las libretas de un opositor

Mis dos últimos orales (el “cuarto asalto” y la agenda de 2000)

Terminó 1999, mi noveno año como opositor. TRESCIENTAS CUARENTA Y TRES SEMANAS ESTUDIANDO (sin contar las crisis o de vacaciones)

Prometí hablar de mi última libreta (la del año 2000) otro día y por fin voy a hacerlo hoy. De los años 2001 y 2002 ya no tengo agendas pues en ellos me dediqué, gracias a la reserva de nota de los dos primeros ejercicios, a preparar exclusivamente el dictamen.

La primera anotación está fechada el 12 de Enero de 2000. Canté con MAC medio ejercicio. Tocaba completo pero empezamos la clase a las 21:45 y no tenía demasiadas ganas de escuchar un completo, ni me parecía apropiado obligar a MAC a que me escuchara una hora entera. MAC me dijo que los temas habían estado bien aunque algo largos y con titubeos. Estuve confuso/espeso pero me anoté que “esos temas me los sabía mucho mejor”. De nuevo recurrí a mis clásicos lemas del “hago lo que puedo”, del “agobiarse no sirve de nada”, de “hay que echar mas carne en el asador en los cantes semanales” y al de la “TRANQUILIDAD Y (el) ÁNIMO”. Canté el 18 de Civil en 19,29 minutos y el 23 de Fiscal en 7 minutos y medio. MAC me hizo bastantes apuntes y comentarios al primero.

19 de Enero de 2000. De nuevo un Civil y un Fiscal. El Civil fue el de la comunidad de bienes y estuve muy bien. MAC me mandó incluir una nota sobre las comunidades funcionales y citar a Castán en la comunidad de panteón y en el Fiscal me indicó una instrucción de la DGT para añadir al tema.

26 de Enero de 2000. Solo canté el 93 de Civil. El 1.397 y el 1.398 los recité fatal. MAC me hizo algún matiz sobre la comunidad post ganancial y me dijo que incluyera una RDGRN de 29/9/78 sobre cambio de régimen matrimonial sin liquidar gananciales.

2 de Febrero de 2000. Me tocó el 127 de Civil y, al parecer, el 978 lo canté fatal. Me gané que MAC me mandara al Rivas a leer sobre reservas y legítimas.

9 de Febrero de 2000. Primer completo con el 30, el 59 y el 103 de Civil y el 11 de Fiscal. Pasé con 17,22 el primero, con 35,48 el segundo, con 54 el tercero y dejé 6 minutos para el Fiscal. Perfecto. MAC me corrigió cuatro detalles.

7 de Febrero de 2000. Canté un tema de cinco semanas: el 129 de Civil. “No estuvo mal”, escribí.

Poco a poco las anotaciones empiezan a escasear en la libreta. Hay semanas en las que ya no me apunto nada.

24 de Febrero de 2000. Me debía saber muy bien el 99 de Civil porque apunté que había corrido demasiado y que no se me había entendido bien durante la exposición.

El 10 de Marzo de 2000 vuelvo a hacer un completo con el 50 de Civil (18,54), el 62 de Civil (36,31), el 111 de Civil (55,48) y el 11 de Fiscal. Me anoto un “muy bien todo”.

Dos semanas después vuelvo a hacer un completo (aunque había cantado alguna cosa en las dos semanas anteriores que anoté muy brevemente). En esta ocasión me cayeron el 28 de Civil (que era de cuatro semanas y tardé 17,47), el 60 de Civil (tres semanas y lo terminé con 35,20), el 96 de Civil (que era de la semana en curso y que terminé con 52,56) y el 4 de Fiscal (de cinco semanas nada menos y que termine con la hora). Los tiempos fueron “cojonudos” (así lo escribí). El Fiscal fue “muy flojo pero lo has salvado aunque yo no te he mandado parar”, dijo MAC. Bueno “estaba seco” escribí yo. Se ve que ya no tenía absolutamente nada que decir. Aun a estas alturas me advirtió el preparador que “ojo con las muletillas especialmente con eso de no hacer excesivamente larga la exposición” y de que tenía que “marcar mejor los epígrafes”. Es curioso, esto se lo digo yo a varios opositores a los que les escucho temas esporádicamente.

Una semana más y otro completo (34, 80, 115 y 28 de Fiscal). Muy bien los tiempos. El primero no muy brillante; el segundo muy bien; el tercero muy bien y el Fiscal sin incidencias. Aun a estas alturas le hicimos una página de matices a los temas. Una precisión interesante con la oposición tan avanzada te puede salvar el pellejo o darle un redondeo a la nota.

El último completo del primer ejercicio

Unas semanas después con escasas anotaciones hice mi último completo del primer ejercicio (sin contar el de verdad … el del examen). Debió de ser en torno al 10 de Mayo de 2000. Me cayeron el 47C (23 días sin mirarlo), el 55C (28 días), el 113C (del día anterior) y el 9F (27 días sin mirarlo). Escribí simplemente: COJONUT. Nada más.

