tipos de opositores

“Tipos” de opositores

Me puse a pensar el otro día en ya que debía haber un montón de personajes protagonistas de mis posts y en que podría estar bien juntarlos a todos en un totum revolutum, clasificarlos de algún modo y que los que estáis al otro lado de vuestras pantallas de ordenador, tablets, teléfonos y demás artilugios, os identificarais con alguno o algunos de ellos. La mayoría son opositores sufridores, así que tal vez lo mejor sería que pensarais que ellos (y también yo) están medios chalados y que no os identificarais con ninguno. Algunos pocos no tenían nombre hasta hoy y los he bautizado ahora. Otros fueron los protagonistas de un Opo Flash pero la mayoría dieron lugar a posts con sus consultas. Algunos incluso han dado lugar a más de uno.

Os dejo con sus historias …. y no es dejéis sin leer la última de todas, la de Danvic, que es nueva, que te hace reflexionar mucho y que hasta te remueve los cimientos más sólidos.

Valiente, pensando en opositar

Valiente: “Tengo treinta y tantos años y un niño pequeño. Pronto me presentaré a unas oposiciones de nivel medio. Tengo también una discapacidad que me permite presentarme por el cupo de plazas reservadas a la diversidad funcional en una especialidad que casi nadie la tiene salvo que sea sobrevenida. Creo que puedo aprobar, pero no me veo en ese trabajo para toda la vida. Ahora que estoy estudiando de nuevo me he dado cuenta de que yo estudié Derecho con la vocación de opositar a notarías y no lo hice en su momento porque mi situación familiar se complicó mientras estudiaba en la facultad y pensé que no podría permitirme un preparador ni que mi familia se hipotecara por una oposición realmente complicada y que habitualmente conlleva varios años. ¿Crees que es descabellado empezar a estudiar notarías en mi situación? Te ruego que me contestes con total sinceridad.”

Sin vocación, pensando en opositar

Sin vocación: “De repente me di cuenta que no hay ninguna razón de peso, que me haga pensar, “me gustaría ser Notario” y llegué a la conclusión de que es porque no sé muy a fondo en qué consiste realmente la profesión”.“

Realizado, pensando en opositar

Realizado: “Desde la ignorancia del opositor que conoce (un poco) el Derecho pero sólo por los libros, me gustaría saber, ¿es bonito ser Notario?, ¿es estimulante intelectualmente?, ¿permite profundizar en el estudio del Derecho?, ¿se siente uno realizado?”

Predestinado, pensando en opositar

Predestinado: “Entiendo que notarías es un caso aparte dentro del mundo de las oposiciones, algo así como un 8.000 en alpinismo. Pasaba por aquí (refiriéndose a mi blog), porque estos días me estoy planteando muy seriamente hacer una oposición del grupo A1 y 150 temas, pero tengo ya 34 años y, aunque a nivel económico-vital podría permitírmelo, tengo miedo a… ¿marchitarme? en el camino, aparte de todas las penurias e incertidumbres que relatas. En mi familia hay una tradición exitosa de opositores en la misma línea que parece haber en la tuya (de otros 8.000…), pero la que me planteo ni es una oposición para juristas, ni estudié Derecho, así que no sé cuál es realmente mi capacidad”.

Posible Opositor, pensando en opositar

Posible opositor: Hola. Me dirijo a ti porque me estoy planteando opositar. Estoy en un despacho de Abogados, la experiencia no está siendo muy buena y siento que me apetece iniciar una etapa de estudio.

Posible opositor: Un profesor de la Universidad me dijo este verano que, si me apetecía opositar, me llevaría a un buen preparador. No sé cómo influirá esto a efectos de la oposición.

Posible opositor: Otra cosa que me pregunto mucho es si la oposición es más de echarle horas y horas o de ser un cerebrito.

Posible opositor: Por último, no tengo claro si la literalidad en recitar el articulado es solo para el Código Civil o también para todo lo demás.

Posible Opositor: Yo pensaba que a la sala solo podrían entrar, además del opositor, terceros interesados (familiares o preparadores).

