyendo a mi padre hablar de la oposición y cuando me tuve que encerrar, se me hizo un nudo en todo el cuerpo viendo lo que me tenía que meter entre pecho y espalda.

Luego vino la valeriana y todo lo demás que cuento aquí …

No obstante, pienso que al igual que vamos al nutricionista o al personal trainer, ¿por qué no ir a un terapeuta, psicoanalista o psicólogo que te ayude a canalizar tus emociones?

Si tienes vocación e ilusión y no se te está dando mal, puedes probar a ver si te sirve, aunque volviendo al principio quizá la cosa no pinte demasiado bien para ti.

Mucho ánimo.

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Azaña, Presidente (de Tribunal de Oposiciones a notarías…)

Manuel araña oposiciones a notarias

Fue mi compañero y medio paisano (medio porque él sí que es de Lugo y yo solo lo soy “por mitad”Rafael Díaz Vieito, el que me hizo mención hace un tiempo a la figura de Manuel Azaña como miembro de varios tribunales de oposiciones a notarías.

Rafa me recomendó la lectura del libro “Azaña, jurista” obra de Antonio Pau Pedrón y recordé que lo tenía en mi pequeña biblioteca notarial a donde había llegado procedente de la de mi padre.

Reconozco que no he leído más que la parte que me interesaba y de ella con especial interés el capitulo “Engendrando Notarios”. Azaña formaba parte del Cuerpo de Letrados de la Dirección General de los Registros y del Notariado y en tal condición participó, nos cuenta Pau Pedrón, en cuatro tribunales de oposiciones a notarías (La Coruña, 1924 y 1927; Burgos, 1926 y Valladolid, 1929). En su correspondencia y en sus diarios, dejó numerosas referencias a aquellas tediosas horas de exámenes.

“Estar en un Tribunal de oposiciones deprime el ánimo, como visitar un hospital”.

“Los más de estos opositores son enfermos de la inteligencia. ¡Qué horrendo espectáculo¡ Torpes; no saben ni expresar sus cortas nociones; amanerados por los malos libres, vomitan la bazofia universitaria, sin darse bien cuenta de lo que dicen”.

Y unas cuantas lindezas (más bien bajezas) más. Por cierto que ni siquiera sus compañeros de tribunal quedaban a salvo de su exagerada pluma.

En las oposiciones en que escribió esas amables líneas aprobó (cuenta Paugente como Ramón Faus, José Luis Díez Pastor, Rafael Núñez Lagos o José González Palomino.

Tras la publicación de una nueva convocatoria de las oposiciones al título de Notario hace pocos días, uno de los siguientes trámites será el nombramiento de los miembros de los tribunales. Esperemos que no se cuele ningún “Azaña”.

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Cartas de amor durante la oposición

cartas de amor

Las cartas de mi mujer mientras opositaba eran geniales. Tengo una aquí y otra aquí. Casualmente me he encontrado hoy en un archivo de word en el ordenador de la notaría con esta otra:

“Parece que me estoy animando al escribirte y se me está pasando el muermo de hace unos momentos, si sigo así creo que voy a coger las llaves del coche y me voy a pasar a por un amigo que me gusta mucho y hace un par de días que no le he visto y esto es mucho si tenemos en cuenta que las ganas de verle me están devorando. Le invitaré a unas copas. Ojala que terminemos haciendo manitas. No estoy segura de su dirección porque a veces le he llevado a un sitio y a veces me hace dirigirme a otro, todo depende de la hora. Si es por la noche, le dejo junto a una tienda muy moderna de la Gran Vía, pero si como con él, me hace que le lleve junto al Teatro. Dice que va a estudiar, lo cual no me lo creo porque suelen ser las 15:45 de la tarde y eso no se lo cree ni el más tonto. Creo que tiene novia y que no me quiere decir la verdad, no creo que yo le guste mucho, aunque siempre me invita a comer. Dice que cuando gane pasta le gustaría comprarse un “Jaguar”. Me parece que deberá esperar una “miaja”.

M.

 

Postdata: Aún no me he comprado el Jaguar.

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Consolar y consolarse de un suspenso

tristeza cuando suspendes oposición

Al primero que suspendió le dije:

“Que difícil es decirte algo en estos momentos. Cuando sale la nota, lo normal es que uno se venga abajo. Las primeras horas, los primeros días son muy, muy duros. Solo tienes el apoyo de unos pocos. En mi caso tenía el de mis padres, mi novia/mujer, mis hermanos y el de mi preparador. El resto suele aportar muy poca cosa y hasta puede hacerte daño con sus comentarios. Refúgiate y pasa estos momentos tan durísimos amparado por ellos, con los que sabes que seguro que te van a entender y proteger. Cuando el dolor del suspenso comience a menguar ya tomarás decisiones. Yo recuerdo los instantes y días posteriores a mis tres suspensos como los más tristes de mi vida (exceptuando el divorcio de mis padres y la muerte de mi padre). Luego remontas. Estoy seguro de que lo harás de un modo u otro. No te digo más. Ya hablaremos si te apetece. Ánimo y tranquilidad, un abrazo.”

A la segunda solo me salió decirle esto:

“Ya vi el suspenso de ayer. Cuesta trabajo hasta escribirlo. Encajarlo es muchísimo peor. Ahora hay que ampararse en los más próximos y recuperarse poco a poco. Ánimo”.

También puede que al pobre opositor le aparezca ese que no sabe consolar, el del nunca pasa nada, el de la fábrica de Coca-Cola, el que cuando está todo el mundo con el corazón partido (opositor, pareja, familia cabal y los escasos amigos que comprenden la situación) viendo como se le han ido por la borda 3, 5, 7 o 9 años de estudio, parece que es incapaz (incapaz congénito y recalcitrante) de entender que uno tenga encima una gigantesca tristeza, una superlativa desesperación, una precoz e incurable frustración y un miedo atroz a lo que va a hacer a partir de ese momento. Lo normal es estar destrozado, lo anormal es el “no pasa nada”.

“Bueno, – dijo aquel – yo me voy que esto parece un funeral. A la tercera vez que tuve que esperar la nota de un dictamen, ya no quise público en el salón de mi casa. Estuvimos mi mujer y yo los dos solitos. Si hubiera ocurrido la difícil (a priori) desgracia de un suspenso no hubiera podido aguantar más estupideces sobre la Coca-Cola y los funerales.

También es cierto que hay gente que no tiene la palabra apropiada en ninguna circunstancia de la vida que te pueda suceder, pero eso ya es otra historia …

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Controlar los nervios

nervios oposición notarias

“A ver si escribes algo sobre cómo controlar los nervios en el examen”

El asunto de los nervios no tiene mucha vuelta que darle en mi opinión. Uno está tranquilo si domina el programa. En cuanto se sacan las bolas y ves que te sabes los temas, la tensión disminuye muchísimo. Si no es así, aumentará exponencialmente.

Los nervios se dominan entrenando, es decir, cantando con el preparador, con distintos preparadores si uno ve que los nervios le pueden, haciendo completos y si hace falta sufriendo interrupciones, llamadas de teléfono o entradas de gente en el despacho del preparador mientras uno canta. No hay otra, si pasa el tiempo, si llegan los exámenes y uno no es capaz de dominarse, diría que la cosa no pinta demasiado bien.

Mis problemas nerviosos eran de otra índole y los he comentado aquí. A efectos de examen no tenía especiales dificultades. Mi problema era el día a día.

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Dictamen sí, dictamen no: Círculo vicioso

dictamen notarias preparacion

Los opositores que tienen el programa más o menos en la cabeza, los que tienen una cierta veteranía y no se encuentran pasando una mala racha, suelen encontrarse con un gran dilema:

“Si preparo dictamen, no puedo estudiar los temas y si no preparo el dictamen, cuando apruebe los orales, me voy a ver apurado para hacerlo. ¿Qué hago?”

Pues como siempre, hay que tomar una decisión, dosificar el tiempo y hacer lo que uno, y sus preparadores (y su momento personal), consideren oportuno.

Me decía uno de los nuevos flamantes Notarios aprobados hace pocos días que:

“Con los temas parece imposible sacar un solo minuto para dedicárselo al dictamen, pero es cierto que los que hicieron alguno de vez en cuando, iban mucho más tranquilos y se les veía más sueltos que otros que, como yo, no habíamos hecho ninguno. Para mí han sido, sin duda, de los peores meses de toda la oposición y creo que merece la pena hacer el esfuerzo e ir poniendo en práctica los conocimientos que tenemos porque luego se hace mucha bola y cuesta entender e hilar todo”.

Yo no lo hubiera explicado mejor. Gracias por el comentario.

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Divorcio de los padres del opositor

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En la oposición casi todo depende de uno, pero hay algunas cosas, como podría ser el divorcio de tus padres, que quedan en el terreno de lo que no depende de uno pero que, sin lugar a dudas, te afecta.

Además un divorcio no se cuece en cuatro días, tiene sus alternativas que sí, que no, que puede, que vuelvo, que me voy, que me marché y que ya no vuelvo. Evidentemente esto puede desestabilizar mucho al pobre opositor y con malas consecuencias si es veterano y ya no puede permitirse que nada (sea lo que sea) le afecte.

¿Es uno capaz de abstraerse? ¿Debe contarlo al preparador?

Si le preguntan a mi madre, pues mis padres se divorciaron cuando yo llevaba unos tres años opositando y estaba al borde de mi primer primero, dirá que yo me desequilibré mucho por culpa del divorcio. En cambio yo nunca he pensado lo mismo. Nunca lo he visto como lo veía mi madre.

Cuando el matrimonio de mis padres estalló definitivamente (ya había habido varios conatos) yo tenía mi primer ejercicio de mi primera convocatoria a pocas semanas vista. Primero optaron por no decírmelo pero luego me lo tuvieron que decir (no recuerdo a qué fue debido el cambio … tal vez yo estuviera con la mosca detrás de la oreja).

El efecto en mi fue de rabia, algo así como “ahora por mis eggs que voy a aprobar”. Aguanté el tirón, aprobé y planté cara al segundo que suspendí (en opinión propia y del preparador) de manera rigurosa (ya lo he contado veinte veces …).

Unos meses después me hundí en la miseria más absoluta y así estuve dos años largos, pero, la verdad, no creo que fuera por el divorcio. Nunca lo he pensado y nunca lo pensaré por mucho que diga mi madre.

El divorcio fue una tribulación más de mi vida que creo no tuvo influencia en lo que me pasó. Quizá lo de mis padres se veía venir, pero cuando es por sorpresa y la cosa se precipita rápido, puede ser un verdadero batacazo, aunque hay que procurar que no le afecte a uno más de lo indispensable.

Uno se juega su vida. Los padres viven la suya y no puedes perder tus oportunidades. Si pasa, hay que conseguir que no afecte a tu salud y que, con suerte, no lo haga a tu tranquilidad económica.

No es fácil contarlo al preparador, pero yo se lo contaría (bueno yo se lo conté), pero sin entrar en detalles. Que sepa la noticia y punto.

Hasta conozco a quien preparando la oposición casado, se ha divorciado. Eso ya es el “rien ne va plus”.

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El Espíritu de las Oposiciones Futuras

espíritu oposiciones futuros

“Hola soy el Espíritu de las Oposiciones Futuras y te traigo dos noticias. Una buena y otra mala. ¿Cuál quieres primero?”

“Pues normalmente – le dijo el opositor al espírituyo soy más de elegir primero las malas noticias y de recibir luego las buenas, pero como mi amigo Javi López me contó tantas veces en los largos veranos de antes de comenzar con la oposición el chiste de las galeras romanas en el que los pobres remeros salían siempre escaldados cuando elegían primero la mala noticia, voy a escogerte primero la buena y ya luego me cuentas la mala, querido Espíritu de las Oposiciones Futuras“.

“Pues la buena noticia es que vas a aprobar las oposiciones“.

La emoción embargó al pobre opositor que lloró lo indecible bajo la atenta mirada del espíritu que había venido a visitarle.

El llanto terminó de golpe cuando el pobre opositor, acostumbrado a los malos tragos, recordó que aún tenía que recibir la mala noticia, así que recomponiéndose como pudo le pidió al espíritu que le contara la mala noticia que también había venido a comunicarle:

“Cuéntame la mala noticia, querido Espíritu de las Oposiciones Futuras“.

“La mala noticia, querido Justito, es que vas a tardar once años en hacerlo”.

Aún resonaba la última sílaba en sus oídos cuándo el espíritu se desvaneció. Justito volvió en si sin saber si lo vivido había sido sueño o realidad.

En los días y semanas siguientes el pobre opositor continuó su ritmo habitual de estudio pero luego pensó que, a fin de cuentas, si iba acabar aprobando con absoluta seguridad, sería mucho mejor pegarse la vida padre y volver a estudiar dos o tres convocatorias más tarde que son las que calculaba que se sucederían en el tiempo que le faltaba para que se cumpliesen los once años de la condena del espíritu. Con eso sería más que suficiente gracias al bagaje acumulado hasta la visita de unos días antes.

Dicho y hecho. Desde ese momento, se dedicó a no dar ni golpe de lunes a domingo y retomó la oposición unos cuatro años después, fresco como una rosa, ligero como una pluma y fuerte como un toro, aprobando en aquella convocatoria al cumplirse los once años justos que el espíritu le había presagiado.

Moraleja: De libre elección para el lector.

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El Espíritu de las Oposiciones Pasadas

el espíritu de las oposiciones pasadas

“Estoy preparando notarías. Mi calidad de vida es mala. Estoy tomando paroxetina y, aunque me ha ayudado bastante, creo que me costará dejarla cuando esto acabe. También estoy tomando otras cosas. Cuando los exámenes se acercan, la medicación ya no me hace nada y me sobreviene de nuevo la depresión y la angustia. Tengo problemas de memoria. Los temas son un muro. No consigo retener y me cuesta horrores cantar.  Estudiar el programa es un “eterno retorno” que me lleva, una y otra vez, a “re-estudiar” lo que se supone ya sabido y me quedo atascado cuando voy por la mitad del programa. Es la maldición de Sísifo“. 

