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Sufrir la oposición y “gestionar” el sufrimiento

Filosofábamos un compañero y yo el otro día y él me decía una serie de cosas que me parecía una pena dejar perdidas en el maremágnum de nuestros intercambios de correos electrónicos.

Arcano: Yo pienso que  el equilibrio en la persona viene determinado por tres ejes: estar en paz con el pasado, disfrutar el presente, y tener proyectos de futuro. Cada cual debe encontrar su vía para conciliar las tres cosas. Lo llames necesidad o simple deseo, a mí me parece que abordar el pasado es algo muy importante. Quizás muchos te digamos lo del tema de las oposiciones y tú nos dices “pero, mirad, hablo de muchas más cosas”. Sí, lo haces, pero otros también lo hacen. Sin embargo, de la oposición, muy pocos lo hacen de la forma en que tú lo haces. Por eso llama la atención.

Hay una tendencia de pensamiento que nos lleva a creer que, si alguien destaca algo de nuestro trabajo, eso conlleva de forma automática no tanto “despreciar”, pero sí minusvalorar, o no atender con justicia o dejar en segundo plano otros aspectos, aunque estos sean importantes. Esa forma de pensar es sofística en sí misma. Que yo diga que, para mí, tu blog es “el referente” tratando temas de la oposición no quiere decir, ni mucho menos, que no valore ese ingente trabajo que supone el volumen de tu blog durante los últimos cuatro años.

Entonces ¿por qué digo lo que digo? Pues porque, si un día tengo ganas de leer algo sobre las actas de presencia, puedo buscar y me puede salir un artículo tuyo, pero también de Antonio Ripoll. Con que seáis dos, para mí, por propia imposición de Euclides, ya sois más de uno. Pero… “La prueba de manta”Justito y punto final. Solo uno. Diferencia cualitativa.

Y hay más. Conozco una anécdota sobre un pintor afamado que un día escribió una carta (no sé si para un periódico, o un agradecimiento o para qué). Contaba el pintor que, durante muchos años, un señor pasó por su estudio y siempre le recordaba “qué bonita la carta que escribió usted aquel día, que bien escrita”. Y siempre igual. Y el pintor decía: “Hay que ver cómo son las cosas. He pintado muchísimos cuadros, me los han expuesto en muchos países…, y este hombre… nunca me ha dicho nada de mis cuadros, y que nada más que venga, venga con aquello de la maldita carta…”.

Y es que nunca podemos llegar a saber qué parte de lo que hacemos llamará especialmente la atención de otros.

Tengo en mente a una chica que no fue capaz de entrar a la sala del tribunal. Quedó paralizada y luego dejó la oposición. También sé de un chico que, al acercarse el día del examen, se ponía malo, pero malo de hospital. Hubo de dejarlas también. Pero ¿sabes cuál es el tema? Muchas familias no hablan de estas cosas, no difunden ni aventan este tipo de experiencias. Muchas personas han sido educadas para minimizar la exposición pública de sus flaquezas, de sus miedos, de sus errores, de sus decepciones, de las veces en que necesitaron ayuda; o bien lo tratan como algo siempre superado, risible, trivial. Hablando de esto un día con mi hermana, ella me dijo: “Pues hay un compañero tuyo que firma como Justito y que lo cuenta todo en su blog, desde lo que tomaba de medicación hasta algo llamado la prueba de la manta”. Yo le respondí. “Eso te lo estás inventando”. Me dio el enlace. Cosas en que yo no pensaba desde hace quince años, cosas que, aunque las hubiera recordado, me las habría guardado para mí, tú las publicas donde puede leerlas el mundo entero. Eso me llama especialmente la atención. Eso quería decir con lo que te dije el otro día.

Justito: Suelo decir, por dar explicación a lo que dices sobre lo que cuento y sobre cómo lo cuento, que no es lo mismo aprobar a la primera que a la quinta. Se lo comento a mi hermana cuando ella me habla de sufrir o cuando me dice “¡hay que ver lo que hemos estudiado¡”. Si lo que has sufrido en una convocatoria lo multiplicas por cinco y lo que has estudiado en cinco años o seis, lo multiplicas por dos, la visión que puedas tener de todo este asunto puede cambiar muy radicalmente. Por supuesto, que hay gente que oposita muchos años y queda tocada o incólume o que se olvida de la oposición o que la recuerda más o menos a menudo, pero yo lo encajé así, lo asimilé de este modo y a estas alturas sigo pensando en que fue horroroso llegar a conseguirlo y en que me generó unas grandes dosis de sufrimiento, sin que eso suponga que esté actualmente anclado en la oposición ni mucho menos tocado del ala. Todo el proceso que conduce a mi estado actual de cosas es una gigantesca coincidencia que nunca hubiera pensado que pudiera suceder. Cada cosa ha ido llevando a la siguiente después de haberme pasado, como tú, unos doce años sin prácticamente hablar de oposiciones.