Indecisa, pensando en opositar

Indecisa: “Buenas, antes que nada, quiero decirle que he leído su blog (especialmente sus experiencias durante las oposiciones) y me ha parecido muy interesante. Le felicito. Me pongo en contacto con usted porque soy estudiante de Derecho, siempre he sabido que mi mundo es el Derecho Civil y quiero ser abogada o Notaria. Últimamente tenía claro al 99% que me decantaría por intentar ser Notaria. Sin embargo, varios profesores y abogados me han desaconsejado estudiar notarías y aconsejado preparar registros porque según ellos los Notarios están cayendo en picado tras la crisis. La verdad es que a mí registros no me llama mucho la atención y creo que mi vocación es ser Notaria pero es inevitable que me dé pánico y vértigo el pensar que después de tanto sacrificio pueda no tener una vida tranquila en ese sentido (incluso me han llegado a decir que hay Notarios en la ruina). Le estaría muy agradecida si me contara su experiencia y su parecer. No tengo a ningún Notario en la familia, ni conozco a ninguno que me pueda aconsejar. Así que ¿es cierto que los Notarios se han visto tan afectados por la crisis? ¿Trabajan muchas horas al día? En otro orden de cosas, una de mis preocupaciones y razón por la que decantaría por notarías y no por la abogacía es por la posibilidad de una mejor conciliación de la vida profesional y familiar. Muchísimas gracias de antemano”.

Universitaria, pensando en opositar

Universitaria: “En primer lugar, me gustaría agradecerte toda la labor que haces por la oposición y el ejercicio de la profesión. Estoy cursando tercero de carrera y no me admiten en ninguna Academia, por ello me dirijo a ti.  Tengo algunas cuestiones en las que me sería de gran ayuda que me pudieras orientar. Una es esta: Creo que los temas de la oposición deben rondar las 3.800-4.000 palabras, pero, por ejemplo, en el temario de Carperi los temas tienen 6.000 palabras. Estoy en el dilema de hacerme mi propio temario, pero eso podría conllevar la posibilidad de que queden incompletos y que me aboquen al suspenso. ¿Recuerdas cuántas palabras/folios/tema aproximadamente tenía tu temario?  Otra cuestión: En el caso de que me los haga (teniendo como base a Carperi), ¿sería conveniente prepararme los orales por mi cuenta y ya de cara al dictamen ir a una AcademiaAnte todo, sé que no eres preparador y siento molestarte con esto, pero en mi entorno no hay ningún Notario y no tengo otra opción. Muchas gracias de nuevo”.

Emparejado, empezará pronto a opositar

Emparejado: “Pronto comenzaré a opositar para notarías y el que será mi preparador me ha advertido que no es la mejor opción iniciar esta etapa con pareja. Me han surgido miles de dudas con esta afirmación, ya que no me veo capaz de afrontar dicho reto sin ella” – me dijo una futura opositora hace unos días.

Nervioso, acaba de empezar a opositar

Nervioso: “Cantaré pronto por primera vez y estoy algo nervioso, ¿tendrías algún consejo para mí que me acompañe en esta nueva vida?”

Opositor Rookie, acaba de empezar a opositar

Opositor Rookie“Acabo de comenzar a preparar notarías y registros. Siempre tuve claro que quería preparar solamente registros, pero me aconsejan estudiar ambas. Yo no me encuentro cómodo preparando las dos a la vez y creo que es momento de decantarme por una al 100% y sin que quepan dudas. El hecho de que ahora mismo se oferten en notarías casi el doble de plazas que en registros y que suene con fuerza que puedan avecinarse cambios en la figura registral me hacen dudar significativamente. También quería saber si opinas que el dictamen de registros es mas asequible que el de notarías, pues así lo he oído comentar en alguna ocasión”.

