justito elias dos

Casa Elías (Chinorlet, Monóvar, Alicante) y algunos más

“Qué bien ha quedado la reforma de Casa Elías. Así empezaba mi crítica en Tripadvisor de hace unos años…

Hoy he vuelto a Elías después de unas cuantas visitas intermedias que no son tantas como quisiera porque me he vuelto perezoso a la hora de salir de la notaría entre semana para comer fuera. ¡Y eso que me pierdo¡, me tendría que decir a mi mismo, porque por aquí se come muy bien y en muchos sitios, y Casa Elías es todo un referente en la zona y va cada vez a más. Actualmente está en manos de Luis, el hijo de Elías.

Hace años en aquella crítica/comentario del Trip yo decía que:

“Esa cocina parcialmente a la vista; ese comedor pequeño o reservado; esos ventanales; esa zona de bodega, también a la vista y ese comedor principal. Me gustaba porque se comía de maravilla; con la reforma han apretado el acelerador en todos los sentidos (aunque yo diría que no tanto en el precio) y el resultado es un restaurante redondo y muy recomendable

Entre aquel día y hoy, visitas por comidas navideñas de empresa, de buenos ratos con mejores amigos y en el caso de hoy, el agradecimiento de un amigo por un favor que le he hecho. La amistad que tenemos me permite sugerirle que, ya puestos a invitar, lo haga en Casa Elías ya que hace tiempo que no voy por allí. Por supuesto, me ha dejado elegir y “me he salido con la mía”.

Casa Elías

Al Chinorlet o Xinorlet, en valenciano, hay que ir un poco aposta. Es una pedanía del término municipal de Monóvar (Alicante).

Llegamos cerca de las tres de la tarde y el local está completamente lleno. Desde mi última visita se ha remodelado la entrada, la zona de recepción, los cuartos de baños, la espera y la zona de bodega acristalada, que ahora es más amplia. A partir de ahí todo continúa igual (igual de bien, de cálido y acogedor). Dejando la cocina a la izquierda y por el amplio pasillo, con dos reservados a uno de los lados, llegas a la sala principal.

Luis nos reservaba una mesa en una de los corners. A pesar de estar completa la sala, la insonorización es perfecta. Bajo nivel de ruido y casi nula interferencia con las conversaciones de las mesas vecinas, que están bien distanciadas, a pesar de lo cual mis antenas fueron capaces de detectar que en la mesa más próxima estaban hablando de ….. ¡Notarios¡ No pude saber si bien o mal, la verdad.

Un par de cervezas bien frías llegaron enseguida y en la mesa esperaban unas almendras fritas. Al poco, los tradicionales entrantes de la zona y de este local: el ajo, la espectacular pasta de tomate semiseco y el pan tostado. Y de inmediato las cartas.

Nos resultó difícil elegir y nos decantamos por la alcachofas a la plancha, cortadas finas y aderezadas con sal de escamas, chorrito de aceite y unas gotas de limón, la verdura en tempura (con su salsa a base de soja), la gachamiga pequeña (ojo que mi invitante es el autoproclamado “rey de la gachamiga casera”), los huevos fritos con trufa (recién traída ese mismo día y que Luis ralla en nuestra presencia sobre los huevos) y el arroz con conejo y caracoles para terminar.

A los postres, un quesazo (no recuerdo el nombre) de esos que te pican en la lengua y un poquito de membrillo para contrarrestarlo.

Se portó mi amigo con el vino. Descorchamos un Clio que se nos quedó corto. No es que nos supiera a poco, sino que nos faltó botella…

No puedo hablar del precio, pues en esta ocasión no me tocaba pagar a mí.

Para terminar el post, haré mención a otros locales de la zona en los que también se come bien (aunque a distintas alturas).

Casa Asunción

También hace un tiempo escribí en el Trip sobre Casa Asunción en Las Casas del Señor/Cases del Senyor:

“Situado en un pueblecito al que (también) hay que ir aposta, una buena razón para visitarlo puede ser Casa Asunción. Sencillo y cuidado exterior y algo menos modesto, e igualmente cuidado, el interior. Atendido por estupendos profesionales. Puedes decantarte por los gazpachos o el arroz con conejo y caracoles o como hemos hecho un par de veces, dejarles a ellos la iniciativa y que te sorprendan con los huevos revueltos, los mejillones (de lata, pero enormes), la ensalada con capellán o con el exquisito conejo frito (el mejor conejo que he comido en mi vida). Postres normales. Vinos de la tierra y algunos más de aquí y de allá. Precio más que razonable: 25 por barba”.

Creo que a Casa Asunción, le ha llegado el turno de repetir…lo pondremos el primero en nuestra lista de espera.

Casas Sanchiz

Más nuevo en la plaza, aunque Juan no lo es en el negocio de la restauración, es Casas Sanchiz, un sitio algo complicado de encontrar que funciona con un menú de precio fijo al que se le pueden añadir o quitar cosas, según gustos y apetitos. El entorno acompaña, la propiedad con detalles sueltos por aquí y por allá, también. El sitio va creciendo en tamaño (Juan ya no quiere riesgos), en clientela y en resultado. Es muy conveniente reservar. Creo que no vamos desde Diciembre de 2015 y tengo ganas de repetir el pulpo, el conejo con ajetes, la gachamiga, el arroz y los postres con ese café en bandeja moruna con sus brasas incorporadas en las que las hierbas aromáticas en combustión le dan al café de Juan un toque muy especial. Vinos de la zona, con su buena calidad precio en la mayoría de las ocasiones. Es un sitio perfecto para luego “hacer un relajado gin-tonic”.

Xiri

En Monóvar capital, se encuentra el más clásico y tradicionalmente reconocido de los restaurantes monoveros. El Xiri. También escribí sobre este restaurante hace un tiempo en Tripadvisor:

“En Monóvar yo no conozco mejor restaurante que el Xiri. El local dispone de zona de barra y zona de comedor. El comedor es amplio y desahogado con cristalera que mira al parque y decorado con abundantes e interesantes cuadros. La carta, que está suficientemente provista y es variada, aconseja repetir en otra ocasión; en ella encuentras sugerentes entrantes, arroces, carnes, pescados y cuidados y riquísimos postres. Suele haber buen género, buenas elaboraciones que combinan tradición con un toque de autor y suficiente carta de vinos. No estaría mal que en algunos platos se sirviera mayor cantidad y que le den un chispín más de simpatía. El precio es medio-alto”. 

En Xiri he estado un par de veces y creo que también le toca turno de repetición. Ya sé a quienes les voy a decir que me acompañen.

Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario

 

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