Pues, la verdad es que lo primero que se me ocurre decirte es que no sé si tienes mi libro pero si no lo tienes deberías comprarlo porque cuenta mi historia cronológicamente y da una verdadera idea de mi travesía de casi once años. Si quieres, puedo enviártelo yo mismo dedicado y ya arreglarnos con el pago.

Dicho esto…. me estás contando mi propia vida. Eres como el Espíritu de las Oposiciones Pasadas que se me reaparece para contarme lo mal que yo estaba entonces y que ahora me importuna porque yo, que tenía una nube con agujeros, no estoy valorando ya lo difícil que me fue conseguirlo ni siendo fiel a mis esencias….. (cosas que no son ciertas porque sigo en la nube de los dos agujeros para sacar las piernas) …

Ya me visitó el otro día el Espíritu de las Oposiciones Futuras, así que ya no me queda más que una visita, aunque creo que esta visita no vendrá, porque no sé que podría decirme un Espíritu de las Oposiciones Presentes porque si quisiera que volviera a opositar otra vez, lo lleva claro.

Dicho esto, si estás en tratamiento y no consigues mantenerte, no sé qué más podría decirte porque a mi la química me funcionó aunque a base de altas dosis y no sé si tú puedes subir las tuyas. Creo que lo que no cuento en el libro (bueno ya no me acuerdo si lo cuento o no) es que yo desayunaba y almorzaba con lexatin, dormía la siesta con otra capsulita y me iba a la cama con el Sr. Orfidal y el Sr. Rohipnol en el estómago para conseguir dormir … más la paroxetina, claro, que creo que la tomaba por la mañana….. Seis pastillas al día para conseguir llegar “vivo” a la meta. Aquello ya no es más que un relativamente triste y borroso recuerdo. Yo ahora solo me acuerdo de mi Raimunda (conseguida a los 50), de mis dos libros  (publicados los dos este año con 52 años) y de los 3.000 artículos de mi blog.

¿Mereció la pena? Pues a mí, claramente, sí.

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El fracaso como forjador de la personalidad de un opositor

forjador de la personalidad

Me hacen comentarios en algunos posts que merecen tener mayor visibilidad y no quedar perdidos entre los cerca de 3.000 que me han hecho en estos años de blog.

Este comentario es fantástico y merece un Opo Flash porque es verdad de la buena. Me siento identificado al 100% con el viejo profesor de Historia que lo escribió.

Dice así:

“He sido Profesor Titular de Universidad de Historia después de haber fracasado estrepitosamente en primero de Derecho. Ahora estoy jubilado. Ni siquiera intenté opositar a Catedrático. Me costó siete oposiciones llegar a Profesor Titular de Universidad. Por supuesto admiro y envidio a los Notarios, registradores de la propiedad, catedráticos, letrados del Consejo de Estado y jueces entre los que me honro en tener grandes amigos pues han hecho lo que un servidor no fue capaz de hacer (ni siquiera aprobar primero de Derecho).

Sin embargo no hay mejor forjador de la personalidad que el fracaso.

El fracaso te hace mejor persona y cuando tienes algún éxito, es un antídoto contra la vanidad.

El fracaso forja la personalidad como se funde una campana a base de hierro, fuego y martillazos.

En mis seis oposiciones frustradas a Profesor Titular de Historia siempre pensaba que una prospección petrolífera no se abandonaba hasta que no se daban 243 pinchazos en la tierra que resultasen baldíos. Pensaba que “hasta la oposición número 244 fracasada no empezaré a preocuparme”.

Éste es el consejo que se permite dar a los brillantes estudiantes de Derecho que inician una oposición un modesto y humilde antiguo Profesor de Historia que ni siquiera fue capaz ni de aprobar el primero de Derecho ni de llegar a Catedrático en la carrera de Historia”.

Gracias.

Espero disfrutar en otras ocasiones de sus comentarios y que sirvan a aquellos que como usted y como yo tuvimos nuestras dificultades a la hora de superar el obstáculo de una oposición.

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El opositor sobrado

sobrado en las oposiciones

Ir sobrado no es lo mismo que ir de sobrado, pero considero que hay que tener cuidado con ambas actitudes cuando uno se encuentra opositando: no se puede pensar que uno va sobrado porque el exceso de confianza puede ser fatídico, ni, por supuesto, ir de sobrado (estándolo o sin estarlo), pues es una actitud que molesta al prójimo y debe evitarse para no caer en la toxicidad. Don Sobradito sería un buen personaje para el post de mi amiga opositora “Compañeros Tóxicos”. Cualquier buen preparador deberá bajar los humos a Don Sobradito … que siempre correrá el riesgo de quedarse solo si persiste en su actitud.

Alguno puede considerar que como iba sobrado en la Universidad, ahora seguirá yéndolo, pero la oposición es otra competición y tienes que adaptarte a sus reglas. No es lo mismo la Copa del Rey, que la Champions, que la Liga y en el ámbito de los estudios la oposición es como una Liga, es el torneo de la regularidad, pero al tiempo es una Champions por su enorme nivel de exigencia y un torneo del K.O. como la Copa del Rey y la propia Champions, que te pueden dejar fuera de combate en cualquier momento cuando llega la hora de examinarse (o sin llegar a hacerlo). Para preparar la oposición es necesario trabajar con otro chip y el modelo universitario no sirve demasiado.

Hace años nos examinábamos de golpe de la mayoría de las asignaturas de la carrera y eso hacía que todo el año pudieras andar asalvajado, sin dar ni golpe, ni tener apuntes y luego enfrentarte a unas semanas duras saliendo airoso. Eso en la oposición ya no sirve. Tampoco sirve de mucho el nuevo modelo con asignaturas trimestrales o cuatrimestrales que te quitas de encima en poco tiempo. En la oposición, aunque no hay presión porque el examen está lejos, hay que sustituir la presión del examen por la presión semanal del cante con el preparador (una de las razones por las que no conviene preparar por libre). Cada semana tenemos una prueba para la que hay ser regular y en la que hay procurar machacar. Un buen resultado nos animará la tarde y, mejor aún, la siguiente semana.

Algunos piensan en el puesto que ocuparán cuando aprueben. No conciben no aprobar, ni tampoco no conseguir un buen puesto. Otros piensan en los compañeros que aprobaron y que ellos siguen aún en el camino. Es bueno estar seguro de tus propias fuerzas, pero tampoco conviene excederse y hay que mantener siempre los pies en el suelo. Primero aprobar y luego ya vendrá el “¿en qué puesto me he quedado?”. Los que conocías y ya aprobaron te pueden servir, si ellos quieren (y suelen querer hacerlo) para apoyarte, ayudarte y animarte, pero no pueden ser la causa que te genere sentimientos y sensaciones tóxicas para ti mismo.

Hay muchos que tienen talento para estudiar, pero hay que ser constante y estar motivado. La motivación es la visita al preparador y el buen resultado de tu cante. La motivación es el aprobado final, pero antes está la convocatoria que se acerca, el avanzar hacia ella lo más rápido que se pueda, el ir quemando etapas y dando vueltas. Ver que cada vez llevas más temas, los dominas mejor y reduces el tiempo de duración de cada repaso.

Cada día es una nueva oportunidad de hacerlo mejor o igual de bien y de no mandar todo a freír puñetas. La motivación es terminar la oposición y aprobarla, estando seguro de que lo conseguirás, pero hasta donde uno puede estar seguro de que así sucederá. Yo jamás estuve realmente seguro de conseguirlo, pero con todas mis dudas, vacilaciones, obstáculos, caídas, llantos y trompicones … aquí estoy.

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El punto de no retorno

punto de no retorno

He comido hoy con un compañero recién aprobado. Ese compañero es de los galgos. Sí, de esos de los que cabría decir que “de casta le viene al galgo”. Además, menuda casta la de este galgo …

Me ha gustado que le gustara charlar sin prisas mientras comíamos y bebíamos. Diría que hemos congeniado, que somos afines y que, salvando mis heridas de dieciséis años de ejercicio en el “poblao” como diría el gran Fernando P. Rubio, estamos en la misma onda. Además creo que lo vamos a seguir estando.

Paco Gandía nos ha deleitado con su batería de platos clásicos a los que les hemos añadido algo de quisquilla. Nos lo ha aderezado con una fantástica botella de vino de estas tierras que se me ha olvidado apuntar cómo se llamaba. Mañana se lo preguntaré.

Cuando estábamos ambos en los cafés y yo me simultaneaba con el gin tonic, ha sido cuando SPR me ha mencionado la teoría del “punto de no retorno”. Me hubiera gustado que la escribiera él, pero soy yo el que, entre los efluvios del alcohol en los que me encuentro, lo está haciendo en estos momentos.

La teoría del punto de no retorno es “la teoría de las teorías” acerca del mundo de las oposiciones. Cerca de setenta posts sobre oposiciones, otros tantos opoflashes y alguien me viene a contar algo en lo que yo antes no había pensado o tal vez algo en lo que sí que había pensado pero a lo que no le había puesto nombre.

No me cabe la más mínima duda. ¡Qué gran verdad¡

Hay un momento de la vida del opositor en el que ya no hay marcha atrás. Es un punto en el que ya no te planteas hacer otra cosa; un punto donde si te marchas te arrolla el tren de la vida; un punto en el que ya solo cabe seguir adelante … es lo único que se puede hacer.

Yo estuve allí y no solo pasé por allí. Me paré y no me arranqué de aquel punto durante largo tiempo. No fui capaz de seguir adelante. El punto de no retorno no es una ficción, no es una entelequia, no es una distopía, es la puñetera realidad. Yo pasé por él, pero en realidad no sabía dónde estaba, dónde  había llegado, cuándo  me había estancado, por eso estaba como estaba: había llegado al punto de no retorno. Mi cabeza se revelaba. Ni tan siquiera mi corazón quería seguir adelante. Sin embargo, lo hice.

Es una zona que no volveré a recorrer, que no desearía a nadie, pero de la que un día me desenganché hasta llegar a salir por el otro lado. No diría que salí tan campante, pero sí que salí con mil cuerpos de ventaja respecto de aquellos de los que me bifurqué cuando solo tenía veintitrés años.

Había sobrevivido. Lo había conseguido.

Desengancharse

Con buen criterio mi amigo FerFer, me decía después de leer este Flash, que tal vez algunos puedan necesitar de ayuda psicológica para abandonar la oposición y para iniciar una nueva vida más allá del punto de no retorno. No me parece ninguna tontería …

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El que no sepa cómo ayudar al opositor, mejor que se calle

calla si no sabes hablar de la oposicion

Aún no sabía lo que era el surmenage o síndrome de fatiga crónica, pero lo estaba padeciendo, mis padres se estaban divorciando y toda la familia atravesaba unos días complicados, estudiaba cerca de catorce horas al día, llegaba el momento de la verdad pues mi primer examen estaba a pocos días vista y mientras estaba comentando con mi novia todo esto y lo agotado que me encontraba, el miedo que tenía a coger un resfriado o a pagar un reventón y lo difíciles que se me estaban poniendo las cosas, me doy la vuelta y veo que alguien próximo (afín…), que está presenciando la conversación, me está haciendo burla, poniendo cara de llorar mientras simula que se frota los ojos haciendo algo así como los pucheritos de los niños pequeños. Era su particular forma de expresar que qué pena le estaba dando lo que yo contaba y de significar que lo mío no era para tanto, a fin de cuentas estaba ridiculizándome.

Pensé … ¡este tío es imbécil¡

Estarán de acuerdo todos los opositores: el que no sepa como ayudar, ¡mejor que se calle y no diga nada¡, porque recurriendo a este tipo de cosas, se produce el efecto justamente contrario al que se persigue. En vez de animar lo que haces es cabrear y en vez de quitar hierro lo que consigues es que uno se sienta completamente incomprendido.

Por cierto, lo del surmenage lo tengo contado en este otro post.

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El viejo Código Civil

El mío no está tan viejo a pesar de que la ex opositora propietaria de este Código Civil (y amiga) y yo creo que somos casi de la misma edad. También es cierto que el mío pasó por una nueva encuadernación hace años que me hizo Antonio de Encuadernaciones Castell que se ocupa del protocolo de mi notaría y de dejar fetén mi propio protocolo personal y otras cositas que me gustaría conservar para la posteridad.

Mi hijo me pregunta a menudo qué cosa salvaría de todas mis posesiones en caso de una catástrofe. Dando por salvado (por su carácter) el contenido de mi blog, siempre le digo que yo salvaría mis álbumes fotográficos y de recuerdos y mis 50.000 fotografías digitales que albergan un par de discos duros, pero, lo cierto, es que si la catástrofe fuera en mi notaría, en Pinoso, tendría que salvar a mi viejo Código Civil. Le tengo un enorme cariño y, mientras trabajo, lo tengo a menos de cincuenta centímetros de distancia.

Aquí pueden verse los de tres compañeros:

Y este es el mío (por fuera y por dentro):

 

Le quiero aunque el pobre hasta me ha causado algún disgusto por causa de alguna reforma que ya no contempla, aunque yo al Código Civil se lo perdono todo.

Va por ti, amiga. Gracias por tu apoyo.

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Empezar notarías con treinta y tantos, pareja, hijo y una discapacidad

notarias y discapacidad

“Tengo treinta y tantos años y un niño pequeño. Pronto me presentaré a unas oposiciones de nivel medio. Tengo también una discapacidad que me permite presentarme por el cupo de plazas reservadas a la diversidad funcional en una especialidad que casi nadie la tiene salvo que sea sobrevenida. Creo que puedo aprobar, pero no me veo en ese trabajo para toda la vida. Ahora que estoy estudiando de nuevo me he dado cuenta de que yo estudié Derecho con la vocación de opositar a notarías y no lo hice en su momento porque mi situación familiar se complicó mientras estudiaba en la facultad y pensé que no podría permitirme un preparador ni que mi familia se hipotecara por una oposición realmente complicada y que habitualmente conlleva varios años. ¿Crees que es descabellado empezar a estudiar notarías en mi situación? Te ruego que me contestes con total sinceridad.”