Incipientum, acaba de empezar a opositar

Incipientum: Me llamo Incipientum y tras leer tu blog durante varios meses, y ahora que he empezado a opositar, quería hacerte una pregunta que aun no tengo confianza para hacerle a mi preparador. Mi problema es que tardo unos dos días en prepararme cada tema porque tengo la mala costumbre, aunque en mi época de estudiante universitaria me funcionaba de que no puedo estudiarme los temas directamente del papel, porque antes tengo que hacerme esquemas y desarrollarlos. Mi temor es que mi preparador me ha dicho que tenía que llevarle preparados cinco temas la primera semana y veo que no voy a poder llevar ese ritmo con mi forma de estudiar. Me veo inferior a los demás compañeros por este motivo y me atemoriza que mi preparador no me vea capaz de estudiarme todos los temas y crea que soy una inútil y no sirvo para esto. Muchas gracias.

Desanimado, dos meses opositando

Desanimado: “Llevo solo dos meses preparando y ya me he planteado seriamente dejarlo (a pesar de tener claro lo que quiero y que no me gusta otra cosa). Estoy muy desanimado y he pensado que tal vez podría ayudarme un psicólogo. Creo que usted acudió al psicólogo cuando ya llevaba muchos años  opositando y lo que me gustaría preguntarle es si cree que es normal mi situación o si está claro que debería dejarlo. Me preocupa estar tan mal llevando solo dos meses y temo enfermarme”.

Canto bien, unos meses opositando

Canto bien: Llevo unos meses opositando a notarías; estudio tres temas cada semana y aunque tengo bastante claro mi objetivo y estoy muy animado, nunca consigo cantar con la seguridad que debería. Mi duda está en que no sé cómo practicar el cante para hacerlo con la naturalidad que lo hago en casa demostrando que verdaderamente me sé el tema. He seguido todos los consejos de mi preparador (cantar delante de un espejo, de mis padres, de mi novia…) y llegados a este punto, tengo la duda de que realmente esto pueda ser para mí”.

Debilitatem, al principio del camino

Debilititatem: “Leo y releo sus posts sobre la oposición. La mía es sin duda mucho más liviana que notarías, pero aún así nado a diario en un mar de incoherencias y desánimo. Intento luchar contra la soledad que supone saberte sola ante un temario y con la gente a tu lado animándote cuando el opozulo se hace el lugar más frío y vacío posible. El saber si estoy haciendo lo correcto, si he tomado el camino adecuado o es momento de dejarlo (porque anímicamente no puedo más) es el dilema que me atormenta a partes iguales. Luego veo que usted, tras sacrificios y sacrificios lo consiguió y eso da aliento. Le aseguro que sí. Simplemente es una reflexión en voz alta, a alguien que por sus posts creo ha pasado por esto. Gracias.

Perditia, en los primeros compases

Perditia: “No es que cante lento, es que no canto fluido. Me atasco. Pierdo tiempo¿Qué es esencial y qué es más o menos prescindible? Siempre he pensado “nunca tendrás una segunda oportunidad de causar una primera buena impresión”, así que me asusta bastante no causar esa buena impresión. Me obsesiona el hecho de que ya de primeras me den por perdida … Ojalá mi preparación vaya tomando forma … Espero estabilizarme. Yo estudio los temas por epígrafes y los voy cantando. De esa manera veo si me van quedando cortos o largos. Uno de mis problemas (y ya ves que tengo muchos) es que el primer tema que estudio en la semana lo llevo mejor y los siguientes algo peor que los anteriores. El último de la semana puedo llevarlo hasta sin cantarlo en casa. No quiero seguir dando bandazos de una persona a otra como he estado durante un tiempo; quiero encontrar ya mi “media oponaranja” y que se comprometa conmigo y me acompañe … Me siento inestable, como si anduviera en una cuerda floja constante que me irrita y me pone nerviosa, me desespera y me hace sentir triste e impotente. Necesito estabilizarme”. 

