aprobado en notarías sin plaza

¿Es posible aprobar las oposiciones a notarías pero quedarse fuera de plaza?

Me manda una opositora este vídeo y me pregunta que qué me parece. Le digo que espero que no esté pensando en matar a alguien y le recomiendo esta entrada (inspirada en hechos reales) del blog notaríAbierta.

Lo cierto, le dije luego, es que este corto me parece muy bueno. Creo que refleja muy bien la angustia vital, la desesperación, el miedo y el hastío del opositor de larga duración.

Incluso está muy bien reflejado el ambiente. La sala, el tribunal, la enorme puerta, la llamada del bedel, el gesto adusto de los miembros del tribunal, en fin, casi todo exceptuando algunos detalles como la horrible chaqueta del opositor que no suele recurrir a colores llamativos o que el opositor cante su ejercicio de pie y no sentado o que se guarde el cronómetro en el bolsillo (¿de qué le serviría si no lo ve?). Tampoco se corresponde con la realidad que se ponga a cantar directamente sin pensarse nada o sin tomarse unas notas sobre los temas que le caen en suerte (en notarías disponemos de cinco minutillos para ello). Hasta que comienza el cante del ejercicio me parece que suena muy realista, hasta con los tironcillos que hacemos para respirar y coger algo de aliento. Muy bien de velocidad y muy correcto formalmente (le voy a poner un 5,95). Ya me habían hablado de este corto en otras ocasiones, pero no lo había visto hasta hoy. Lo mejor que he visto en este mundillo cinematrográfico de las oposiciones.

Al hilo del corto me vinieron a la memoria las reservas de nota de las que he hablado en mi libro “Nada antes que opositar (Nihil prius oppositio)” (un libro que todos los opositores deberían leer) las cuales permitieron durante bastantes años a los opositores no comenzar desde cero en la siguiente convocatoria cuando habían conseguido nota por encima de la media en uno o en los dos ejercicios de la convocatoria anterior. Lo que no es posible en notarías es aprobar la oposición y quedarse fuera de plaza (aunque sí lo fue hace un siglo …). Actualmente o apruebas o suspendes. O apruebas o no eres apto y te quedas fuera y vuelves a la casilla de salida. No hay aprobados sin plaza, ni hay bolsa de empleo ni nada por el estilo. Tampoco sobran plazas (salvo por el turno de discapacidad). En notarías aprobamos los justos y aunque los más antiguos del lugar recuerdan alguna convocatoria en que no fue así, por lo que yo sé de este asunto, es decir, desde 1991 nunca han sobrado plazas aunque por supuesto podría suceder.

Sin embargo creo que se van a sorprender, más los propios que los extraños, porque mi reciente amigo el escritor virgitano José Ruíz Fernández me ha dado noticia de que en 1909 hubo una oposición (y supongo que no fue la única aunque no sé desde cuándo y hasta cuándo funcionó ese sistema) en la que hubo 108 aprobados con plaza, 50 aprobados con derecho a plaza pero sin ella por falta de vacantes y 42 aprobados sin derecho a plaza. La noticia la reporta la revista “La Correspondencia de España” que se publicó (con una tirada acreditada de hasta 50.000 ejemplares) desde 1848 hasta 1925 y que podría calificarse como el primer ejemplo de periodismo de empresa en España. La noticia que ahora transcribo corresponde al número 18.780 de 13 de Julio de 1909. Estábamos entonces en plena guerra del Rif (o Riff) y en la portada destacaba el titular “Paz en la tierra y bombardeo en el mar”. En la página sexta literalmente dice así …

Nuevos Notarios

Aprobados con plaza

“El tribunal de oposiciones a las plazas del Notariado que fueron sacadas a oposición, ha hecho al Ministro de Gracia y Justicia la propuesta de los 158 aspirantes que han obtenido mejor calificación, según el anuncio de la convocatoria.

Como hay 108 vacantes, los que están dentro de este número ocuparán plaza desde luego, quedando los otros 50 en espera de vacantes.

La propuesta, firmada ya por el Ministro, es la siguiente …”

A continuación comienza la lista en la que como número uno figura Don Eladio Crehuet Pardas y en el puesto 109, y último, Don José Asiani (o Aziani) Rioja. Entre medias en el número 71 está el llamado “padre de la patria andaluza” Blas Infante Pérez y en el número 150 Don Francisco Salmerón Pellón que es uno de los causante de la reciente amistad entre José Ruíz Fernández y yo.