Debo decir antes de empezar que en su inmensa mayoría (por no decir que en su totalidad) los preparadores a notarías no cobran, aunque sí que pueden hacerlo las Academias de preparación de los Colegios Notariales para sufragar gastos. Al tiempo esas Academias tienen becas para facilitar el acceso a aquellos opositores que puedan necesitar una ayuda.

Supongo que este post ya lo tienes leído. Me cuesta animarte a que lo hagas porque lo veo taaan difícil estando casado y con un hijo … peero si me lees sabrás que siempre hablo de:

1.- Salud física y psíquica.

2.- Tranquilidad económica.

3.- Y de probar y de que si no te adaptas en un plazo razonable pues que hay que dejarlo.

No vas a salir de la duda si no lo intentas.

Procuro siempre ser sincero en mis contestaciones y consejos. No siempre es fácil. También procuro también ser sutil y no hacer daño. Cada uno ha de tomar sus propias decisiones. A algunos opositores veteranos les aconsejaría que no sigan pero no es sencillo decírselo. Cada uno tiene que encontrar sus fuerzas y medir sus ganas. Tu situación no es ni mucho menos la ideal, aunque tal vez seas un máquina y puedas con esto y con mucho más. Me gusta la gente con ilusión y sobre todo con tu vocación, así que puedes darte un tiempo y ver cómo te desenvuelves. Mi hermano mayor con diez años menos que tú, pero también casado y con una niña lo intentó. No lo hizo mal y llevaba un ritmo aceptable, pero trabajar 8 horas y estudiar 6 con pareja e hijo no es nada sencillo.

No te quedes con el gusanillo. Pruébate para ver que tal, tanto tú como tu familia, pues ellos también tendrán que encajar tu nuevo estilo de vida.

Finalmente, no me específicas nada sobre esa discapacidad salvo que la padeces, así que no sé si implica o no alguna dificultad añadida. No eres el primero que me comenta su situación de discapacidad y que pretende (o que le gustaría o se plantea) preparar notarías o registros, pero lo cierto es que poco sé sobre el turno de discapacitados en las oposiciones a notarías:

Por una parte, tenemos este apartado del artículo 5 del Reglamento Notarial:

“g) El número de plazas que se reservan para personas que tengan la condición legal de personas con discapacidad con arreglo a lo dispuesto en la Ley 53/2003, de 10 de diciembre, sobre Empleo Público de Discapacitados y según el Real Decreto 1557/1995, de 21 de septiembre, sobre Acceso de Minusválidos a las oposiciones al título de Notario”.

Y además este otro del artículo 7 del Reglamento Notarial:

“Carecen de aptitud para ingresar en el Notariado:

1.º Los impedidos física o psíquicamente para desempeñar el cargo”.

Entiendo que hay unas plazas reservadas, que la discapacidad no ha de suponer un impedimento físico (un invidente no creo que pueda ser Notario) o psíquico (¿?) para desempeñar el cargo y que, por lo demás, hay que demostrar las mismas aptitudes con el temario y los prácticos que cualquier otro candidato, con lo que en el fondo no acabo de entender para qué sirve en realidad esta reserva de plazas.

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En crisis a pocos meses del examen

crisis oposición con el examen ya

“Te escribo porque estoy en crisis a pocos meses del examen. Aunque sería más sincero si te dijera que he estado en crisis desde las primeras semanas de la oposición. Estoy necesitado de alguna ayuda milagrosa que me conduzca al éxito. Desde el primer dia de oposición no he tenido ningún problema para aprenderme los temas, tengo muy buena memoria y me gusta y se me da bien estudiármelos y cantarlos. El problema es que mi concentración es lamentable: estudiar una hora seguida es una auténtica proeza para mi. Me cuesta aprovechar el tiempo. Sinceramente, estudiar cuatro horas limpias al día es complicado, y pocas veces he llegado a las ocho horas … eso sí, de ocho de la mañana a ocho de la tarde o más, horario de estudio oficial y estricto, jamás me lo he saltado, pero no aprovecho ni de lejos esas doce horas. Y claro, estoy por la tercera vuelta del Civil a menos de medio año del examen, habiéndome mirado una cuarta parte del segundo. “Cantando así aprobarás, pero si no me traes más temas vas a tardar mucho tiempo”, me dice mi preparador. Tengo muchísima motivación; quiero ser Notario sí o sí y siempre lo he querido. Jamás se me ha pasado por la cabeza dejarlo y tengo mucha ilusión en solventar con éxito esta complicada época de la vida, pero metiéndole cuatro horas limpias al día, podría tardar una eternidad. Quiero aprovechar a fondo el tiempo y estudiar como un loco, pero no lo logro. Me agobio y necesito salir de la habitación o me pongo a mirar el móvil o a fumar. Me gustaría saber tu opinión y que me aconsejaras. Cualquier cosa con tal de conseguir el objetivo”.

Una cosa es no tener puntualmente concentración y otra no tenerla casi nunca. Llega un momento en que hay echar muchas horas y el día no da de si lo suficiente para sacarlas. Cuatro horas es muy poco. El mínimo de ocho es fundamental respetarlo. De ahí hasta trece, catorce y catorce y pico que he llegado a estudiar. Seguro que alguno hasta estudia o habrá estudiado más horas.

Me pones difícil decirte algo que te aproveche. Quizá te serviría ponerte metas a corto plazo y alcanzables. Cronómetrate las paradas. Estudia 45 minutos y descansa 15. Reparte en mañana y tarde o estudia todo de golpe si te va mejor y representa un estímulo tener algo de tiempo libre por la tarde. Levántate antes y la mañana se hará larguísima. En fin, haz pruebas, pero rompe la tendencia. No pasa nada por ir más despacio. Muchos que van rápido se estrellan. Los lentos les acabamos adelantando e incluso puede que acabemos siendo mejores Notarios que ellos …

Ponte algo fácil para mañana y empieza a romper con esa tendencia que no te aprovecha. No eches a perder tu vocación y cualidades; no te dejes desanimar y déjate de frases de cartera de instituto que no son ciertas. Ya dije hace poco que lo de que “el que resiste, gana” no es cierto. La única verdad es que “el que no resiste, no gana ….”

Ten en cuenta que aunque esta no parece ser tu oposición, pero podría serlo; además, y por otra parte, seguro que el arreón que le darás al temario oliendo los examenes cerca te será muy provechoso para la siguiente convocatoria que sí que tiene que ser la tuya. No pierdas el tiempo. Si yo hubiera ahorrado tiempo, tal vez hubiera aprobado varios años antes, aunque tus problemas y los míos no son los mismos.

“Es la primera vez que me dicen que esta no es mi oposición, y aunque me ha asustado y dado que pensar a primera vista, me alegro de que me hayas dado ese toque de atención. A veces es necesario sentir ese miedo, puesto que no lograr el éxito no sería el fin del mundo, pero sí una decepción brutal que quiero evitar y creo que de momento está en mis manos hacerlo. Siempre he sido muy confiado y aunque hasta ahora siempre me he salido con la mía, sé que juego con fuego. Que tenga un exceso de confianza en mi mismo  puede ser peligroso, aunque en términos generales canto, memorizo y entiendo todo bien, me gusta el temario, no tengo problemas, y mis preparadores creen que tengo bastantes posibilidades de aprobar, pero avanzar tan lento a estas alturas empieza a ser peligroso y puede cambiar su parecer y hasta el mío propio“.

Espero que me escribas más adelante y que adquieras conciencia de que necesitas redirigirte y que habrás de hacerlo poco a poco y que el exceso de confianza puede dar lugar a grandes batacazos y a resentimientos futuros. Déjate de pensar en que siempre lo consigues todo… porque ahora no lo estás consiguiendo y evita regalarte muchos más años de oposición. Por cierto, no me refería a que la oposición a notarías no fuera la tuya, sino a que la próxima convocatoria podría no serlo.

Hay que llevar cuidado en no caer en la condición del opositor sobrado.

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Entorno favorable y trabajo ocasional

entorno opositor

“Llevo año y medio preparando una oposición de nivel A2. Me he presentado una vez, pero no estaba preparado y caí en el primer examen. Mi familia es más bien humilde y me apoyan, aunque les cuesta. Este año voy mejor y tengo las esperanzas depositadas en las próximas convocatorias. Hace poco me han llamado para un trabajo. Solo será para un corto periodo de tiempo. Aceptar este empleo me supondría ir más despacio en el estudio, pero sería algo más independiente de cara a hacer lo que quiero hasta que yo quiera, sin explicaciones, ni angustias. A cambio, me preocupa el perder opciones de aprobar en breve”.  

El entorno favorable es importante. Es más, aunque creo que se me olvida mencionarlo en muchas ocasiones, pienso que la salud, la posición económica y el entorno favorable son los cimientos de una oposición con probabilidades de éxito. El entorno te ha de comprender y no estar dándote la paliza y minando permanentemente tu moral.

En cuanto al trabajo, pienso que estudiar y trabajar es bastante complicado. También es cierto que lo hace mucha gente. No es usual en notarías, pero sí en otras muchas oposiciones digamos que “más asequibles”. Creo que en tu caso aceptaría ese trabajo. Tal vez te despeje, te ayude a tener una perspectiva diferente de la oposición y te refuerce las ganas de opositar y de conseguir tu meta. Otra cosa es que me dijeras que fuera un trabajo permanente. Si lo fuera, dependiendo del trabajo y de tus capacidades, tal vez te dijera que lo olvides y resistas la “presión de tu entorno”. Ten en cuenta que si apruebas, habrás empleado bien tu tiempo y si no podrás consolarte con la formación adquirida.

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Estar “turbio” como opositor

opositores turbios

Me hizo gracia un opositor con el que charlaba el otro día cuando me dijo que “estaba un poco turbio” y que si yo había podido aprobar y también “estuviste turbio”, él “algún día dejaría de estar turbio y aprobaría”.

Pero, ¿cómo se sale de la turbidez? Esa es la gran cuestión.

No sé cómo lo conseguirá mi amigo, aunque me consta que está poniendo toda la carne en el asador, que está poniendo todo de su parte para salir de esa turbidez que creo es consecuencia de su reciente suspenso y del temor y ansiedad que de los suspensos siempre suele derivarse.

Ya lo he contado muchas veces, yo salí cuando pensé que me presentaría solo una vez más y la tenía a la vuelta de la esquina. Aquel convencimiento me liberó y aunque tuve muchos altibajos, aprobé cuatro años después de salir de mi turbidez (bueno, muy diáfano, muy diáfano no volví a estarlo nunca).

Lo que me sirvió a mi, puede que no le sirva a mi amigo, pero al final estas situaciones son bastante parecidas. Todos hemos sido buenos, muy buenos estudiantes, de los que no suspendían, de los mejores de la clase, de los de sobresaliente o matrícula. Somos conscientes de la dificultad (a lo mejor no tanto) de nuestro nuevo proyecto y cuando suspendemos nos quedamos desnortados, nos entra el canguelo, perdemos la paciencia y directamente nos vamos al extremo contrario a lo que siempre habíamos sido.

¡Error¡, pues seguimos siendo los mismos y hay que conservar la calma para salir de la turbidez ya que puede quedarnos mucho tiempo por delante para aprobar. Tal vez la siguiente no sea la nuestra, pero si la otra, o notarías o registros otra vez, pero turbios difícilmente podremos aprobar…

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Estás nominado para dejar “la Academia”

academia nominado oposiciones

Lo siento, pero no veo bien que se señale precipitadamente (salvo casos excepcionales) la puerta de salida de la Academia a los opositores.

Si yo estuviera tan convencido de que alguien no va a aprobar la oposición, probablemente le diría que no quiero seguir preparándole por tal razón y que llame a otra puerta, que yo lo tengo claro y que no quiero perder el tiempo con él, AUNQUE PUEDA ESTAR EQUIVOCÁNDOME, pero decirle a alguien que no vale, que se lo deje, que se dedique a otra cosa, no me parece lo correcto.

Escasean las vocaciones y una vez más diré que no somos todos iguales

Hay opositores de diferente desarrollo y recorrido a los que habría que ir catando, como los vinos, para ver como evolucionan, pasando de los lagares a las cubas y luego a las barricas y a las botellas, de mosto a joven, de joven a crianza y luego a reserva (mejor no llegar a ser un gran reserva en esto de las oposiciones).

¿Quién diría que yo acabaría aprobando? Los de William Hill me deberían situar en un 100 a 1. Nadie apostaba por mi. Nadie daba un duro por mi. ¿Y ahora qué? Supongo que habré demostrado algo, ¿no? ¿Qué no somos todos iguales? ¿Qué podemos equivocarnos en nuestras apreciaciones sobre alguien?

Dejemos a la gente decidir por sí misma

Digamósles la verdad, si nos parece oportuno, pero la verdad absoluta es únicamente que “no te quiero seguir preparando, porque YO no confío en tus posibilidades”. Nada de eso “de núnca vas a aprobar” o “tú no vales para esto”. ¿Y tú que sabes? ¿Eres adivino? Seguro que te habrás equivocado con alguno que siguió y siguió y no aprobó, pero nunca sabrás si hubiera aprobado aquel que se lo dejó por tu culpa.

La gente tiene que caer sola del guindo. No hace falta mover el árbol para que caigan. Sí, ya se que algunos huelen que apestan a “no aprobarás nunca”, y ¿qué? ¿hemos venido al mundo para determinar (o salvar) el destino de los demás?

Así que a algunos, les falta decir como en la tele: “Estás nominado. Lo malo es que aquí casi nunca no se sabe quien va a ser “The winner.