Opositor Desconcentrado, menos de un año opositando

Desconcentrado: “Empecé notarías en Septiembre y apenas llevo 70 temas, he tirado varios meses a la basura sin hacer un buen cante y sin estudiar bien de verdad. Me desconcentro a unos niveles exagerados. El móvil, me doy paseos, fumo cuando no tengo ganas de fumar. No es cuestión de que no sepa cantar o estudiar. Temas complicados como servidumbres legales o ausencia en apenas un día estaban más que memorizados y muy bien cantados en tiempo. Pero me acomodo y bajo la fuerza. En este punto no sé si seguir adelante ni si recuperaré los meses que he tirado por la borda. Es mi vocación y estoy deseando dar un cambio. ¿Tú que harías?

Desconcentrado: “Creo que es eso, no llevo una disciplina en cuanto a horas de estudio y la falta de orden me está matando. En cuanto a sistemas, he ido alternando con algunas épocas en las que iba acumulando y otras de sistema lineal. En las épocas de acumulado llevaba 12 temas de repaso y en lineal no paso de 4-5 a la semana en función de la dificultad de los temas. Creo que será todo cuestión de concienciar a mi cabeza y de dedicarme a estudiar. Espero que estos meses se puedan revertir”.

Opositor Insomne, menos de un año opositando

Insomne: “Estoy preparando judicaturas desde hace unos cinco meses, más o menos, y estoy bloqueado desde hace dos semanas. Apenas duermo pero me gustaría no dejarlo porque creo que puedo ser capaz de sacar la oposición. El motivo por el que yo creo que entré en este bloqueo es porque mi preparador me exigía 5 temas a la semana y ahora mismo doy sólo  2 ó 3 dependiendo de los que sean. ¿Es posible salir de este bache? No he sido nunca un mal estudiante por lo que esto no me había pasado y es nuevo para mi”.

Perfeccionista, menos de un año opositando

Perfeccionista: Suelo leer tu blog y me he decidido a pedirte consejo sobre los temas. Creo que soy una persona que está un poco desequilibrada, se me va mucho la pinza. Yo intento controlarme pero me es difícil. Mi principal enemigo son los temas con muchos artículos. Veo el tema, cuento los artículos, son muchos, me los quiero estudiar perfectos, decirlos como el Padrenuestro, me entra desesperación, no consigo estudiarme ni un solo artículo y no puedo estudiarme el tema. No sé cómo afrontar esto.

Perfeccionista: Aún no he llegado al año, llevo ocho meses y todavía no me he presentado; eso aún queda lejos. Por eso te pido consejo; cada semana que me atasco llevo menos temas de los que debería y mi preparador, como es lógico, me pide explicaciones; entonces yo entro encrisis y no me veo capaz de estudiar, ni de seguir con esto.

Secura, casi un año opositando

Secura: “Llevo casi un año de oposición, pero me hago yo los temas y he ido a un ritmo muy lento (dos temas a la semana). El caso es que en el primer año no sólo no habré dado una vuelta al temario sino que me faltarán aún temas por hacer (aunque al ver que avanzaba tan despacio, comencé a repasar y pasé a llevar dos temas nuevos y dos de repaso cada semana). Mis temas son cortos (aunque me quedan un poco largos) y están medidos de tiempo, pero no sé si debería haber optado por temas algo más largos. Con el ritmo que llevo, veo todo el programa en su conjunto y me desmoralizo un poco. Los temas los tengo muy machacados como consecuencia de habérmelos hecho yo y por haber ido tan despacio, pero no sé si cuando deje de invertir tiempo en hacer temas podré realmente llevar mucho mejor ritmo. Mi preparador está esperando a ver cómo incremento el número de temas. Pero, ¿que pasará cuando empiece con las demás materias? Leyendo tu blog me han surgido dudas sobre la extensión de los temas y la velocidad de mi exposición. Mi preparador está contento con la calidad de mis temas y solo quiere que incremente mi ritmo de estudio”.

Secura: “¿Tú te hacías esquemas muy breves de cada tema (de cara al repaso)? Lo he intentado con alguno, pero creo que no me aporta gran cosa porque tengo buena memoria fotográfica. Creo que tú apuntabas al principio de cada tema los artículos que llevaba. ¿Te bastaba con ver los artículos para acordarte más o menos del contenido?”