Aprobados con derecho a plaza

A partir del 109 comienza la lista de los aprobados con derecho a plaza (pero, de momento, sin ella). El corte se produjo con Don Pedro Marco Urzainqui (perdón si he cometido algún error en los nombres pero la letra es tan pequeña que he tenido que utilizar una lupa para leerla). No tuvo buena suerte Don Pedro al quedarse el primero del corte, a diferencia de Don José Asiani, último de los con plaza, y de Don Joaquín López Morales que fue el último de los que tenían derecho a plaza.

En tiempos recientes (los de las oposiciones al título de Notario y no los de las oposiciones a notarías) lo que sí ha ocurrido, es que una misma promoción no ha podido colocarse de golpe en el mismo concurso, haciéndolo en varios sucesivos pero sin que propiamente se haya hablado nunca de aprobados “con derecho a plaza” (y sin ella). Para el que no lo sepa, antes se opositaba a notarías concretas identificadas al comenzar la oposición y ahora solo se obtiene el título de Notario y conocemos después los posibles destinos a los que podemos optar. Tal vez en 1909 había un sistema intermedio en el que se opositaba a notarías concretas pero también a otras notarías que estuvieran por quedar vacantes más adelante. Hay mucho que investigar aquí y me ilusiona bastante el poder hacerlo poco a poco. La última promoción de notarías que diría que no se colocó de golpe, fue la de Barcelona del año 2001 que lo hizo en un par de concursos aunque tendría que confirmar el dato en mis archivos o a través de algún amable lector.

Aprobados sin derecho a plaza

Continúa la noticia diciendo que: “También han sido aprobados en los tres ejercicios, pero sin que tengan derecho a ocupar plaza, según el anuncio de la convocatoria, los señores siguientes, por el mismo orden que los publicamos”. El listado comprende 42 opositores, mencionados (la mayoría) ya solo con sus dos apellidos, que comienza con un tal Martín Lunas (que, si se llamaba Tomás, parece que consiguió aprobar en otra convocatoria) y que termina con un tal Montero Rejuard (que puede que nunca lo consiguiera).

La noticia termina mencionando que “estos 42 opositores han presentado una instancia al Ministro, solicitando la ampliación de las plazas fundándose en que hay entre los otros aprobados varios que no pueden tomar posesión, por no haber cumplido 25 años, lo que constituye otra llamativa e importante diferencia con el régimen actual en el que no tener la edad exigida reglamentariamente te deja fuera de la oposición aún habiéndola aprobado (en tiempos recientes se cuenta un caso que aprobó de nuevo en otra convocatoria). Si bien actualmente solo es exigible la mayoría de edad para ser Notario, durante décadas fueron necesarios los 23 años y aprobar sin tenerlos te colocaba en la casilla de salida de una nueva convocatoria sin opción a esperar a cumplirlos para tener notaría y ejercer como ocurría hace más de un siglo y puede que hasta el año 1944.

Nada recuerdo ni me contó nunca mi padre sobre propósito semejante, en los últimos 60 años, al de esos intrépidos 42 opositores (cuasi Notarios…), aunque sí que hubo varios miembros de una promoción reciente que desesperados por no convocarse el concurso para obtener sus primeros destinos llegaron a reclamar la convocatoria a la Comisión Permanente del CGN y a la entonces DGRN (y hasta incluso más arriba de ella). Hasta “el estado más feliz del hombre” puede llegar a hacerse aburrido para algunos. Por cierto que la nueva Notario de Simat de Valldigma, Mercedes Delgado Alcaraz, como primera de la promoción entre los compañeros que han venido destinados al Colegio Notarial de Valencia, comenzó su discurso haciendo uso de la ya famosa expresión de mi padre. Aquí pueden ver la toma de posesión al completo. La llamé unos días después de tener noticia de su cita al “estado más feliz” y a Justito El Notario puesto que me hizo doble ilusión al tratarse de una expresión de mi padre y por el hecho de que él ya no esté en este mundo.