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Estudiar cuando estás enfermo

estudiar enfermo

“Empecé a opositar hace un año largo. Mi preparador dice que aunque estés enfermo tienes que seguir estudiando e ir a cantar”

Estudiar si uno está enfermo me parece una estupidez, aunque habría que matizar: ¿estudiar enfermo cuando el examen está lejos o cuando está cerca? ¿estudiar enfermo cuando uno está a menudo enfermo o cuando no lo está nunca?

Si el examen está cerca hay que hacer un esfuerzo; si uno enferma con facilidad, tal vez también, pero si uno esporádicamente está malo y no puede estudiar, pues no lo hace. Si tienes que estudiar porque el examen está cerca o porque enfermas con asiduidad y no puedes permitirte tantos parones, pues haces el esfuerzo y no cantas los temas o los cantas hablando bajito o arreglas aquel tema que tienes pendiente de adaptar o haces otra cosa que implique algo de estudio (¿que tal algo de dictamen?) y que, precisamente, se puede uno reservar para estos momentos en que uno no está para ponerse a estudiar (momento resaca, por ejemplo). Particularmente yo no era capaz de estudiar sin hablar, pero si que podía bajar un poco el tono.

Bueno, recupérate y procura capear con ese tipo de consejos que me parecen un poco absurdos.

Tal vez el secreto de los que aprueban pronto es que también estudian cuando están enfermos. A mi en cambio me daba por el surmenage y con surmenage, sí que continuaba estudiando. En el punto XII de este post hablo de ello.

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Fortasec y otras medidas precautorias cuando el opositor se va a examinar

diarrea opositor fortasec

“Pues yo con los nervios iba mucho al baño”, le decía a una opositora hace unos días hablando de la influencia de los nervios cuando llega la hora del examen.

Cuando entraba el opositor anterior a mi, yo iba al baño. Los minutos más cruciales (en los que yo diría que más gente se retira) son los primeros y por eso tomaba mis medidas preventivas. Pasado el rato inicial volvía a ir varias veces en previsión de que el compañero pudiera retirarse. Al aproximarse la hora (o los tres cuartos) si había aguantado, volvía otra vez para exprimir la vejiga por última vez. Además procuraba no beber mucha agua (o casi no beberla) mientras esperaba, para que no me fueran a dar unas inesperadas ganas de miccionar.

Al contarlo, esta opositora me decía que ella llevaba Fortasec el famoso anti diarréico. No pude evitar reírme (y mucho). ¡Fortasec preventivo¡ Yo era mucho de paracetamol preventivo. A la mínima manifestación de dolor o resfriado, Frenadol que te crió. Los nervios pueden afectar a la tripa y un punto flojo puede tenerlo cualquiera, ¿no? Así que ¡venga¡ todos a comprar Fortasec, aunque luego te estriñas si has sido demasiado previsor.

Otro buen medicamento para los exámenes es el Tosidrín. Fulmina la tos, la irritativa y la nerviosa. Lo malo es que también estriñe, aunque visto de otro modo, así os podéis ahorrar el Fortasec …

¿Alguien da más?

Pues sí, alguien da más…

Tras la publicación de este opoflash, me cuentan esta increíble (y desternillante) historia:

“Yo conocí a un opositor que tenía problemas porque necesitaba ir al baño frecuentemente por los nervios. Resulta que al examen de dictamen, que es una prueba de cuatro horas, te permiten ir al baño (aunque, evidentemente, te acompaña hasta la puerta uno de los que se encuentran vigilando el aula). Pues este opositor me comentó que tenía miedo de necesitar ir varias veces al baño y que pensaran que estaba, de algún modo, copiando o haciendo trampas en el examen. Así que me dijo que tenía la idea de llevar puestos pañales de adulto. No sé si lo hizo o no; no me atreví a preguntar. Lo que sí es cierto es que aprobó“.

No me hubiera gustado ser el que estuviera haciendo el dictamen al lado del “incontinente”.

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He dejado la oposición

adios a la oposición

He tenido respuesta recientemente a esa pregunta tan tremendamente difícil que siempre me estuve planteando cuando opositaba (y casi que aún ahora). ¿Cómo se deja uno la oposición? Mi vieja amiga Lina decía: “Te lo dejas porque te lo pide el cuerpo”. Bueno pues esta opositora se lo ha pedido el cuerpo y ha dicho que “hasta aquí hemos llegado”. Así me lo iba anunciando:

“Me siento en el fondo de un pozo. No me atrevo a salir. Me costó mucho retomar el estudio después del anterior suspenso. Pensaba que no pasaba nada por intentar ir a registros pero voy lenta. Me cuesta memorizar. Me canso. Estoy desesperada. Mañana será otro día, pero al final siempre es igual. Me dicen que mi problema es estudiar diez horas y concentrada. Me ronda la idea de dejarlo, pero me da vértigo tomar la decisión. Creo que no llevo suficientes temas. Tal vez me exigen mucho. Comprendo que tiene que haber un ritmo y con el que llevo no voy a aprobar”.

Y así se consumó pocos días después:

“He dejado la oposición. Ha sido muy difícil, pero me he dado cuenta de que no soy feliz, ni tengo ilusion ni motivación. No veo luz para esta convocatoria. Tendría que empezar de cero, como hiciste tu y al final nada ni nadie asegura un aprobado. Han sido xxxx años de mucho esfuerzo,  pero esta etapa ha llegado a su fin. Necesito vivir y ser feliz. Te agradezco enormemente tus consejos, tu tiempo y tu esfuerzo.  Eres una gran persona, poca gente, pocos Notarios entienden tan bien a los opositores como tu. Espero que te vaya todo genial y que ayudes a otros muchos. Yo por mi parte me abro al mundo laboral, con respeto pero sin miedo.

En fin, me ha dado mucha tristeza y te comprendo perfectamente. Ánimo y si necesitas algo, me lo dices.

Mi historia fue mucho más larga que la de esta opositora. Solo que la mía tuvo final feliz. La tengo contada en mi libro.

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Huevos fritos en la notaría

opositora sueña

No es habitual que sueñe en una siesta, es más pensaba que aquel día la había dormido poco y más bien ligera. Por primera vez había soñado con aquella opositora.

Era un sueño sin pies ni cabeza. Ella aparecía hacía el final. Mi oficiala, que era mi oficiala, me avisaba algo enfadada (y mira que no es de enfadarse) de que fuera a ver lo que “ella” estaba haciendo en uno de los despachos de la notaria. Fue entonces cuando salí de una especie de claustro en el que estábamos hablando con un tipo que se parecía a un ministro (del que ahora no recuerdo el nombre) a través de una puerta que me llevó al pasillo de lo que, más o menos, es mi actual notaría. Allí, y ya casi desde la puerta, distinguí, altísima, a la opositora con una falda larga que le hacía parecer aún más alta de lo que creo que podría serlo. Estaba friendo huevos encima del contenedor de papel para reciclar.

Poco más o menos que entonces, me desperté.

El tipo que se parecía al ministro venía a firmar una escritura de Bankia que se había demorado mucho y que aún no estaba hecha. Parece que era un marronazo que no había por donde coger y que por eso comprendía que no le hubiéramos metido mano hasta el momento de su llegada. Era alguien que yo conocía de alguna de mis anteriores notarías.

En el claustro estábamos alrededor de una mesa con mantel, algunas bebidas y comida, como si estuviéramos merendando.

Parecía por la tarde por la forma de la caída del sol sobre el claustro.

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Inadmitidos y excluidos de la oposición a notarías

excluido de la oposición

Uno de los primeros trámites que el opositor espera después de que se convoquen las oposiciones y tras haberlas firmado, es el de que se publiquen las listas provisional y definitiva de admitidos y excluidos.

Hace no mucho supe que había habido en tiempos recientes tres exclusiones en las oposiciones restringidas o “entre Notarios” porque los que las firmaban no eran Notarios. Estoy seguro de que las causas de exclusión en las libres son variadas, pero seguro que no son tan originales con la de carecer del título de Notario para presentarse a unas oposiciones que se llaman entre Notarios. Por cierto, a ellas pueden presentarse los compañeros procedentes del antiguo cuerpo de Corredores de Comercio, ¿siempre que sean Licenciados en Derecho o incluso sin serlo?

El Artículo 102 del Reglamento Notarial habla de Notarios en activo:

“Podrán tomar parte en estas oposiciones los Notarios en activo que cuenten con más de un año de servicios efectivos, debiendo solicitarlo a la Dirección General mediante instancia presentada dentro del plazo de treinta días hábiles, contados desde el siguiente al de la publicación de la convocatoria en el Boletín Oficial del Estado“.

Pero el Artículo 107 dice lo que dice y para las oposiciones libres hace falta ser Licenciado en Derecho:

“Serán aplicables a las oposiciones entre Notarios, en todo lo que no esté previsto para las mismas, lo dispuesto en este Reglamento para la oposición libre”.

Por cierto, que sé de un excluido tras haber aprobado las oposiciones libres por no ser Licenciado en Derecho. Tremendo. Por lo visto, le faltaba alguna asignatura, la aprobó y consiguió volver a aprobar la oposición de nuevo en la siguiente convocatoria. Por lo que sé no es una leyenda urbana.

Distintas de estas exclusiones son aquellas que van precedidas de un toque de campana

“A Fulanito le tocaron la campana”. Es raro que echen a alguien de la sala de examen pero ha habido tribunales examinadores más “campaneros” que otros.

Parece que aquello de que te toquen la campana es lo peor de lo peor, pero es que los preparadores nos confunden cuando nos hablan de la inercia o fuerza expulsiva de las sillas que es indispensable dominar, resultando que algunos opositores no se dan por aludidos hasta que les animan a marcharse con el angelical sonido.

En mi primera ocasión ante un Tribunal (siendo ya opositor y habiendo acudido a ver exámenes) en Valencia 1991, tocaban la campana con fruición. Aquello me dejó ciertamente acongojado. El número escaso de plazas obligaba a ser duro, pero tampoco creo que se deba utilizar la medida de manera excesiva para evitar traumas mayores. El suspenso ya puede ser un suficiente golpe de realidad para el opositor.

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La antioposición

anti opositar a notarías

“Quiero aportar lo que yo pienso sobre nuestra oposición, que preparo pero no he aprobado, y a la que ni siquiera me he presentado aún a ningún examen yendo con opciones. Sí, llevo unos cuantos años peleándome con ella y no precisamente estudiando, sino queriendo estudiar. Desde que empecé pasaron varios años; estudiar lo que se dice estudiar habré estudiado dos o tres a lo sumo. Recientemente ya me he puesto seria. Soy un “caso extraordinario” cuyo ejemplo no se debe seguir. Me metí en este ajo sin saber donde me metía. Lo descubrí en el primer año de antioposición. Tardé en aprender como se tiene que estudiar para poder recitar los temas con sus artículos literales, mencionando a autores de los que no sabía ni de su existencia – me costaba recordar los apellidos, Roca Sastre, Puig Brutau, Puig Peña, De Castro, Castán… ¿esto lo decía De Castro o era Castán?, ¿De Diego o Díez Picazo? ¡qué follón! -, mencionando leyes y fechas y todo en un tiempo cronometrado. Sin duda, nada tiene que ver con la forma de memorizar que se utiliza para aprobar un examen de la carrera. Creo que si cualquier opositor a notarias, registros o similar volviera a empezar en la facultad después de haber estudiado una oposición con este método memorístico tan duro la sacaríamos “con la gorra” y con “matrícula de honor”. Ejercitar la memoria de esta forma hace que retengas muchísima más información que estudiando “por ideas” que luego desarrollas. Es indudable aunque supone un esfuerzo titánico. Para mí , hay dos formas de memorizar los temas:

  1. Memorizar literales solo los artículos y el resto del contenido del tema, historia, doctrina, explicaciones, etc … retenerlos y ubicarlos fotográficamente en el folio pero explicándolos con tus palabras, haciendo que prevalezca la comprensión y que lo que te permita ir rápido sea lo bien que “controlas” lo que estás diciendo.
  2. Memorizar literal, o lo más literal posible, todo el tema sin excepción. Tardarás muchísimo más la primera vez, pues lo que no son artículos te llevará el mismo tiempo, pero notarás que las siguientes vueltas vas más rápido y que lo que te permitirá ir rápido al recitar el tema será, no lo bien que controlas lo que dices, sino el ejercicio memorístico efectuado; podrás simplemente “darle al play’” de modo que tu mente vaya a una velocidad que la boca no alcance. Yo intento combinar ambos sistemas. En todo caso, memorizar es un aburrimiento y un suplicio, pero la memoria es una forma de inteligencia”.

Voy a empezar a contestarte por el final pues me encanta lo de que “la memoria es una forma de inteligencia”. ¡Claro que sí y hay que hacerla valer, que no es un demérito¡

El perfeccionismo excesivo, tampoco es bueno. Nuestro objetivo es examinarnos y aunque los temas tienen que ser buenos y hay que estudiarlos bien, hay que buscar el justo equilibrio entre querer tener y decir el tema perfecto y querer entenderlo todo y, a la vez, no demorar las opciones de presentarse en tiempo y forma a una convocatoria. Es decir, que a veces también  hay que darse prisa y probarse para ver como responde uno en un examen con tos, nervios, fiebre, un hueso roto, con un disgusto familiar o con un tribunal cansado y a cara de perro, o con los temas con “palicos y cañicas”. A lo mejor no llega la oportunidad perfecta y por eso hay que buscar un equilibrio y apretarse, probarse o tener que dejarse algunas cosas. Lo digo porque con tres años es perfectamente viable presentarse y con cuatro también se ha de poder aprobar.

Todo esto hablando de los temas, pues el dictamen es otra cosa y de un tiempo a esta parte estoy pensando de una manera algo diferente que cualquier día explicaré en un post. Es una cierta renovación de mis cimientos opositoriles más profundos, pero mi trato con opositores, me hace ver que los que no somos tan capaces ante el tercer ejercicio, dejamos perder (o que nos pierdan) el tiempo, que pasen los años y que nos plantemos con un porrón de ellos ante un dictamen que no hemos aprendido siquiera a hacer, para el que no nos hemos puesto a prueba, ni nos han probado, pegándonos un batacazo demoledor pero que en la mayoría de las veces está completamente justificado.