Secura: “Estoy tratando de buscar técnicas que me permitan un repaso fácil para cuando que tenga que ir con bastante temas. Supongo que es algo que le preocupa a mucha gente. A veces siento que me falta motivación. Cuando salgo de cantar es genial, pero luego va pasando la semana, pienso en mi ritmo y me desanimo sola”.

Secura: “Supongo que a estas alturas tiene poco sentido plantearse todo esto: tendré que seguir y ver cómo va la segunda vuelta. Pero soy consciente de lo mal que voy, lo cual no ayuda mucho. Sí me consuela, aunque sea un poco, que los temas están bien hechos (al menos para mí) y muy machacados”.

Secura: Una última cosa. ¿Cómo me estudio el Fiscal y el Notarial? Hay quien dice que no hay que dedicarles demasiada atención.

Desasistido, un año y medio opositando

Desasistido: “Llevo año y medio preparando una oposición de nivel A2. Me he presentado una vez, pero no estaba preparado y caí en el primer examen. Mi familia es más bien humilde y me apoyan, aunque les cuesta. Este año voy mejor y tengo las esperanzas depositadas en las próximas convocatorias. Hace poco me han llamado para un trabajo. Solo será para un corto periodo de tiempo. Aceptar este empleo me supondría ir más despacio en el estudio, pero sería algo más independiente de cara a hacer lo que quiero hasta que yo quiera, sin explicaciones, ni angustias. A cambio, me preocupa el perder opciones de aprobar en breve”.  

Griposa, un año largo opositando

Griposa: “Empecé a opositar hace un año largo. Mi preparador dice que aunque estés enfermo tienes que seguir estudiando e ir a cantar”.

Esperanza, menos de dos años opositando

Esperanza: ¡Hola Justito! Encantada de saludarte, me llamo Esperanza y soy opositora a notarías desde hace un año y medio. Preparo en la Academia del Colegio Notarial de mi ciudad. Me gusta muchísimo tu blog y todas las experiencias que cuentas en él, son muy útiles para los que estamos opositando. ¡Enhorabuena! Me presentaré a esta convocatoria que está a punto de empezar (se refería a la anterior que ya ha terminado) y voy sin ninguna expectativa o esperanza de aprobar el primero, ya que voy por la tercera vuelta al temario y aún me queda mucho por recorrer, pero te quería pedir consejo sobre cómo afrontar la primera vez que te presentas ante al Tribunal y con pocas vueltas como es mi caso. Voy más que nada, como dice mi preparador, para ver el ambiente y vivir la experiencia. ¡A ver qué tal sale la broma! ¡Un saludo!

Bloqueada, menos de dos años opositando

Bloqueada: Me atrevo a escribirte después de meses siguiéndote en las redes y buceando en tu blog que me ha motivado e impulsado en alguna ocasión. Tener la opinión y la posibilidad de hablar con alguien que ha atravesado una experiencia así, creo que sirve de ayuda a todo el mundo. Me sorprende mucho saber que a pesar de que tu oposición fue larga y dura, en ningún momento cejaste en tu empeño de conseguir la tan deseada plaza y que el bloqueo no pudiera contigo.

Bloqueada: En mi caso no sé cuál ha de ser la decisión acertada. Llevo un año y medio opositando. Al principio me costó mucho empezar. Lo de estudiar de memoria y la literalidad no eran lo mío. Mi preparador no tenía claro que esto fuese en realidad lo que yo quería hacer. Pero lo cierto es que a los tres meses de empezar, me acomodé a la rutina, me espabilé y empecé a llevar un ritmo considerable. Me sentí satisfecha y mi preparador también. Hasta ahora no había flaqueado y he llevado un ritmo constante desde entonces. Pero, ¡qué poderosa es la cabeza!, porque llegó un punto de inflexión, como era de esperar. Una inflexión que más que punto es un pozo, es un bloqueo mental. A pesar de que preparador, compañeros, familia y amigos, me dicen que siga, que puedo, que lo he llevado genial, que lo hago bien, mi cabeza dice que no y no encuentro motivación por ninguna parte. Pensé que tomarme un tiempo de descanso, me ayudaría a retomar el estudio. Pero el bloqueo vuelve cada vez que cojo un tema y no me siento capaz de estudiar.