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Arcano: Hombre … el sufrimiento es una experiencia subjetiva. Hay personas en las que no vemos razones para sufrir y, por supuesto, pueden tenerlas. Además pueden estar mortificadas por temas que ni alcanzamos a imaginar. No me parece serio siquiera opinar sobre el tema del sufrimiento de los demás. Decía un compañero: “lo de hablar de sufrimiento es cosa de madres de los opositores”. Cuando yo preparaba, resulta que mi madre y la de un compañero eran amigas. Coincidían en el mercado y hablaban del “sufrimiento” de sus hijos opositores. Ambos estudiábamos en nuestra casa, en la de nuestros padres quiero decir. Yo, en la habitación en que había estudiado el BUP y la carrera. Mi sufrimiento era que aquella habitación, la mejor para cantar los temas, tenía una única ventana, con fachada con cierto problema de debilidad estructural, por lo que no podía aguantar un aparato de aire acondicionado (entonces eran muy pesados). Nunca me supuso problema, pues julio y agosto eran de vacaciones, pero oposición y cante de temas en aquellos meses en un tercer piso en Andalucía a golpe de ventilador … Mi madre decía que su hijo estaba “sudando” la oposición, y no era metáfora. La del compañero se quejaba de unos vecinos muy gritones que no dejaban estudiar a su hijo. De hecho, les solía llamar “vocinos”. 

Justito: Ojalá yo pudiera decir lo mismo que tú sobre este asunto del sufrimiento. Del que genera no conseguir el aprobado, hablaremos otro día. Tal vez recopile los magníficos comentarios de alguien que no lo consiguió y que también habla frecuentemente conmigo.

Noticias de Catulus

Las he tenido en las últimas horas y puesto que tienen sus coincidencias con lo que nos cuenta Arcano, no me he resistido a incluirlas en este post.

Catulus: Estoy deseando tener tu libro. Tu historia es muy inspiradora. Y reveladora. Y real. Y AUTÉNTICA. Estábamos muy acostumbrados a oír casos de personas que aprobaron en poco tiempo, sin sufrir en exceso, a personas que se desenvuelven por la oposición como pez en el agua. Y a los que no somos así, esos datos nos descuadran, nos descolocan, nos hacen sentir que quizá esto no es lo nuestro. Y de repente, un día …. tu historia. Así por casualidad. En un blog de otro notario. Me quedé atónita con lo que leía. ¿Un Notario que cuenta que ha ido al psicólogo a hacerse una prueba de la manta?, que tardó casi once años? ¿que no se quita ni un minuto de oposición y no le duelen prendas al decirlo?  ¿Pero qué persona se atrevería a contar todo esto? Y descubrí tu blog y allí había contenido aún más revelador: tu primer número de protocolo, sustancias químicas, tus escritos personales durante la oposición… y pensé que, por fin, alguien narraba la oposición desde una perspectiva más sincera, sin tapujos, relatando todas las miserias (Catulus dijo otra cosa) que este camino te hace transitar. Se podía palpar a través de la pantalla ese sufrimiento desgarrador cuando leía sobre aquellos tres años de crisis que no te permitían estudiar  y podía sentir en mi corazón aquella angustia y depresión que llevan a una persona a recurrir a la medicación porque no le queda ninguna otra alternativa ya disponible. También vi que tratabas los problemas de otros opositores con delicadeza y comprensión. Esas cualidades solo las desarrolla quien verdaderamente ha sido vulnerable. No conozco ningún otro Notario que hable abiertamente de sentimientos y depresión, ni que haya desnudado su camino por la oposición de una manera tan pura y tan sincera. Sé que no es tu idea que tu libro sea un libro de auto ayuda, pero ¿cómo no va a ayudar el particular camino que tuviste que atravesar a los que estamos en esto?  Ya te digo yo que sí, que nos ayuda, alivia e INSPIRA. Mis mejores deseos para este nuevo sueño cumplido en tu vida.