Por lo demás, estoy de acuerdísimo en lo de la gorra. Lo he dicho un montón de veces, pero cada cosa tiene su momento, claro está.

También creo que no todo se puede/debe estudiar de memoria. Eso es malo. Hay que comprender en la medida de lo posible.

Creo, finalmente, que muchos como tú, llegan a este ajo sin conocimiento de causa, aunque tal vez lo normal sea tardar menos que tú en cogerle el aire a la oposición.

Espero que una vez centrada y estudiando a tu manera y a tu gusto, cojas ritmo de crucero con el fin de que esta etapa (la ANTI OPOSICIÓN) no sea excesivamente larga, sobre todo si en alguna o algunas convocatorias se tuerce y el tiempo acaba por poner a prueba tu resistencia y tu fuerza de voluntad.

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La elección de los temas de la oposición

eleccion temas oposición

Me lo decía todo un compañero hace un tiempo:

“Los temas de Liberquintus no los he leído. Todo el que me habla o escribe sobre ellos me dice que son buenos y cortos. Sospecho que a mi me hubieran gustado mucho, porque aspiro a escribir así, bueno y corto. El riesgo como preparador es que algún día te digan “tú me dijiste que estos temas sí y el tribunal me ha dicho que ese tema que les he contado, que no”. Ese es un riesgo inherente a la oposición y nadie te puede dar garantías. Liberquintus no deja de ser un anónimo, que dice que ha aprobado con esos temas. “En Internet nadie sabe que eres un perro”, suelen decir. ¿Puede una editorial (¿Carperi?) garantizarte que con sus temas apruebas? En registros, quizás. En notarías, creo que no. Por eso el opositor que es un adulto, licenciado en Derecho, que debe tener suficiente juicio y que suele ir a cantar los temas a su preparador periódicamente, debe decidir. Yo estudié el Hipotecario por los temas de Lino Rodríguez Otero, publicados por Dijusa, y mi preparadora, cada 15 días, me insistía en lo flojos que eran de contenido y me enviaba los suyos”.

A mi me pasaba lo mismo con los temas de Mercantil de Francisco Rodríguez Boix. Me decían que eran cortos y flojos, pero a mi me sirvieron para sobrevivir a una crisis muy larga y para encajar un complicado cambio de programa. No todos mis mercantiles eran de Rodríguez Boix, pero uno de ellos me salió en un ejercicio que aprobé con nota suficiente para conseguir reserva. Eso sí, tuve que alargarlos y mejorarlos un poco, aunque en aquel momento yo ya tenía una experiencia considerable como opositor y sabía bien lo que hacía.

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La fábrica de la Coca-Cola

fabrica coca cola y el notario

Le voy a dedicar este Opo Flash a una amiga opositora que me contaba un “encontronazo” con un conocido que le hizo una gracieta sin gracia cuando le comentó, con retintín, que estaba descansando por unas horas del estudio:

“¡Ay¡ y has podido salir una hora de casa”

Le comenté que yo llevaba fatal esa clase de impertinencias.

Al poco de terminar nuestra conversación, recordé una de ellas que tuvo lugar instantes después de suspender por primera vez en el tercer ejercicio. Yo estaba acariciando el aprobado, tenía el título de Notario casi en la mano, solo sobrábamos seis en aquel maldito examen y llegó un “más que conocido” (un afín….) y me suelta:

“No te preocupes que yo te puedo poner a descargar cajas en la Coca-Cola

No sé cómo no me convertí en Hulk y le dí un par de derechazos en la napia. Sorprendentemente, a pesar de estar pasando uno de los peores instantes de mi vida, me contuve y arrastro desde entonces la mala uva (en realidad quería decir otra cosa…) que me produjo aquella circunstancia.

En fin, amiga, paciencia porque el día que llega “el qué bien vives”, verás las cosas de manera completamente distinta.

Ánimo. Ojalá lo consigas.

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La isla de la fantasía del opositor

isla fantasía del opositor

En la película “La isla de la fantasía” basada en una serie del mismo título, al estilo de la visita previa a la apertura que se organiza en “Parque Jurásico”, cada uno de los influencers que visita la isla antes abrirla para darle luego darle publicidad en sus redes sociales, tiene derecho a recrear la fantasía que mejor le parezca. Esa fantasía se llevará hasta sus últimas consecuencias naturales, cosa que claramente advierte (nada de letra pequeña) el gerente de la isla (el Sr. Roarke) antes de abrir la puerta que conducirá a cada uno de los influencers a la suya propia, diciéndoles:

“Tras esa puerta está tu fantasía: la oportunidad de cambiar el momento del que más te arrepientes”

En mi caso, más que pensar en un fantasía vital (que creo que no tengo) o en una fantasía como opositor, me interesó especialmente la segunda parte del asunto: cambiar el momento de mi vida del que más me arrepiento.

Ese momento me vino instantáneamente a la cabeza ese momento aunque en el siguiente instante ya me sonreía por dentro mientras pensaba que, en realidad, después de todo, preferiría no cambiar nada de mi vida, salvo que no tuviera más remedio que hacerlo por imposibilidad de revocar el contrato que me hubiera llevado a aquella isla.

En tal caso, sin la menor duda, elegiría el momento en el que, con Mac mi preparador, tomamos la decisión de que me presentara en primera vuelta a la que fue mi primera convocatoria de las oposiciones a notarías.

Lo he contado mil veces en el blog y también está contando en “Nada antes que opositar (Nihil prius oppositio)”. Cuando llegó aquel primer llamamiento de aquella mi primera convocatoria, aprobé el examen pero unos meses después de suspender el segundo entré en una crisis superlativa que estuvo a punto de mandarlo todo al traste pero, y por eso mi sonrisa interior, si todo no hubiera sucedido exactamente igual que sucedió, la continuación de mi vida, mi aprobado unos seis años más tarde, mi matrimonio tres años después, mi hijo en el año 2006, mis destinos en 2003 y 2005, mi Justito, mi Raimunda, mis libros y todo lo que me tenga que venir en el futuro (bueno o malo) ya no sería lo mismo o simplemente podría no haberse producido nunca. Es más, hasta puede que mi fantasía de aprobar luego en Sevilla, en la siguiente convocatoria, no hubiera sido la última consecuencia natural de mi repetición de la jugada.

Así que si existiera esa isla de la fantasía, creo que elegiría una al estilo de los dos hermanos del elenco protagonista, que lo que eligen es disfrutar de un casoplón con piscina y de un fiestorro descomunal cuya única consecuencia, conociéndome como me conozco, sería una inmensa resaca que terminaría unas horas más tarde sin ningún otro efecto secundario más en nuestras vidas.

Toda mi historia, cronológicamente, está contada en mi libro. Que puede comprarse aquí. También lo envío dedicado a quien lo prefiera de este modo. Los pedidos en este caso, aquí: justitonotario@hotmail.com

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La niebla que acecha al opositor

niebla suspender oposición

He leído el post sobre los once años y no sé qué puedo contestarte. Me parece que no sería justo ni conveniente para los que se encuentran inmersos en esta oposición o piensan iniciarla, que alguien les contase que si no logras aprobar la oposición quizá ésta no dure once años y que no es seguro que un día lo dejes y desaparezca la niebla. Estoy ilusionado con recibir tu libro con la dedicatoria. Mi mujer dice que hay un trozo de tu alma en él y que cada vez que lo ojeo estoy en el fondo intentando reencontrar la paz que yo perdí”.

Creo que lo que dices sobre esa niebla es cierto. Conviene saber al opositor que puede haber una nebulosa, a veces un largo purgatorio que no siempre tiene un cielo como final; muchas veces dejar la oposición comporta un considerable sufrimiento. Mi experiencia acabó en nube y no en niebla. Mi libro está por ello incompleto en esa parte aunque yo creo que la niebla se dejó entrever y me acechó de forma muy considerable.

La verdad es que me tocas siempre la fibra sensible. “Alma en mi libro” … pues probablemente hay algo de eso y son muchos los que lo percibís, aunque a algunos os cala mucho más hondo que a otros porque estuvisteis muy próximos a mi vivencia (y yo a la vuestra) aunque acabarais en el lado de la niebla y yo.

Tristitia fue, como Dandanovic, una de los que acaban en el lado oscuro de la niebla.

“Veo que ayudas a muchos opositores a que el camino tan duro de la oposición les sea más llevadero y siempre consigues sacarles un hilo de esperanza …. enhorabuena. Mi caso es el contrario … hace unos años que dejé las oposiciones, tras una década con ellas, porque ya no podía más. Cuando lo dejé estaba sumida en una depresión. El problema es que no lo he superado todavía. Estoy enfadada conmigo misma, frustrada por no haber aprobado después de tanto tiempo, con una gran sensación de tiempo perdido, porque no he conseguido nada después del suspenso y no termino de ser feliz. Estoy con otras oposiciones, pero yo creo que no he superado mi abandono.”

Toda mi historia está recogida en “Nada antes que opositar (Nihil prius oppositio)” y quedan 55 ejemplares nada más.

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La promoción notarial “republicana”

promocion notarios 2002 rey

Me ha hecho gracia esta denominación que nos ha otorgado mi compadre y compañero de promoción, José Luis Navarro, esta mañana en Twitter.

Y es que somos la única promoción de Notarios del siglo XXI y del tercer milenio que no ha sido recibida, tras su aprobado, por el Rey de España.

¿Por qué? Pues para mí es bien fácil.

La promoción anterior a la nuestra “la de Barcelona”, fue la primera promoción del siglo y del milenio y se consideró oportuno que fuera recibida en audiencia real. Luego llegamos nosotros y se hizo lo mismo que siempre, es decir, no ser recibidos por el Rey, pero tras aprobar nosotros, se estableció como “costumbre” esa audiencia y todas las promociones han sido recibidas hasta la fecha.

Los últimos (“los de Madrid”) supongo que lo serán en breve.

A ver si como ha dicho Salvador Alborch, otro compañero de promoción, el Rey nos recibe a los 25.

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La teoría del sufrimiento permanente del opositor

Me lo decía el otro día una opositora que ya ve muy cerca el horizonte de los seis años de oposición.

“Esto se hace súper largo y no dejas de sufrir en ningún momento. Al principio porque no sabes si vas a poder con todo lo que tienes que hacer. Cuando empiezas a dominar un poco los artículos del Código Civil, porque empiezas a pensar si vas a llegar a tiempo a la convocatoria. Cuando no apruebas en esa convocatoria, sufres porque tienes que volver a empezar, después porque te han cambiado los temas, después porque te entra la ansiedad al ver que están pasando los años. Más adelante porque crees que algunos temas no están bien y deberías cambiarlos. Después porque la incertidumbre te reconcome. Así que, en esto, no se deja de sufrir nunca, ni siquiera en vacaciones, ni el día de descanso, porque siempre tienes la mente pensando ¿llegaré o no llegaré a tiempo? ¿lo conseguiré o no lo conseguiré algún día? Al final esto con los años se convierte en una auténtica tortura”.

Al terminar de escuchar su audio le dije: “Me has dado una idea para un próximo opoflash“.

Y este es ese opoflash, el opoflash de la teoría del permanente sufrimiento del opositor.

Ya lo digo en “Nada antes que opositar (Nihil prius oppositio)”: la oposición fue para mi un puñetero infierno del que no me explico cómo pude sobrevivir saliendo por la puerta grande y quedando razonablemente cuerdo. Eran muy pocos los momentos de felicidad: un buen cante, un buen dictamen, las vacaciones o días libres aunque con el sobresalto permanente del que sucederá, y, realmente, pocos momentos más. Efectivamente, esto de opositar es (era en mi caso) un sufrimiento permanente del gran intensidad.

Algunos que todavía no se han comprado el libro deberían tenerlo en la mesita de noche y aprender de una auténtica historia de terror que duró casi once años y cinco convocatorias.

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La vocación, la formación, la profesión y la devoción

vocación de notario

Un viejo amigo me escribió el otro día. Quería hacerme una propuesta o solicitud:

¿Aceptarías escribirme un texto autobiográfico sobre vocación, formación, profesión…? La cosa gira en torno al rol de jurista, pero, por supuesto, cuenta además todo aquello que complete tu vocación personal, sea la literatura divulgativa vía redes en que con tanta pasión te mueves o cualquier otra afición y dedicación. En fin, se trataría de un texto introspectivo sobre la vocación, la universidad, la preparación para el oficio, su consecución, todo eso, pero siempre la vocación (en ti tan clara desde un principio) informando el intento. En las peculiaridades individuales de cada rastro vital radica el mayor interés, atendidas en esta ocasión con el aglutinante delimitador del ejercicio jurídico. Sin duda, en tu caso tiene un peso extraordinario esa cicatriz que te atraviesa y es la oposición, digo cicatriz porque su huella se muestra indeleble y (gozosamente) permanece en tu día a día como fase cardinal, sin arrumbarse en los desvanes de la memoria. Pues esas cuestiones son las que deberías contar y sopesar. Por el momento, todos aquellos a quienes he ido a reclutar para esta iniciativa me han dado el sí, aunque te confieso que esa impronta que en ti exhibe la oposición me convierte tu incorporación en la más deseada, amistad aparte. Por otro lado, creo que bastante material utilizable lo puedes tener ya hecho en tu blog… Desde hace varios años colaboro en la publicación de un cuadernillo poético, fanzine le llaman ahora, y ando dándole vueltas a hacer otro precisamente sobre reflexiones autobiográficas de juristas, que es un tema que me interesa mucho. En fin, una ilusión romántica, modesta, pero, bueno, al cabo de cuatro o cinco años sería posible reunir el conjunto, todas las aportaciones a esos cuatro o cinco números de la revista, en un libro muy interesante. Podrías darme algún capítulo o hacerme una síntesis. Ten en cuenta que este proyecto mío no tendrá de entrada más difusión, al menos en formato de revista, que el mano a mano de la amistad. Anímate con lo que te pido, anda, ya ves que no te escondo que se trata de un empeño modesto y romántico, no soy buen vendedor, pero a lo mejor tengo suerte y estás conmigo en que las cosas tienen valor por sí mismas, no por su repercusión o relumbre… Sin límites de espacio. Sin excesivas prisas. ¿Qué me dices?, ¿te animas? Gracias, respondas lo que respondas, y un abrazo. Julián“.