Sin duda que José Ruíz Fernández me ha abierto varias líneas de investigación que intentaré desarrollar, especialmente en lo relativo al listado de “el Notario más joven” que ya estoy seguro de que habrá que ampliar. Doy las gracias desde aquí a Don José por su inestimable ayuda y por su amistad.

Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario



 

10 comentarios

  1. Gregorio Martin Gonzalez

    Buenas justito soy nuevo en tu web. Quería saber como valoras o si recomiendas hacer master de abogacía antes que empezar a opositar.
    un saludo

    • Estimado Gregorio:
      Pues .. para mi es fundamental tener un plan B y la abogacía es un buen plan B y si ya se tiene organizado mejor y si se puede simultanear doblemente mejor. Retrasar (no sé que se tarda) el comienzo por hacer el master es lo peor. No pasa nada porque la oposición se alargue “por medios naturales”, pero si alargamos por estar haciendo otra cosa … me gusta menos.
      Pero vuelvo al principio: un plan B relaja mucho cuando las cosas se tuercen.

      Si eres nuevo, deberías tener un ejemplar de mi libro “Nada antes que opositar (Nihil prius oppositio”). Si te apetece, te lo puedo enviar dedicado.
      Gracias, saludos, Justito El Notario.

      • Gregorio Martin Gonzalez

        ¿como puedo contactar contigo para comprar el libro?

      • Gregorio Martin Gonzalez

        el master es un año y 6 meses de practicas. No se si se puede hacer simultáneamente en el sentido de que desconozco la carga de trabajo de master. Por eso te pido opinión ya que pierdes un año y poco de preparar la oposición.

        • Pues es mi opinión es la que te he dicho antes… un plan B viene bien, pero yo no hubiera perdido un año y medio y hubiera corrido el riesgo de no tener plan B.
          Saludos¡

        • Me permito darte una respuesta al respecto del Máster en Abogacía y combinarlo con una oposición, porque yo lo hice y no considero que sea muy buena idea. Ahora bien, puede ser que a ti te vaya mejor.

          En mi caso, traté de combinar el Máster con una oposición A1 de la AEAT, y al realizarlo en una Universidad que requería de muchos trabajos por asignatura, mas exámenes de cada una de ellas, la preparación de la oposición se me resintió mucho, y finalmente tuve que dejar la oposición.

          Piensa que una oposición A1, sea la que sea, será muy dura, son muchas horas, y cuando los demás descansen tú estarás dándole al Máster, con un mayor desgaste mental, y no por la dificultad de este estudio accesorio, sino por no poder parar.

          Es más, si haces el mismo tipo de prácticas que hice yo, aprenderás muchísimo, pero trabajarás como un burro, unas 5 horas y media diarias de trabajos y entregas, sin posibilidad de planificarte porque llevarás ritmo de despacho, es decir, los asuntos vendrán cuando vengan, y después de ello, a opositar otras 8 horitas, por decir algo, con el cansancio acumulado.

          También el sistema de estudio es diferente, en el Máster que yo hice se investigaba, en la oposición se memorizaba (inclusive la práctica, en una oposición, es esencialmente memorística). En el Máster, además de sustentar las opiniones en Leyes o doctrina, se potenciaba el pensamiento jurídico creativo, cosa que supongo que se desarrollará en el ejercicio de profesiones como la de Notario, pero no en la fase de oposición. Si estoy equivocado, pido disculpas al autor de este blog.

          En cambio, la mayoría de las oposiciones que conozco, según mi opinión, son la muerte de la creatividad, pues lo que se busca es otra cosa, acreditar un dominio del temario mejor que el del resto de opositores y punto. Esta obviedad, te la recuerdo para que sepas que deberás de combinar dos sistemas de estudio muy diferentes y ese fue, en mi caso, mi mayor problema. Por ejemplo, imagínate, que opositas a Notarías y después de estudiarte los temas 75 y 76 de Civil y el 14 de Mercantil, te tienes que poner a analizar la viabilidad de un expediente laboral de sucesión de empresas, redactar un recurso de apelación para un condenado por homicidio, y finalmente, recurrir la denegación de una licitación administrativa. Actividades muy entretenidas pero que te quitarán mucho tiempo de estudio de la oposición sin que te sirvan para nada más que aprobar el Máster, siendo aquí donde está el mayor problema de lo que pretendes, que te romperá la rutina de estudio de la oposición. Cuando eso te pase, no tardarás en decirle a tu preparador que en lugar de tres temas tienes que llevarle dos (si es que el preparador, una vez le expongas tu caso, quiere prepárate, que ese es otro tema), y después, el jueves que tengas que ir a cantar estarás de trabajo hasta las narices, y tendrás que entregarlo el mismo día o mañana, y anularás el ir a la academia o a cantar, y sobretodo, estarás currando como una bestia sin poder parar y sin rendir como toca, en las dos cosas. Bueno, sin intención de ser catastrófico, es lo que me pasó a mí hasta que dije basta, pues en mi caso, además, encontré pareja.