Bloqueada: Creo que he perdido la confianza en mí misma, la seguridad que tenía cuando iba a cantar temas. Me siento a estudiar y me cuesta el doble concentrarme, veo imposible aprobar una oposición así, siento que después de todo el esfuerzo, suspenderé y no sé si podré superarlo. Ahora mismo prevalece en mi, todo lo negativo, toda la parte mala de la oposición.

Hermione, menos de dos años opositando

Hermione: “Llevo poco tiempo preparando pero desde la segunda vez que canté ya me dijeron que esta oposición no era para mí. Hice caso omiso porque no la voy a dejar. Esta profesión es mi vocación. Siento que mis preparadores no me dan la opción de ver como evoluciono en vueltas posteriores. El prejuicio de mis preparadores me mata. ¿Saberse bien los temas es cuestión de vueltas y de insistir? ¿Hago caso omiso de mis preparadores?, ¿o me busco otros? Desde que empecé la oposición me he sentido bastante incomprendida. Es como si los que ya han pasado “la tormenta” olvidasen como se sintieron cuando estaban de lleno en ella. A veces he llegado a pensar que nada más aprobar os pasan por una cabina de electro-shock cerebral o algo así para que os olvidéis de lo mal que se pasa en la oposición. Tengo el apoyo de personas que ya han pasado por esto y que intentan animarme, aunque muchas veces no encuentren las palabras adecuadas para hacerlo. Me cuestan mucho los artículos, incluso cuando se trata de temas de repaso. He pensado en comprarme una grabadora y así intentar corregirme a mi misma. ¿Lo ves una buena técnica?”.

Hermione: “Cierto, cada opositor es un mundo. Ayer me tocó con el “preparador malvado” al que creo que a partir de ahora llamaré prepa-dementor. No sé si eres fan de Harry Potter pero te pongo un poco al corriente. Los dementores son seres que sacan tus recuerdos y sensaciones más tristes, frías y abrumadoras, se alimentan de la pena de la persona y de los recuerdos más malos que han tenido a lo largo de su vida. En la saga la única forma de afrontarlos era invocando un patronus. Para invocarlo es necesario recurrir a un recuerdo suficientemente feliz o alegre (como Peter Pan y los niños perdidos que lo necesitaban para poder volar). Yo creo que la tristeza es como el agua en un barco, si dejas que entre dentro del barco, al final el barco se hunde. Con las personas es igual, si dejas que la tristeza se aloje dentro de ti, al final acabas hundiéndote. En esta vida lo importante es saber sacar “ese agua” de tu interior. Esta última vez he conseguido arrancarle un “casi me sorprendes, pero …”, pero me ha vuelto a decir que voy muy lenta y que estoy perdiendo mi tiempo opositando. He oído tantas veces esas palabras que cada vez me estoy volviendo más inmune a ellas. Es como con el veneno o las vacunas que te hacen menos vulnerable a un patógeno. Solo me queda tomármelo con esta filosofía porque lo otro sería abandonar y eso no es una opción para mi en este momento. Sin embargo el estar oyendo lo mismo constantemente, cada semana, es muy, muy frustrante, es como intentar levantar una losa de 1000 kg: sientes como te aplasta y que no tienes fuerzas para quitártela de encima. No me queda otra que sacar fuerzas de donde pueda”.

Hermione: “Te he leído que el ritmo debemos marcarlo nosotros, siempre y cuando no te duermas en los laureles”.

Hermione: “Creo que tú no eres consciente de la labor tan grande que desempeñas para nosotros los opositores con tu blog. Haces mucho por nosotros. Hace falta apoyo y comprensión para mantener la constancia y conseguir el éxito. Eso querido amigo, es crucial para un opositor”.