Le respondí que sí … Ya le he puesto título y he comenzado por señalarme diez puntos sobre los que me ha parecido interesante hablar teniendo en cuenta la propuesta de MI VIEJO AMIGO. Veremos que consigo hacer.

Introspección sobre la vocación personal, la formación, la profesión y la devoción

  1. La universidad
  2. La preparación del oficio
  3. La consecución del oficio
  4. Cicatrices
  5. El ejercicio jurídico
  6. El rol de jurista
  7. Las redes sociales
  8. La literatura divulgativa
  9. Pasión
  10. Otras aficiones/dedicaciones

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Llevarse los temas al examen

caja para llevar los temas al examen

Tengo una amiga opositora que es una fantástica suministradora de opo flashes.

El otro día me hablaba de llevarse o no los temas al examen haciendo que regresara a mi memoria mi vieja (no está vieja, en realidad) caja metálica comprada en Continente en la que transportaba los temas cuando me tocaba examinarme. Aún la tengo llena de enredos varios, ninguno relacionado con la oposición. Creo que me sería difícil desprenderme de ella.

Antes no había convocatorias por sesiones de manera que era conveniente ir en cuanto estuvieras convocado y eso te podría hacer pasar varios días en el lugar de celebración de los exámenes. Siendo así, era evidente que no te ibas a ir sin los temas. No obstante, no estoy seguro de que me los llevara todos. Tal vez solo me iba con los que me daban miedo, los menos recientes, los negros, los que peor me sabía. No sé. No lo recuerdo demasiado bien, pero con temas me iba, seguro. Yo diría que hasta la bestia de mi hermana se los llevaba y diría que la mayoría de la gente en todo o parte se los lleva.

En fin, mi amiga se veía rarita con sus temas a cuestas, pero diría que eso lo hacemos todos los opositores, ¿o no? ¿Y si te entra una duda existencial estando ya en el lugar del examen y no puedes consultarla?

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Opodrama total

 

opodrama total

“Querido Justito: Te escribo después de mis vacaciones y con la vuelta a la rutina, ya que durante las vacaciones necesitaba urgentemente desconectar y no me apetecía hablar demasiado de la oposición, para tratar de que fuera una ¡desconexión auténtica! Pensé en escribirte justo antes de irme, pero no iba a ser demasiado objetiva estando en plan opodrama total y prefería hacerlo en frío a la vuelta … “

Opozulo, oposicidio, opositers y ahora opodrama. Me encantan estos “palabros” de los opositores del siglo XXI.

Desde luego que antes éramos mucho menos originales, aunque los dramas fueran exactamente los mismos. Eso sí, tenías (pienso yo) mucha menos gente con quien compartirlos. A mi me parece, por la presencia en redes que observo a diario desde hace tiempo, que hay una legión de opositores a mil cosas, aunque los de notarías y registros quepan en un campo de fútbol de segunda regional, así que toda esta jerga de opositores es de lo más común en estos tiempos.

El opodrama sería el docudrama de las oposiciones. Si el opodrama es total conlleva una buena dosis de angustia, miedo, exageración, tremendismo, ansiedad, estrés, incertidumbre, soledad e indiferencia.

Curiosamente mi amiga se ve más propensa al opodrama total antes de las vacaciones que después. A mi me ocurría totalmente lo contrario. Mis peores opodramas totales, sin contar los de los tres suspensos, sucedían al volver de cada vacación que me tomé. A veces pienso que me tomé demasiadas. Otras pienso que de no haberlas cogido, no estaría ahora escribiendo desde donde lo estoy haciendo ahora.

Ánimo amiga.

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Oposición y matrimonio

matrimonio de oposición

Yo me casé cuatro meses después de mi primer suspenso en un dictamen y estuve opositando tres años más ya casado. Fue una buenísima elección, aunque reconozco que aquel paso me resultaba “doloroso” y no disfruté el momento como debí hacerlo (no podía hacerlo en realidad, estaba incapacitado para hacerlo). Nos fuimos de Luna de Miel a Canarias (a Tenerife primero y a Lanzarote después) porque no tenía ganas de mucho lío y ahora me arrepiento un poco (no de casarme, claro, sino de no haberme ido al quinto pino) pero como salió todo bien (es decir, aprobé) no tiene la menor importancia pues aquello formó parte de nuestro “camino” de pareja (¡y ya llevamos 27 años juntos¡) y de nuestro itinerario como opositores (ambos lo éramos).

Después de todo Canarias no estuvo nada mal (antes de aprobar volví dos veces más, una a La Palma y otra a Fuerteventura) porque en la despedida de soltero me rompí (más bien me rompieron) una costilla (prohibido preguntar qué estaba haciendo) y me fui de viaje de novios como si fuera uno del IMSERSO (y no un joven de 31 años) sin poder coger maletas, ni conducir, ni reírme a carcajadas…entre otras cosas…

Por su parte, mi mujer comenzó el viaje con las secuelas de una grave infección bucal ocasionada por una antigua endodoncia en la que se habían dejado algún resto de la pieza extraída.

Fue por eso que el cura en el sermón llegó a decir “esto parece una boda al borde de un ataque de nervios y recordad que Justito tiene una costilla rota y que a la novia la han operado de la boca hace unos días, así que cuidado con los besos y los abrazos”.

El cachondo de mi hermano quiso que el cura cambiara alguna de las lecturas por la de La Costilla de Adán, pero el cura que a esas alturas estaba para pocas bromas (después de haber pasado también en los últimos días por un cambio de iglesia que hubo que avisar a todos los invitados por razón de las obras de la parroquia que habían convertido el exterior en algo similar a Bosnia-Herzegovina), le puso cara de pocos amigos.

En fin, todo un poema…

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Opositora reciclada a notarías

opositor reciclado de oposición

“Te sigo desde hace mucho tiempo, me encanta tu blog y cómo transmites tus vivencias. Siempre he sentido gran respeto y admiración por ti hasta el punto de llegar a pensar recientemente que has sido el causante de mi curiosidad por la función notarial. Durante años he estado preparando otra oposición sin éxito y en los últimos tiempos sin motivación alguna. Sin embargo, cuando pensaba en notarías todo cambiaba en mí, me sentía feliz y con ilusión, por ello empecé a plantearme que debía dar un giro a mi vida aunque tuviese miedo. Sé que son oposiciones muy duras y que se necesitan unos años para sacarlas, pero las que yo preparaba también lo eran. Considero que actualmente tendría una ventaja de partida respecto de un novato y es que yo ya sé cantar temas en tiempo y prácticamente me he estudiado literal todo el Código Civil y tengo amplios conocimientos de otras materias adquiridos en mi anterior oposición. Estoy perdida y me gustaría consultar mi caso con algún preparador pero no conozco a nadie que prepare esta oposición por mi zona y no sé a quién recurrir. Agradecería que me arrojases algo de luz sobre la oposición y si conoces a algún preparador con el que hablar y que pueda echarme una mano te lo agradecería”.

Claro que sí, eso no es problema. Seguro que encontramos a alguien que te prepare.

Gracias lo primero de todo por tus palabras tan elogiosas y que me recargan las pilas para continuar en esta labor.

Conozco a unos cuantos opositores reciclados de otras oposiciones (incluso a opositores que han aprobado varias oposiciones, aunque esos son otra historia …) que han conseguido el aprobado de esas nuevas oposiciones que se ponen a preparar después más o menos años con las otras y con más o menos éxitos (o fracasos) acumulados en las oposiciones que abandonan. Generalmente se opta por oposiciones más sencillas que las que uno preparaba. El reciclado hacia otras más duras es menos usual pero también se dan casos.

Quizá el handicap pueda ser la edad, y no sé la que tienes, pero con esa ilusión, con ese descubrimiento tardío de la vocación y con esa base de Derecho Civil tan importante, pienso que el tiempo transcurrido hasta ahora constituye un bagaje muy interesante que en la mitad de tiempo que invierte uno que empieza desde cero te podría situar en condiciones de intentar el aprobado.

Con salud, dinero y amor, yo tiraba para adelante. La costumbre del encierro ya la tienes y una temporada más de opositora no te a suponer nada si finalmente te das cuenta que ya no resistes, que no te aprovecha lo estudiado como pensabas o que te resulta demasiado dificultoso (cosa que no creo por alguna cosa más que me has contado).

Sin duda pienso que tenemos que cuidar todas las vocaciones y aquí parece que tenemos una muy clara, tardía, pero intensa.

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Opositores con anteojeras

opositores con anteojos

“Pertenezco al grupo de ex-opositores “en busca y captura” que mencionas. Lo fui en tu misma época y durante cinco años. La conclusión de las mismas me llevó al ejercicio de la abogacía en una firma hoy multinacional. Curiosamente los temas que más disfruto en el ejercicio son los que me llevan a la esencia del Derecho Civil que tan bien queda asentada en esa etapa que marca – sin duda – un antes y un después. En todo caso, prefiero hablar de conclusión de oposiciones más que de éxito o fracaso en las mismas pues en todo caso terminan de igual forma: con una puerta que se abre, caso de aprobarlas hacia el ansiado ejercicio de la fe pública, y con muchas puertas más que en caso de no aprobarlas y aunque resulte paradójico, presentan un sinfín de posibilidades”.

Yo siempre dije que como opositor me veía como los caballos de los picadores en los toros, solo veía hacia delante, no hacía atrás, ni mucho menos para los lados (no contemplándome otras alternativas), pero dudaba y dudaba mucho sobre si continuar o dejarme la oposición. Las anteojeras me tenían completamente cerrada la visión de otras puertas de salida.

Sin duda es muy importante saber “retirarse” a tiempo con el fin de que el abandono de la oposición no le deje a uno demasiado marcado. Desgraciadamente, yo había sobrepasado cualquier límite o umbral razonable y pienso que, de no haber aprobado, me hubiera quedado bastante tocado. O … ¿tal vez no? … ¿y si siempre he estado equivocado pensando que me hubiera quedado hundido de por vida? ¿Quién me iba a decir a mi que me iba a pasar todo lo que me ha pasado desde 2008 y más especialmente desde 2013 cuando abrí la cuenta en Twitter? Tal vez otra puerta (la de dejar la oposición en 1996 o 1997) me hubiera dado otra interesante salida, aunque creyese (y aún hoy siga creyendo) que era imposible. Nunca lo había pensado. Solo había pensado, hasta ahora, en que mi retirada daría lugar al fracaso del resto de mi existencia. Gracias por la participación y el comentario. Toda mi historia está contada aquí:

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Opositores nostálgicos

opositores tontos

Definición de nostalgia según la RAE:

Pena de verse ausente de la patria o de los deudos o amigos.

Tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida.

¿Se puede tener nostalgia de la oposición? o lo que es lo mismo, ¿es la oposición una dicha?

Y es que pasadas 48 horas desde el aprobado, alguno ya dijo en redes que le daba pena que terminara esta etapa con sus cosas buenas y sus cosas malas. Eso debería dar lugar a que uno se convirtiera en rana, directamente. Que pasará a ser de nuevo opositor y despertara del sueño, apareciendo en Pesadilla en Elm Strett o en Opositaotraveztehancargadoeneldictamen Street. ¡Por Dios bendito que hay gente aguántandose las lagrimas para hacer frente a una nueva etapa o teniendo que decidir si le da o no un golpe de timón a sus vidas después de haber invertido 3, 5, 7, 9, 11 o hasta más años y no lograr aprobar para que cualquiera venga ahora a hablarles de lo bueno y de lo malo¡ A este tarjeta amarilla y que se calle una temporada. Por favor … Reza ochocientos padrenuestros y una avemaría, lávate la boca con jabón y pide perdón a tus compañeros por las estupideces que se te pasan por la cabeza.

Leo o escucho estos comentarios y me recuerdan el chiste del jorobado que va a un cementerio.

Una mano sale de una tumba y le dice:

– ¿Queee llevas en la espaldaaa?

Y dice el jorobado:

– Pues una joroba.

Entonces, la mano que había salido de la tumba, da un chasquido y la joroba desaparece.

El jorobado, como loco, vuelve al pueblo y lo cuenta a todos. Ilusionado el manco, sale corriendo hacia el cementerio al encuentro con la misteriosa mano. Tiene suerte y la mano le sale al paso y le pregunta:

– ¿Queee llevas en la espaldaaa?

Y dice el manco:

– Pues nada.

Y entonces la mano que sale de la tumba, da un chasquido y al manco le aparece una joroba en la espalda.

En este caso, el opositor aprobado no va a ver desaparecido su título de Notario, pero tampoco hace falta restregarlo, aunque no se pretenda, a los que siguen con su joroba a cuestas (y sufriendo, en muchos casos, lo indecible, “lo que no está escrito“). Si encima lo acompañas de comentarios como “disfrutar de la etapa o de la oportunidad”, tal vez se pueda llegar al convencimiento de que este opositor, sin duda, ha sufrido poco.

La oposición es un asco sin parangón

La oposición no da momentos mágicos y especiales. No tengo recuerdos buenos de la oposición, excepto los de los exámenes aprobados y los de las juergas de la fase final de mi preparación del dictamen en Madrid que fue muy larga y dio hasta para eso. La compañía de Sergio y José Luis en aquellos meses hizo “el rato” más llevadero que en los diez años anteriores. Siempre especulábamos con que ocurriría con nuestra amistad si no aprobábamos los tres, pero lo hicimos, así que se nos solucionó el problema.