Justito: Muchos aprueban y se suben al pedestal, olvidando rápido. Claro, no han sufrido lo suficiente. Otros superan el asunto y casi no se acuerdan de él. Yo soy una rareza. Muchos años con mi cicatriz de la oposición y de repente “La prueba de la manta” me hace que me pase ahora un montón de tiempo hablando de la oposición. No es que me guste hacerlo, ni necesito pasar ninguna página. Me gusta hacerlo porque sirve y ayuda a otros. Fíjate que, en cambio, siempre aconsejo a la gente que no cuente ciertas cosas de su vida, pero ¿qué importancia tiene contar lo que yo cuento si además ayuda? Muchas gracias por tus palabras.

Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario


 

7 comentarios

  1. Paz Crespo del Campo

    Que razón tienes Justito,la Serenidad se alcanza reconciliandote con pasado, disfrutando con presente y con perspectivas d futuro.Yo he opositado y m he matado literslmente a estudiar,no pudo ser ,mis ansias y lo peor El Miedo y yo misma(nuestro peor enemigo m lo impidieron.)pero aprendí mucho de Derecho y d la Vida y pese a todo guardo un bonito recuerdo d mi oposición pq me ha enseñado tanto!!!!!
    Aúpa,Animo a los q estais,a seguir a Aguantar pq aunque yo tristemente no lo creí,si Se puede!!!!!!!!!!!!!!,
    Besos,
    Paz

    • Buenos días Paz:
      Los Amigos de Sivakasi estarán muy contentos con tu ayuda. Muchas gracias.
      Reconciliarse con el pasado cuando uno ha opositado sin conseguirlo debe ser muy difícil. Admiro a los que habéis superado con cierto éxito la situación.
      Ansias, miedo, aguantar, creer, poder … un difícil equilibrio con cientos de horas de estudio que no siempre bastan para el aprobado.
      En fin, gracias por tu participación, tu comentario y tu donativo. Un abrazo muy fuerte, Justito El Notario

  2. Francisco Rodrìguez Boix

    Creo que la mejor definiciòn del opositor de registros o de notarìas figura en el pròlogo de los memorables “Apuntes de Derecho Registral” de Chico y Bonilla (aunque sè que Josè Marìa Chico era buen amigo de tu padre,a mi juicio,los libros que luego escribiò en solitario, sobre Derecho Hipotecario, no tienen la altura de los “Apuntes”) .”El opositor es un arriesgado domador de temas en fuga que,como los animales fieros del art.465 CC,solo se poseen mientras se hallen en nuestro poder”.
    La oposiciòn,a la par que inhumana,es un martirio.Tras màs de 40 años de ejercicio, y pese a que la preparaciòn me supuso dos años, tengo un sueño,parafraseando a Martin Luther King,recurrente y pertinaz,como la sequìa en los años cuarenta, y es que los orales cada vez estàn màs pròximos y los temas no dejan de fugarse.
    A propòsito de martirio,quiero traer a colaciòn,para terminar, una frase antològica de Palacios Gil-Antuñano (no hau razòn alguna para mantener su apellido en el anonimato) en los pasillos de mi oposiciòn (suspendiò notarìas en el 79 y luego ingresò en registros).Decìa Palacios,con faz de opositor curtido y ojos de iluminado que: “Yo,a Cristo,en el lugar de Poncio Pilato,en vez de una flagelaciòn o de una corona de espinas,unas buenas oposiciones de registros o notarìas”.

    • Querido compañero:
      Leerte es para mi un enorme alivio pues si alguien que estuvo mucho menos tiempo opina así, no está mi memoria distorsionando los recuerdos de aquellos años.
      Mi hermana que parió a sus dos hijas con cesárea y lo pasó muy mal decía que antes de pasar por una tercera, pasaba otra vez por la oposición. Yo siempre le contestaba una burrada …
      Gracias, como siempre, por tu aportación. Un abrazo, Justito El Notario.

  3. Somos muchos los que agradecemos estas palabras que una y otra vez no dejan de ayudar y sorprender. Hoy día la sinceridad está minusvalorada y el sufrimiento es casi un estigma. La gente se queda con el fenómeno que en 4 años logró ser juez etc, y no se ve más allá. La felicidad es un estado no permanente que hay que trabajar día a día y desde dentro. Yo me quedo con la lucha y con el sufrimiento, el camino de la felicidad, y no con picos altos de la misma…

    • Hola Alicia:
      Como ya no nos vemos casi por Twitter, te he contestado algún comentario sin saber que eras tú y hoy he caído en que eras tu …

      Entonces .. continúas con la oposición, no?

      Por lo demás, pues estoy de acuerdo e insisto en que es muy gratificante ayudar.

      Un abrazo, Justito El Notario.

      • Un abrazo de vuelta. Sí, seguimos con la opo la terquedad y la anti opositora (yo). Anti opositora porque no doy el perfil, pero soy terca como la que más.

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