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Parador de Chinchón

En nuestro primer día de vacaciones, camino de Portugal, el Parador de Chinchón era una magnífica opción para partir en dos un largo viaje, sin desviarnos mucho de la autovía y de nuestra ruta. Llegamos sobre las 14:30, nos acomodamos en la habitación y bajamos a la cafetería para comer algo antes de ir a la piscina.

El edificio del Parador es espléndido y ha sido reformado, como las habitaciones, en los últimos años. Las habitaciones cuentan con una decoración alejada de la clásica de Paradores (lo que sin duda alguna se agradece y empieza a ser cada vez más habitual). Nos adjudicaron una amplia habitación, algo deslucida por el pegote de la cama supletoria y que nos resultó poco cálida probablemente por el escaso (en proporción al tamaño de la habitación) mobiliario y los pocos elementos decorativos. Disponía de vistas a un silencioso y relajante jardincillo. El cuarto de baño era pequeño, oscuro y más bien feo.

La comida en la cafetería estuvo correcta. Acomodados y comidos, nos fuimos a pegarnos un baño. Atravesando una serie de cuidados jardines, se llega a la zona de la piscina. A pesar de ser pleno agosto, no había mucha gente por lo que disfrutamos de unas tres horas de baño, tumbona, sol y relax muy reconfortantes. Sin duda la piscina es un gran valor de este establecimiento.

Después del baño, nos arreglamos para dar una vuelta por Chinchón y cenar en su Plaza Mayor.

La casa del pregonero

Decidimos cenar en La Casa del Pregonero, después de repasar las críticas y fotografías de los restaurantes mejor situados en Tripadvisor y de dar una vuelta por el pueblo para ver donde se encontraban los que más nos habían interesado. Reconozco que había elegido otro en primer lugar (probablemente La Balconada), que resultó estar cerrado aquella noche de agosto.

Es fundamental en una primera visita a Chinchón, cenar en la Plaza Mayor y si es posible en alguno de los estrechos balcones que dan a ella.

Así lo hicimos en el Restaurante La Casa del Pregonero.

Para beber elegimos un Cumal, de Dominio Dostares, vino tinto de la Tierra de Castilla y León, Bierzo y prieto picudo para más señas, que fue un acierto total y que rondaba los 30 euros; no fue fácil decidir puesto que la bodega contenía unas  cuantas referencias interesantes.

Acompañamos el vino con unos entretenimientos “Chinchón”, un tataki de bonito y unas chuletillas de lechal. Correctos los platos. De postre tomamos leche frita y sorbete. Muy bien los postres.

El precio rondó los 90 euros. El servicio y la atención fueron excelentes.

Momento maravilloso e inolvidable, en un estado de mente y cuerpo perfecto en el comienzo de unas vacaciones en familia.

Plaza Mayor de Chinchón

La Plaza Mayor de Chinchón es uno de esos sitios que todo el mundo debería conocer, que todo el mundo debería visitar al menos una vez en la vida. Nosotros hemos tenido la buena/mala suerte de verla con la plaza de toros que se instala en su interior para las Fiestas de Chinchón.

Plaza Mayor de Chinchón

Buena suerte, porque solo se puede ver así unos pocos días al año; buena suerte, porque tendremos que verla sin ese “tinglado” y así volveremos a Chinchón algún día y mala suerte porque nos hubiera gustado verla ya así, sin nada, en estado natural, al desnudo, maravillosísima y espectacular, que es como hay que verla, por pintoresco e inusual que pueda parecer el “montaje taurino”. Esta Plaza Mayor de Chinchón, tan española ella, ¡hay que verla, sí o sí¡

Por la mañana continuamos el viaje hacia Portugal.

Me quedé con ganas de probar un cocido completo de taba así que ya tengo otra excusa para volver a Chinchón.

Hasta otra, un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario


 

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