Yo a la oposición no le hago la más mínima concesión: es una gigantesca caca sorpresa. Si apruebas será maravilloso, pero si no lo haces será el principio de un nuevo camino y no precisamente de rosas.

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Opositores y burbujas

opositores burbuja

Contándome sus desventuras de la oposición terminaba mi nueva amiga opositora (misteriosa amiga pues no me ha dicho ni su nombre) diciéndome:

“Otra cosa. Todas estas historias sólo demuestran que opositando o no, el mundo sigue girando y la vida sigue su curso. He oído decir a algunos preparadores que el opositor debe meterse en una burbuja y no tener en cuenta más que a su oposición y a él mismo. A mí esto no me ha sido posible como ves. Desearía haberlo tenido más fácil. Siento que cuando no es una cosa es otra pero como decían aquellos … no nos moverán. A mí…. al menos…”

Para mi, el mundo para el opositor gira más bien poco … Aquellos cumpleaños en los que a la gente ya le daba apuro brindar contigo siempre con la misma buena intención, aquellas Nocheviejas con las uvas en el galillo y la lágrima a flor de ojo, soñando con que fuera el último de tu ya larga condena. La cara de pena de los demás …

Yo creo que estás en los años de la marmota, pero te aseguro que cuando apruebes te vas a DESCOJONAR por dentro cuando te digan el famoso: “¡que bien vives¡”….

Mantente y sé fuerte. No estás perdiéndote nada.

“Gracias otra vez. Justito. No se si esto será util …”

Bueno, ya veremos. Es muy probable que sí, le dije.

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Oposity Kid (“dar cera, pulir cera”)

Los papagayistas deberían volver a ver la vieja “Karate Kid” (o la nueva que está inspirada en la misma filosofía) para darse cuenta de que la técnica del “dar cera, pulir cera” es exactamente la misma que la que emplea el opositor en su proceso de estudio y aprendizaje para la obtención de su aprobado y, posteriormente, para el ejercicio de su función.

Un día, más al principio, hacia la mitad o, incluso, cuando se está al final del camino, te revelas contra la idea de que sea necesario saberlo todo de memoria y repetirlo tantas veces. Es entonces cuando el preparador responde a tu cansancio de “dar y pulir tanta cera”, y te suelta: Fulanito, es el heredero de Menganito y falleció después de que lo hiciera Menganito sin aceptar su herencia”. Entonces tú, como si de dar un golpe de kárate se tratara, respondes automáticamente a la cuestión planteada y enérgicamente dices “por la muerte del heredero sin aceptar ni repudiar …”. El preparador ha visto el fruto de su trabajo y tu, Oposity Kid, ya sabes para qué dabas tanta cera y pulías tanta cera.

Al opositor le volverá a pasar muchas más veces antes de aprobar y también cuando apruebe y atienda las mil y una consultas en su despacho. Al Señor Miyagi también se le producirá la repetición de la jugada cuando vuelva a tener a un nuevo Daniel San a quién comenzar a preparar desde un principio y a quién tenga que convertir en un jurista dispuesto para repartir estopa (estopa jurídica) a diestro y siniestro en unos años.

Los políticos españoles hubieran necesitado de muchos Señores Miyagi que les pusiera a dar cera y pulir cera antes de dedicarse a decidir sobre la vida, la salud o el trabajo de los demás. A toda esa jauría de incompetentes que no saben hacer la “o” con un canuto y que, sin embargo, rigen nuestros destinos, les ponía yo unos cuantos años a dar cera y pulir cera …. sin cobrar un puto duro, por supuesto.

Recuerda el trato del Sr. Miyagi: “No preguntas”.

Por cierto que algunos llegan (llegamos) a dar más cera y a pulir más cera de la estrictamente necesaria. A esos que les pasa como a mi, no les vendrían mal algunos consejillos como los de “Nada antes que opositar (Nihil prius oppositio)”. Acepto pedidos para dedicatorias en justitonotario@hotmail.com

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Preparando el dictamen con tiempo: El modo “¡ah, coño¡”

dictamen notarias

Ya hablaba de la pescadilla que se muerde la cola el otro día y es normal que estando con los temas, los opositores se agobien pensando en el dictamen, pero cuando uno lleva años de estudio y varias convocatorias a la chepa, no puede dejar demasiadas cosas a la improvisación y hay que procurar hacer algo “de dictamen” sin agobiarse, en plan tranquilo, aprovechando huecos, crisis, bloqueos o tomando un café con unos compañeros opositores y haciendo un poco de tormenta de ideas.

Haced lo que podáis, pero procurad sacar todas las semanas algunas cosas en claro. Lo agradeceréis cuando llegue el momento de aprobar el segundo.

Pienso, por ejemplo, que os puede hacer falta a muchos manejar más las instituciones sucesorias, relacionar unos artículos con otros. Hay que conseguir que os salten a la cabeza los artículos más importantes y que los apliquéis con fundamento y propiedad. Hay mucha faena, hay que trabajar mucho para despertar las cabezas y conseguir alcanzar el modo ¡ah, coño¡“eso ya no se me olvida”, “en eso no vuelvo a meter la pata”, o lo que es lo mismo ahora lo entiendo.

¿Vale?

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Progresión en el expediente del opositor

progresión de un opositor a notarías

“La primera vez que me examiné canté los dos primeros civiles. A la vez siguiente, canté el ejercicio completo pero no aprobé. Luego aprobé el primero, pero como el Hipotecario y el Mercantil los tenía más que verdes, pues saqué las bolas y me retiré. Mis preparadores me dicen, sin duda alguna, debo seguir. Tal vez ellos no saben lo que es pasarlo tan mal en la oposición. Me ahoga pensar en la edad que tengo y en no haber podido aún aprobar”.

Algunos de mis compañeros (auténticos cracks que luego han preparado a mucha gente que ha aprobado) en la época de la doble reserva en Valencia y Madrid, no estuvieron nada finos en las varias convocatorias previas a la de nuestro aprobado. Alguno, de hecho, no aprobó más que un par de orales después de cuatro convocatorias.

Creo que con eso te lo digo todo … aunque también pienso en que según pasan las convocatorias hay que ir mejorando y llegando más lejos. Eso no quita, que haya también quien haya aprobado la oposición yendo a mejor y luego a peor en alguna de sus convocatorias.

Estoy de acuerdo en la falta de comprensión de los preparadores que no tuvieron las dificultades que nosotros sí tenemos.

Ya sabrás que con salud física y psíquica y sin apuros económicos, aconsejo a la gente que lo intente, pero indudablemente los fracasos hacen temer no conseguirlo nunca. Yo aprobé con 34. No veo descabellado que lo sigas intentando, aunque, eso sí, más allá de 34, no me atrevo a aconsejar a nadie que siga.

Tus preparadores te conocen, pero tú tienes que tomar las decisiones.

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Química y sexo durante la oposición

química sexo oposiciones

“Me gustaría preguntarte una última cuestión si lo tienes a bien sobre el tema de la paroxetina. Me sería de gran ayuda tu respuesta. Cuando la tomaste en su día, ¿notaste algún efecto secundario muy a tener en cuenta? Sé que los antidepresivos tienen algunos posibles efectos secundarios como el aumento de peso o un poco en la esfera sexual en hombres ya sabes lo cual como es lógico me preocupa (y también a mi pareja). Simplemente me gustaría saber de manera afirmativa o negativa (sin entrar en ningun tipo de detalle) si tuviste algunos problemas colaterales además de los positivos en tu estado de ánimo, o, en su caso, si aunque los hubiese no tuvieron la menor importancia. Sé que es una pregunta un poco extraña pero me ayudaría tu opinión”.

Pues recuerdo que uno de los primeros somníferos (no me me viene el nombre a la memoria) que tomé me dejaba la boca con sabor a hierro y algo pastosa, pero no recuerdo ningún otro efecto adverso. Comencé la oposición con unos 100 kilos y terminé con 110 kilos, pero lo achaco más a la vida sedentaria que a los antidepresivos. Eso sí, después ya no me los he podido quitar de enciman (los kilos). En cuanto a la esfera sexual, la respuesta es NO. Estate tranquilo. Creo que podrás mantener “erguido” el pabellón.

“Una conversación muy poco ortodoxa, pero agradezco tú sinceridad. Me conformo con no quedar por los suelos. ¡A ver si va a ser peor el remedio que la enfermedad! Agradezco mucho tu experiencia y sinceridad”.

Nos hemos acabado partiendo de risa…

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Repasar sin cantar y la curva de la máxima sabiduría

Justito … ¿Te cantabas temas sin leerlos? Es una buena manera de acelerar. Estoy terminando una vuelta bastante rápida y estaba pensando en probar a hacerlo para la siguiente. Es que en algunos momentos parece que me sale el primer ejercicio por las orejillas (aunque me da miedo decirlo y hasta pensarlo). Me han dicho que la última vuelta antes de examinarse es una vuelta psicológica“.

Sí, lo hice en alguno de mis seis orales cuando iba más sobrado de tiempo y pude dar más vueltas que en otras ocasiones para que se hiciera menos aburrido y menos agotador. Si los veía flojos, los repasaba en el papel y si los veía bien, pues me iba a por el siguiente. ¿Vuelta psicológica? Uf, yo no diría eso. La última vuelta es la puntilla, es la última curva antes de llegar a la cumbre de la máxima sabiduría de la que ahora hablaremos. Si la puedes dar es que la cosa va bien, si no la das te faltará el último piso del andamiaje y probablamente te sientas inseguro.

De todas formas si vas bien y parece que te sobra algo de tiempo, machaca también el Fiscal y plantéate adelantar algo con el segundo o, mejor aún, haz algo de dictamen que te vendrá muy bien. La idea es aprovechar el tiempo a tope sin pasarte de la raya en cuanto a horas y aprovechar los excedentes de tiempo para hacer otras cosas.

La verdad es que estar en esta circunstancia hace que las cosas te pinten bien y son la demostración del esfuerzo que has hecho en estos años hasta alcanzar “la cumbre de la máxima sabiduría” que decía Ignacio Gomá en este interesante vídeo en el que opina sobre las oposiciones. Esa cumbre es el estado ideal del opositor para presentarse y aprobar. Es el estado de mejor forma, como el de los deportistas que van a unos Juegos Olímpicos. Se preparan durante cuatro años, se organizan para estar al máximo nivel en tal fecha. Llegan, compiten, consiguen una buena posición y luego decaen durante una temporada hasta que llega el próximo campeonato. El opositor tiene una situación similar: se prepara, intenta llegar en la mejor forma posible para el examen, se examina y después perderá esa mejor forma si no ha aprobado y tiene que esperar a la siguiente convocatoria en la que tendrá de nuevo que alcanzar “la cumbre de la máxima sabiduría”.

Me parece que mi amiga está llegando a todo lo alto de esa curva que dice Gomá, quien dice además muchas más cosas interesantes por lo que aconsejo ver el video enlazado a los opositores a notarías.

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Sufrimiento, humildad, sacrificio y resultados: una reflexión “gratuita” de un opositor

reflexión sufrimiento oposiciones

“Muchas gracias por tu blog, a mi me anima mucho, y te hace sentirte menos “solo” en esta batalla. Yo llevo xx años estudiando, y se hace cuesta arriba y más sin convocatoria… Me gusta la gente humilde y que no es prepotente y soberbia. Siempre va a haber alguien más guapo, más alto, y más inteligente, y eso uno tiene que aceptarlo. Pero no me gustan las personas altivas, y que cuando consiguen algo, se crecen y en cierto modo menosprecian a los demás. Por eso me gusta tanto tu blog. Mi preparador tiene casi tu misma edad y tardó un poco menos que tú. Me aprieta como nadie pero tiene los pies en la tierra y el haber sufrido tanto creo que le hace a uno ser más humilde y no olvidar el sacrificio que conlleva conseguir las cosas. En fin, después de esta reflexión gratuita, te deseo un feliz día. Gracias nuevamente”.

Yo simplemente le dije: “Reflexión gratuita porque me la das gratis, pero completamente certera. Procura abstraerte y centrarte en lo tuyo. Si yo no me hubiera hecho caso a mí mismo no estaría ni aquí ni así como estoy”.

Su ejemplar de “Nada antes que opositar (Nihil prius oppositio)” está en camino. La venta de la segunda tirada va muy bien, apuesto a que este año la campaña navideña (que por poco no pudimos hacer en 2019) va a ser estupenda. La venta es cosa de Basconfer, pero quien lo quiera dedicado que me escriba justitonotario@hotmail.com

Y gracias a ti. Estás en un momento óptimo para conseguirlo en la siguiente así que mantente firme y saluda a tu preparador de mi parte ya que parece que tenemos varias cosas en común.

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Tener muchas ganas de ser Notario

 

vocación notarial

Me lo decía un opositor hablándome de otro opositor que se había dejado la oposición.

“A Fulano esto tampoco le apasionaba en extremo. Y como dice mi preparador, cuando llevas ciertos años opositando tienes que tener muchas ganas de ser Notario para continuar afrontando el reto tras un nuevo suspenso”.

Yo me atrevería decir que esto es bastante cierto, pero igualmente me atrevo a decir que hay gente (y tal vez no poca) que lleva muchos años opositando y tiene poca idea de lo que es ser Notario con lo estoy poniendo “sus ganas” en tela de juicio.

Tal vez la conclusión sea que debe ser muy difícil continuar cuando no se tienen las suficientes ganas, aunque las ganas de cada uno no estén fundadas en las mismas motivaciones o lo que es lo mismo que hay distintos tipos de ganas de conseguirlo. Entre ellas el ¿cuánto ganas? del que hablaremos dentro de muy poco.

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Tú, ¿notarías?

tu notarias

Es imborrable para mi el recuerdo de un amigo que allá por el verano de 1991 se interesó por lo que tenía intención de hacer una vez terminada mi carrera de Derecho.

“Notarías”, – le dije.

Su respuesta fue:

“Tú, ¿notarías?”.