          Por todo ello, te recomiendo, que si tu objetivo es opositar y combinarlo con el Máster, búscate una Universidad que lo contemple como un mero trámite, es decir, que contemple el Máster como dos pruebas tipo test, y unas prácticas que sean más de presentarte al despacho que de ponerte, realmente, a trabajar, en otras palabras, busca un sitio donde te lo regalen y céntrate en la oposición.

          Dicho de otro modo, haz el Máster o la oposición, y no pienses en nada más hasta terminar, no obstante, todos somos diferentes, y nadie mejor que uno mismo para saber lo que más le conviene.

          Muchos ánimos y suerte.

          • Buenas tardes Ayudante:
            Gracias por tu completísima explicación con la que estoy muy de acuerdo salvo en cuanto a una cosa.
            “En el Máster, además de sustentar las opiniones en Leyes o doctrina, se potenciaba el pensamiento jurídico creativo, cosa que supongo que se desarrollará en el ejercicio de profesiones como la de Notario, pero no en la fase de oposición”.
            Tengo escrita una pequeña entrada que creo explica lo que pienso:
            https://justitonotario.es/faq/dar-cera-pulir-cera-oposity-kid/

            En la profesión notarial se desarrolla y ejercita el pensamiento jurídico creativo (los Notarios hemos sido creadores de numerosas instituciones jurídicas) y si lo podemos hacer es porque hemos dado mucha cera y hemos pulido mucha cera antes. Además, no comenzamos a hacerlo cuando estamos en nuestros despachos, comenzamos a hacerlo bastante antes y desde el momento en el que comenzamos a practicar el tercer ejercicio que es endiabladamente difícil y exige manejar legislación, doctrina, jurisprudencia y tener una mente jurídica despierta para poder aplicar lo sabido a la solución de los casos que se proponen con una cierta dosis de creatividad.

            Gracias por tu participación. Pienso que, como a Gregorio, te interesaría la lectura de mi primer libro:

            Nada antes que opositar (Nihil prius oppositio) para conocer mi experiencia en el mundo de las oposiciones.

            Pero también el segundo (Crónica notarial de una pandemia) donde verás como lo estudiado (si uno pone interés y no se apoltrona y muchos lo hacen), te convierte en una cabeza pensante de cierta categoría.

            Lo dicho gracias, saludos y si te apetecen los libros con dedicatoria incluida solo tienes que decírmelo (tienes información sobre ambos en la página de inicio de mi blog).

            Justito El Notario.

  2. José Ruiz Fernández

    Buen artículo, amigo Justito, en base a la noticia aparecida en el periódico “La Correspondencia de España”, de 13 de julio de 1909. Seguro que sorprenderá a más de uno de tus colegas y algún que otro opositor. Porque eso de “aprobar sin plaza” me recuerda en cierto modo al funcionario que está “en expectativa de destino”.
    No obstante, te voy a hacer una corrección: mi paisano, el notario Francisco Salmerón Pellón, no fue alcalde de Berja, ya que nunca fue político. Sin duda lo has confundido con otro notario, Manuel García del Olmo, que ese sí fue alcalde de Berja y gobernador civil de Almería y de Málaga durante los primeros años del franquismo. Sin duda, son los “duendes” de la imprenta. Un abrazo. José Ruiz Fernández

    • Buenos días¡
      Mi suegra suele decir mucho eso de “al que cuece y amasa de todo le pasa”.
      Sin duda ha habido un cortocircuito mental que me ha hecho confundir a ambos personajes.
      Gracias por tu comentario. A mi me gusta mucho como ha quedado.
      Ya lo he corregido.
      Un abrazo y seguimos en contacto, Justito El Notario.

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