parador nacional de gijón

Parador de Gijón y otras andanzas por la ciudad

Íbamos a Gijón para asistir a la boda de uno de mis primos. Era mi tercera visita a la ciudad. Estuve en 1989 (más o menos) con ocasión del viaje de paso del ecuador (¿existe eso aún?) con mis compañeros de la Facultad de Derecho de Murcia y volví siendo Notario de Mondoñedo en una visita fugaz con mi mujer en el año 2004. Creo que en ninguna de las dos anteriores ocasiones dormí allí, pero en esta sí que iba a hacerlo así que me decidí (con rapidez) por el Parador Nacional. Como disponíamos (el mismo día de nuestro viaje desde Valencia con Volotea) de unas horas libres hasta el comienzo de la preboda y había que aprovecharlas dando una buena vuelta por la city (que está preciosa) y, por supuesto, tapeando y comiendo en algunos sitios interesantes, me puse en contacto con mi compañero Javier que está destinado en Gijón desde hace unos años.

Javier me dio unas buenas recomendaciones. Fueron estas:

“Creo que lo mejor es que comáis por el centro pues venís sin coche. Es la zona más animada con calles prácticamente peatonales y con muchos sitios para tomar un vino y comer muy bien. Imagino que como la boda es al día siguiente y por la noche saldréis de preboda, la comida debe ser buena pero no hiperabundante (entiéndeme que me refiero a que si coméis fabada, callos, pote …. podéis acabar fartucados que en Asturias  significa hiperllenos),  así que te recomendaría que comierais en el Gloria. Tienen de todo y lo hacen muy muy bien y tiene muchas posibilidades para comer fuerte o más light. Lo ideal sería que antes de comer tomarais unos vinos. En principio cualquiera os vale, pero hay un sitio que se llama Casa Manuela que está pegado al Gloria. Allí en la barra con cada vino ponen un pincho abundante y rico. También podéis tomar otra u otras rondas en alguno de los que andan por allí cerca. Cualquiera es bueno y ponen muy buenas tapas siempre con el vino. Lo que si te digo es que salvo en dos o tres sitios, vais a necesitar reserva.

Al final fuimos a Casa Manuela donde (ubicados en la barra) cayeron varias rondas que fueron de vermú y no de vino, con fabulosas tapas (queso, anchoas, pulpo …) y algún extra gracias (o por culpa) del insaciable de mi hermano. Ya no hubo tiempo para ir a ningún otro sitio, así que hicimos caso a mi compañero Javier y nos fuimos a Gloria no sin antes pasarnos a visitarle en su bonita y céntrica notaría situada justo encima de Gloria y a pocos metros de Casa Manuela. Tras la comida, un buen paseo por la ciudad y un copazo con vistas a la playa de San Lorenzo en la Coctelería Varsovia. Más tarde hicimos un breve descanso en el Parador para luego volver a salir y asistir a la preboda de mi primo en el Real Club Astur de Regatas, donde mi hermano (el insaciable) acabó tomándose un lumumba.

Al día siguiente, la boda de mi primo fue en el Palacio de la Riega. Un espectacular (se queda corto el adjetivo) sitio en el que comimos y bebimos a reventar con un tiempo maravilloso. Inolvidable ese carro de los quesos y el escanciador de sidra, por poner solo un par de ejemplos. Ah, sí … el resopón fue con fabada….

No había recibido muy buenas críticas del Parador, que si estaba viejo, que si había otros hoteles mejores en la ciudad, etc …. Pero, mi intención de completar el listado de Paradores Nacionales algún día (ya he superado la tercera parte), me impide que pernocte en una ciudad con Parador y deje pasar la oportunidad de tachar uno de mis pendientes, así que, por supuesto, dormimos mi mujer y yo allí el par de noches que pasamos en Gijón.

El Parador está justo enfrente de El Molinón y forma parte del Parque de Isabel La Católica a muy poca distancia a pie de la Playa de San Lorenzo. Está clasificado en el grupo de los Paradores Civia (hoteles urbanos en el centro de la ciudad) y tiene cuatro estrellas. El estilo castellano, monotemático y uniforme, de la decoración de Paradores va desapareciendo y aunque conservan parte de aquel viejo mobiliario, han reformado considerablemente la decoración que en este caso me pareció cálida y elegante. La habitación no era grande. Tenía el espacio justo para circular por el dormitorio y en el cuarto de baño, que quizá era algo más espacioso (proporcionalmente hablando). Sitio silencioso y tranquilo, con un estupendo trato y en el que solo hicimos uso de la cafetería para dar salida a la habitual consumición que los Paradores tienen la buena costumbre de invitarte si eres Amigo de Paradores (y tal vez aunque no lo seas ..). Muy recomendable a mi modo de ver y especialmente para aquellos que anden completando su periplo por la cadena hotelera más española de todas.

Es una pena que no me tomara más notas de aquel viaje y que no recuerde con exactitud lo que comimos en Gloria, pero seguro que hubo ostras y que también hubo pitu. Es, por cierto, un sitio elegante con grandes cristaleras que proporcionan mucha luz a un sitio decorado de negros casi rigurosos. ¡Ah¡, otra cosa, el banquete de la boda de mi primo estuvo servido por los del Gloria.

Por cierto, la primera noche del viaje no fue en Gijón, fue en un hotel poligonero cerca del aeropuerto de Valencia que mi Santa Madre no olvidará nunca y en el que los cuatro viajeros que salimos juntos nos echamos unas buenas risas aquella noche.

Salvo Jurisprudencia, Doctrina o alguna entrada especial (como podría ser la relativa a la publicación de mi libro), me despido desde Gijón hasta el 7 de Enero de 2020.

Feliz Navidad y Feliz 2020.

Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario



 

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