Le faltó reírse señalándome con el dedo como Nelsón Muntz, el chaval malote de la clase de Burt Simpson.

La verdad es que su extrañeza me extrañó pues yo siempre había querido ser Notario (bueno, salvo una temporada que quise ser Alcaide). Después de todo, su duda no debió de extrañarme tanto pues casi no lo consigo…

No diré como me dijo Alfonso Ventoso en la entrevista que le hice, “que no es para tanto”, porque para mí sí que lo es, pero lo cierto es que siempre he tenido la visión de que (como en toda oposición), lo primero es acostumbrarse al estilo de vida, lo segundo ver cómo te van saliendo los temas y qué ritmo llevas y lo tercero es tener paciencia y estudiar mucho. Si lo primero y lo segundo van bien, puedes olvidar aquello de “tú, ¿notarías?” y responderte: “¿y por qué no?

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Una vez apruebas la oposición de notario, ¿puedes trabajar en la notaría de otro notario ? 

notarios tienen jefe

“¿Cómo funciona el asunto después de aprobar?, ¿qué hay que hacer para empezar a trabajar?”

Resumidamente podríamos decir que una vez que apruebas la oposición y tienes el título de Notario, tienes que concursar y obtener una plaza de entre las que haya vacantes en ese momento en toda España. En el concurso (lo normal es que haya unos tres cada año) participan los Notarios en activo y los nuevos. Los nuevos van a las plazas que los antiguos no quieren y entre los nuevos tiene preferencia el primero de la promoción, después del primero la tiene el segundo y así sucesivamente hasta llegar al último que va a donde no ha querido ir ningún activo, ni ningún compañero de promoción. Si no hubiera suficientes notarías hay que esperar al siguiente concurso. Las notarías existentes en España las determina el Ministerio de Justicia a través de la Demarcación Notarial. En cada sitio habrá las notarías que designe el Ministerio y en cada una un solo Notario. Puede que haya varios Notarios asociados o convenidos (digamos que, en este caso, los Notarios juntan, con ciertas normas y exigencias, sus notarías), pero cada uno tiene su propia plaza. Nadie trabaja en la notaría de nadie. Es más, el Reglamento Notarial prohíbe que un Notario esté a sueldo de otro Notario.

No sé si con esta información, aclaro tus dudas lo suficiente. De ahí que en el post de referencia dijera que los Notarios no tenemos jefe. Y es que no lo tenemos. Bajo ningún concepto.

Tienes tú plaza y en ella tienes la potestad de organizarte libremente.

De la cuestión de las prácticas tras aprobar ya hablaremos otro día.

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Vida social, preparadores exigentes y sobresfuerzo

vida social y oposiciones

Vida social

Me hablaba hace unas semanas una opositora de su vida social y yo le decía que vida social y oposición me parecían completamente incompatibles. Yo me tomaba un día y medio de descanso porque no era capaz de descansar menos y salí con cierta normalidad durante bastante tiempo. Luego vi que no podía hacer lo mismo que los demás y fui desapareciendo del mapa poco a poco, hasta estar bastante  aislado y solitario cuando terminé la oposición (en parte porque la incomprensión de la gente me resultaba difícil de sobrellevar).

La vida social nos llevó luego por otros derroteros …

Cambiar de preparador

Si ves que la cosa no te funciona o lo hablas con el preparador y se lo explicas o tendrás que cambiar de preparador. Si su sistema no te va, si el ritmo que te pide no puedes alcanzarlo tendrás que hacer algo al respecto …. Los preparadores que exigen tanto muchas veces se equivocan. ¿De qué les habrá servido a los que sí que cumplieron  y llevaron aquellas cantidades de temas que les exigían cuando se pegaron el batacazo y tuvieron que volver a empezar a preparar una nueva convocatoria? Sí, claro, aquellos atracones les sirvieron para ir mejor a la siguiente convocatorio o para dejarse las oposiciones también. Hay que reconocer que hay opositores con ritmos diferentes, que maduran distinto y que también aprueban. Además si me dices que tiene treinta opositores en el grupo (¿que hará en el IRPF …?), pues pienso que no puede estar demasiado pendiente de los asuntos y cuitas de cada uno.

Me sorprende la cantidad de gente que sufre por un preparador al que no se adapta. Así que te insisto: o hablas con él y se da cuenta de que tu coco es diferente y de que tiene que tratarte distinto o tienes que dejarle … en mi opinión. Debes cambiar si tienes claro tu objetivo y buscas soluciones.

¡Y no te compares con tus compañeros de grupo¡ Tienes que sustraerte a todos y a todo.

Sobresfuerzo sin estar cerca el examen

Procura no darle tantas vueltas a todo y descansar un poco más. Te pasará factura si no lo haces. Un día la goma se rompe y recomponerla es muy difícil … si es que puedes hacerlo… El camino es largo … tienes que frenar un poco; así pegarás el reventón. Estudiando tanto y yendo despacio pienso que no aguantarás el tiempo que necesitas y si eso supone que vas aún más despacio, pues tendrás que asumirlo. Seguro que en la siguiente vuelta la cosa te irá mucho mejor.

Yo también fui exigente, hasta que me pegué el gran batacazo y me puse en modo “survivor”. Entonces fue cuando me hicieron “La prueba de la manta”.

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Volver a estudiar después de vacaciones

ponerse a estudiar tras las vacaciones

Una opositora me preguntaba el otro día por este asunto de las vacaciones y esto, más o menos, es lo que le comenté:

Te diría que tuve demasiadas vacaciones al principio …. o eso me parece a mí ahora. Dos semanas en Navidad, la Semana Santa y Agosto entero me parecen demasiados días. Creo que el verano debe ser más corto. Por ejemplo, este año Agosto empieza un jueves y termina un sábado … Pues a estudiar hasta el 2 y de vuelta a estudiar el 26 (así ya hemos ahorrado una semanita). Eso el primer año, luego hay que ir recortando un poco y lo mismo habría que hacer con la Navidad y la Semana Santa.

En cuanto a la vuelta en sí, pues realmente puede ser muy difícil volver a encerrarte y a recuperar el ritmo, al menos para muchos de los que opositáis o que hemos opositado.

Ten en cuenta que si vas ahorrando tiempo por aquí y por allá y tienes regularidad, puedes terminar mucho antes la oposición .. pero sin forzarte. Hay que encontrar el equilibrio que le vaya bien a cada uno.

Así que si estás floja estos días, date un poco de tiempo y ten paciencia, arregla algún tema, ponte temas fáciles, acaba un poco antes, madruga un poco más y date un rato más largo por la tarde …. y no te agobies por lo que te digan los preparadores que están ahí para eso.

Los que ya aprobamos ya pasamos por eso y ahora hay que exigir y dar ánimos, ayudando a la gente a que supere el bache, no machacando y hundiendo más al que no puede.

Esto es una carrera muy larga, pero un día se acaba y te parecerá mentira que hayas pasado por ese .. INFIERNO.

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Wanted: Se buscan “ex-opositores” ….

ex opositores salidas laborales

Andaba yo haciendo propaganda de mi libro y al entregar un folletico con todas las explicaciones sobre “Nada antes que opositar (Nihil prius oppositio)” a un gestor de los habituales de mi notaría, me contó que en su gestoría cuando se busca personal se valora muy especialmente el perfil de los opositores. Es más, me dijo que prefería a un ex-opositor que a un graduado reciente con buenas notas, que valoraba el curtimiento que te proporciona la oposición tanto a nivel humano como a nivel de preparación.

A mi me alegró mucho oírlo puesto que hace bien poco que me contaba una ex opositora a notarías que en sus primeras entrevistas de trabajo había que tenido que escuchar después de un lustro opositando que lo que había hecho no servía para nada.

Yo si el opositor se sobrepone y no se ha quedado hecho una piltrafilla (que desgraciadamente los hay) estoy más en la primera postura que en la segunda. Aunque no se apruebe, la preparación es extraordinaria y se nota. Decía un compañero hace unos días que: “Ningún ex opositor de los que conozco está en el paro ni cobrando poco”. Hablábamos de opositores a registros y notarías.

Unos días después me llegó este comentario:

“Hola Justito: Buscando sobre información sobre poderes preventivos me topé con tu blog y tu referencia al libro que has escrito y despertaste en mi muchos recuerdos. Yo preparé tres años y medio las oposiciones a notarías y las dejé. Nada que ver con tu gesta. Para mí ambas fueron las mejores decisiones que he tomado en mi vida profesional. La primera, estudiar las oposiciones, porque conseguí los conocimientos que la carrera no supo proveerme, conocimientos que me permitieron entender verdaderamente el derecho y como está articulado, anticiparme a los problemas y encontrar fácilmente las soluciones. La segunda porque supe reconocer mi verdadera vocación, el ejercicio de la abogacía. El ejercicio nunca habría sido igual de no haber estudiado las oposiciones. Ahora, pasados ya los 50 años con un pequeño despacho en el que sólo contrato gente que haya estudiado oposiciones y una clientela fiel, me doy cuenta que las oposiciones fueron, para mí, el motor de mi vida profesional. Es cierto que suponen una dedicación extrema pero si aprovechas el tiempo te otorgan un nivel de conocimiento y de entendimiento muy por encima de la media en esta profesión. Sólo quería agradecerte la dedicación y tiempo que, al igual que hiciste con las oposiciones, veo que dedicas a este blog y que seguro que será de mucha ayuda no sólo para los opositores sino para los profesionales de este mundo del derecho. Mucha suerte con la venta del libro que imagino que será un éxito habiendo ayudado y ayudando a tanta gente como lo haces“.

Yo le respondí: 

Muchas gracias por tus palabras. Tengo en preparación un post sobre la experiencia profesional (al final ha sido este Opo Flash) y las opciones de los opositores de más o menos recorrido en el caso de terminar la oposición sin aprobarla y tu comentario me viene de perlas porque es estimulante y muy positivo, así que con tu permiso lo utilizaré. Es muy desalentador que los opositores escuchen cosas como que lo que han hecho no sirve para nada cuando se lanzan al mercado de trabajo. Es como si la única salida a opositar fuera aprobar y que sin hacerlo solo hubiera un enorme abismo. Hay que desdramatizar el dejarse la oposición y tu comentario contribuye mucho a ello. Gracias. En cuanto al libro, la verdad es que creo que aporta algo que el blog no tiene: cuenta de manera ordenada mi oposición desde el principio al final con lo que se aprecia mucho mejor lo durísimo y largo que fue el camino.

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6 comentarios

  1. DE EX-OPOSITORA DE NOTARIAS A OFICIAL DE NOTARIAS

    Estuve opositando durante 8 años, y al final lo deje, como decías en un post “el cuerpo me lo pedía”, llego un momento que no podía más. Fueron momentos duros porque al principio piensas que has malgastado 8 años de tu vida, la gente de tu alrededor ya tiene trabajo, casa, coche, hijos y tu nada.

    Así que me tome en un par de meses de relax para pensar que hacer con mi vida. No quería ejercer la abogacía, nunca me ha llamado la atención; tampoco quería volver a opositar a otra cosa, aunque mucha gente, entre ellos mis padre, te suelen decir que oposites a otra cosa mas facilita, y casi caigo en la tentación empece a estudiar para secretario de juzgado, a las dos semanas pensé… si es que estoy peor que antes, estudiando y encima algo que no me gusta. Así que cogí el ordenar escribí mi curriculum de medio folio y me fui a todas las notarias de la zona.

    A los 10 días me llamaron de una Notaría para un entrevista, eramos varios candidatos pero el notario me cogió a mi por haber estado opositando. A lo largo de los años me han llamado de otras notarias que todavía tenían mi curriculum de opositor para que fuera a trabajar.

    Con todo ello, quiero animar a las personas que no se han decidido a opositar a Notarias o Registros, para que lo hagan y para que no tengan miedo de que si no lo sacan que sepan que de ninguna manera han perdido el tiempo. Han estado formándose. Y eso les ayudará a encontrar un buen trabajo en el futuro.

    Ahora que conozco más el mundo de las notarias, muchas de mis compañeros de profesión, han sido también ex-opositores. Creo que no hay notaria, o casi no hay una notaria donde no esté algún trabajador que sea ex-opositor.

    Mucho ánimo a todos, sobretodo en estos momentos tan duros y gracias a ti por este Blog y por todos los consejos que das.

    • Buenas tardes Alejandra.
      Gracias por tu testimonio que creo importante pues muchos que piensan dejarlo o lo han hecho y encuentran consuelo, seguro que se animarán.
      Supongo que habrás leído este post:
      https://justitonotario.es/lo-mismo-un-burro-que-un-gran-profesor/
      Reconoceré, no obstante, que a mi me horrorizaba pensar en dejarlo, en no conseguirlo. No veía otra salida salvo trabajar en la notaría de mi padre y esto era un consuelo pero bastante relativo para mi. Tal vez ese horror me hizo aguantar todo el tiempo que aguanté pasándolo tan mal como lo pasaba. No sé …
      Desde luego ahora tengo claro que mi formación era importante aunque no hubiera aprobado y que me hubiera manejado muy bien al otro lado de la mesa trabajando con mi padre.
      Lo dicho, gracias, saludos y hasta otra. Justito El Notario.

  2. Me extraña como un post tan crudo y revelador, apenas tenga comentarios
    Me ha encantado, y me siento representado en ese % que dejó a su compañía al comienzo o durante la dura e incierta travesía del opositor.

    Al final, todo pasa, antes o después, incitado por una u otra parte, argumentado en falta de de variedad o de cantidad, principalmente de : cm, o de ceros en la cuenta corriente o de ambos

    Abrazo

    Blakky

  3. Buenas tardes,
    he estado viendo tu blog y la verdad es que ayuda muchísimo. Yo empece a estudiar con Mercantil y ahora estoy con civil, llevo desde noviembre estudiando y voy a 4 temas por semana de civil, no se si eso esta bien o esta mal… cuanto es lo normal por semana?
    Muchas gracias

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