Volví a anotar algo sobre el 20 de Junio de 2000. Entonces ya estaba con el segundo. No creo que me tomara tanto descanso pero lo cierto es que no tengo nada más anotado en la libreta. Canté el 6 de Notarial y MAC me hizo bastantes precisiones.

Observo que en esta época en la que me volvían a ir bien las cosas, mis anotaciones eran técnicas, más profesionales, ceñidas al estudio y no mis habituales cuitas como opositor que, sin duda, habían disminuido enormemente. Así se van sucediendo hojas de la libreta con cantes de temas y más temas: el 5 de Mercantil que canté con mi otro preparador mejorándolo mucho como tengo contando aquí, el 10 de Hipotecario que me quedó un poco largo, el 39 de Mercantil, el 10 de Mercantil, el 13 de Mercantil (“el tema está bien”), el 29 de Mercantil (misma impresión), el 45 y el 57 de Hipotecario, el 27 de Hipotecario, el 4 de Mercantil, el 35 de Hipotecario (que me ilustraron con dos RRDGRN), el 47 de Mercantil, el 16 de Mercantil y el 18 de Mercantil (en el que me metió caña con varios artículos muy importantes y con algunas resoluciones).

Estábamos ya a mediados de Octubre y volvieron los medios ejercicios y los completos. El primer medio incluyó el 27 de Mercantil, el 62 de Hipotecario y el 28 de Notarial que despaché con un bastante bien, un “me ha gustado; bien” y un “está corto”. Hubo bastantes matizaciones.  La semana siguiente volvimos a un solo tema (el 20 de Mercantil) y a la siguiente cayó el primer completo con el 25 y el 57 de Mercantil, el 21 y el 67 de Hipotecario, el 32 de Notarial y el 7 de Procesal. Los tiempos de paso fueron buenos y MAC me pidió que le trajera uno de los hipotecarios porque sospechaba que había algún error en el tema.

A la siguiente semana, terminaba Octubre de 2000; me cayeron 30 y 43 de Mercantil, 61 y 70 de Hipotecario, 24 de Notarial y 21 de Administrativo. En general bastante bien. El peor el segundo hipotecario. Pocos matices.

Una semana más con completo con el 32 y el 44 de Mercantil, el 3 y el 38 de Hipotecario, el 34 de Notarial y el 12 de Procesal. Se me quedó corto el Notarial. No quedó MAC muy contento. Dijo que formalmente había contemporizado, que los Mercantiles habían estado peor y los Hipotecarios mejor. Los temas llevaban en mi cabeza entre 21 días (2), 18 días (2), 12 días (1) y 6 días (el último). El tiempo, salvo el Notarial, casi perfecto.

Me examiné al final del año 2000. Fue mi último oral (hice tres primeros, todos aprobados, y tres segundos, dos de ellos aprobados) pero aún antes hice dos completos mas. En uno de ellos vino mi hermana a escucharme. En el que fue el último cante de mi vida (bueno me quedaba un examen) aún me anoté “tirones y temporizaciones” que “conducen a incorrecciones clamorosas”. El fondo bien.

Mi última anotación de vida como opositor fue: “Ojalá no tenga que volver a examinarme. Mejor dicho, no me voy a examinar más veces porque voy a aprobar”. Sí, aprobé, pero volví a suspender el dictamen. Conseguí reserva de nota en los dos primeros ejercicios y un año y medio después, por fin, fui Notario.

Tal vez puede contar como transcurrió mi último asalto al título haciendo dictámenes entre Valencia y Madrid. Seguro que conservo algunos apuntes y notas que me refrescan la memoria.

Toda la historia de mi oposición contada cronológicamente puede leerse en  “Nada antes que opositar (Nihil prius oppositio)”. Si alguien se anima a recibirlo dedicado que me escriba a justitonotario@hotmail.com y le explico cómo proceder. Todavía no me explico como hay opositores de larga duración que no tienen mi libro en su mesita de noche porque no van a encontrar una historia como la mía en ningún sitio … Doy fe. Reitero fe.

Por cierto, fijaros lo que ha llovido que en la foto de portada (un par de hojas de mi agenda), el BBVA todavía era BBV….

Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario




 

8 comentarios

  1. Querido Dandanovic:
    Si mi padre y mi hermana fueron rápidos yo presumía, bueno más ahora que antes, de memoria de una cierta larga duración.
    Creo que puedo seguir presumiendo de ella. Cuando me recuperé, aunque debilitado, todo empezó a ir un poco como antes o mejor (por la veteranía y la asimilación del estudio).
    En cuanto a todo lo demás, me tomo la libertad de tomarlo para esa pequeña entrada. Tengo ese libro y creo que lo tengo aquí en la notaría .. voy a mirar.. ahora vuelvo . NO, no lo tengo (tengo el de los opositores), pero miraré en casa porque me suena. Si no lo tengo me lo compro. Es un tema que siempre me ha interesado mucho. Me encantaría ir a Guinea Ecuatorial.
    Una cosa más, ayer hubo un comentario en Twitter a propósito de esta entrada que dará lugar a otro o un opo flash. Se titulará: “Triste consuelo”. Lo cierto es que me molestó y no contesté. Como no se te escapa nada estoy seguro de que lo verás pero procuraré avisarte.
    Un abrazo, Justito El Notario.

    • Yo también estoy deseando ir a Guinea Ecuatorial. Me parece un viaje casi iniciático por muchas razones.
      Los comentarios tóxicos merecen respuestas antihistamínicas. Espero ese opo flash, cuyo título promete.

      Por cierto, el libro de Rafael de Mendizábal se puede descargar en PDF en la colección bibliográfica del BOE.

      Un saludo.

      • Hola Dandanovic:
        Ayer se lo leí a mi mujer (borrador de Triste Consuelo) y sin mi apasionamiento estuvo de acuerdo en que el comentario era, como mínimo, aventurado en alguien que, en principio, ni me conoce ni sabe nada de mi vida.
        Creo que puede quedar bien.
        Un abrazo, Justito El Notario.

      • Buenas tardes Dandanovic:
        Aquí lo tienes: https://justitonotario.es/faq/triste-consuelo-justito-notario/
        Espero que estes trabajando en ese post para el miércoles que tu quieras. Va a ser espectacular. Estoy seguro.
        Un abrazo, Justito El Notario.

        • Te ha quedado simplemente formidable. Confío en que adquiera el libro, así quizá entenderá algo.

          En cuanto me libere de un par de colaboraciones (bueno, una ya la he terminado) y una conferencia pendientes, me pongo con lo prometido.

          Un amigo.

          • Buenas tardes Dandanovic:
            Las cosas una vez que están publicadas ya se ven distintas porque no son solo tuyas y están “on air” por eso a veces me releo. En este caso lo he hecho y me gusta como ha quedado.
            Gracias. Quedo a la espera de tu intervención (tanto en nuestro habitual tema como en algún tema de interés notarial que te apetezca tratar).
            Un abrazo, Justito El Notario.

  2. La calificación del examen de 10 de mayo de 2000 no puede ser otra. De los cuatro temas, tres tenían entre 20 y 30 días, y no todo el mundo era capaz de retenerlo tanto tiempo con soltura y precisión. Eso da mucha seguridad.

    Me ha gustado mucho el recuerdo sobre las Notarías y Registros de la Propiedad en Guinea Ecuatorial.

    El último Registrador de la Propiedad fue José Menéndez Hernández (que llegó a desempeñar la Magistratura en el Tribunal Supremo). Tenía buena relación con el presidente autónomo, Bonifacio N’Dong, pero tras la independecia fue declarado por Francisco Macías “persona non grata” el 1 de noviembre de 1968, prohibiéndosele la entrada (estaba por entonces en comisión de servicios en Honduras).

    El Registro era único y comprendía propiedad, mercantil y bienes muebles, y territorialmente tanto Fernando Poo como Río Muni. Explica José Menéndez (“Los últimos de Guinea”) que era cmo ser Registrador de Andalucía y Extremadura juntas.

    He rescatado el libro de Rafael de Mendizábal (“Misión en África”) y el perfil que reunía el Registrador que nombró el Presidente electo: “Luis José Maho, consejero del extinguido Gobierno autonómico; de mentalidad
    retorcida, poco escrupuloso, venal, nada ejemplar en su vida privada, cínico y «listo», absorbía alcohol como la humedad el algodón hidrófilo y no era extraño que a media mañana estuviera ya en los límites de la intoxicación etílica”. Sin comentarios.

    No sé quién fue el Notario hasta la independencia. Intentaré averiguarlo. Lo que sí se explica en el libro fue el intento de unificar tras la independencia en una sola oficina y en un solo titular los cargos de Notario, Registrador de la Propiedad y Registrador Mercantil, idea que finalmente los asesores españoles consiguieron evitar. Y todo ello sin oposiciones por medio. No quiero ni pensarlo

    Lo que es seguro es que se creó una nueva Notaría en Bata (Orden de 26 de noviembre).

    En cambio, la opinión o merecimiento que se tenía de García-Trevijano, al que llamaban el “notario excedente” (su primer destino fue, creo, la Notaría de Albarracín) no era tan amable. Rafael de Mendizábal le reconocía, como buen opositor, sus conocimientos en materia de derecho privado, pero le achacaba un total desconocimiento del derecho público. Me da la sensación que algo más personal latía entre ambos.

    Un amigo.

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