Hermione: “Querido Justito: Te escribo después de mis vacaciones y con la vuelta a la rutina, ya que durante las vacaciones necesitaba urgentemente desconectar y no me apetecía hablar demasiado de la oposición, para tratar de que fuera una ¡desconexión auténtica! Pensé en escribirte justo antes de irme, pero no iba a ser demasiado objetiva estando en plan opodrama total y prefería hacerlo en frío a la vuelta … “

Desesperado, dos años opositando

Desesperado: Estimado Justito: Con lágrimas en los ojos, siento que no puedo seguir estudiando. Mis circunstancias son buenas, pero no entiendo el 90% de los temas. Me paso mucho tiempo para entenderlos y al final, no estoy seguro de haberlos comprendido. Llevo dos años con la oposición, pero no aguanto más, no tengo fuerzas, sólo me queda ilusión por tener una vida mejor. Muchas gracias por los buenos, e ilusorios, momentos que he disfrutado al leer tu blog. Saludos, Desesperado“.

Emparejada, su pareja se presentará el año que viene

Emparejada: “Mi pareja está opositando a notarías y se va a presentar por primera vez en la próxima convocatoria (el año que viene, si no me equivoco) y quería saber, para cuando llegue el momento, qué puedo decirle para animarla, cuando vaya a entrar a hacer el examen o la noche antes de examinarse. ¿Qué palabras crees que pueden venir bien en esos momentos?“.

Crisis, con la tercera vuelta de Civil entre manos

Crisis: “Te escribo porque estoy en crisis a pocos meses del examen. Aunque sería más sincero si te dijera que he estado en crisis desde las primeras semanas de la oposición. Estoy necesitado de alguna ayuda milagrosa que me conduzca al éxito. Desde el primer dia de oposición no he tenido ningún problema para aprenderme los temas, tengo muy buena memoria y me gusta y se me da bien estudiármelos y cantarlos. El problema es que mi concentración es lamentable: estudiar una hora seguida es una auténtica proeza para mi. Me cuesta aprovechar el tiempo. Sinceramente, estudiar cuatro horas limpias al día es complicado, y pocas veces he llegado a las ocho horas … eso sí, de ocho de la mañana a ocho de la tarde o más, horario de estudio oficial y estricto, jamás me lo he saltado, pero no aprovecho ni de lejos esas doce horas. Y claro, estoy por la tercera vuelta del Civil a menos de medio año del examen, habiéndome mirado una cuarta parte del segundo. “Cantando así aprobarás, pero si no me traes más temas vas a tardar mucho tiempo”, me dice mi preparador. Tengo muchísima motivación; quiero ser Notario sí o sí y siempre lo he querido. Jamás se me ha pasado por la cabeza dejarlo y tengo mucha ilusión en solventar con éxito esta complicada época de la vida, pero metiéndole cuatro horas limpias al día, podría tardar una eternidad. Quiero aprovechar a fondo el tiempo y estudiar como un loco, pero no lo logro. Me agobio y necesito salir de la habitación o me pongo a mirar el móvil o a fumar. Me gustaría saber tu opinión y que me aconsejaras. Cualquier cosa con tal de conseguir el objetivo. Es la primera vez que me dicen que esta no es mi oposición, y aunque me ha asustado y dado que pensar a primera vista, me alegro de que me hayas dado ese toque de atención. A veces es necesario sentir ese miedo, puesto que no lograr el éxito no sería el fin del mundo, pero sí una decepción brutal que quiero evitar y creo que de momento está en mis manos hacerlo. Siempre he sido muy confiado y aunque hasta ahora siempre me he salido con la mía, sé que juego con fuego. Que tenga un exceso de confianza en mi mismo  puede ser peligroso, aunque en términos generales canto, memorizo y entiendo todo bien, me gusta el temario, no tengo problemas, y mis preparadores creen que tengo bastantes posibilidades de aprobar, pero avanzar tan lento a estas alturas empieza a ser peligroso y puede cambiar su parecer y hasta el mío propio“.

Opositor Desilusionado, dos años y medio opositando

Opositor Desilusionado: Hace tiempo leí esta nota de cuando opositabas y hoy mi memoria la rescató y la releí. Parece escrita por mí en estos momentos. No puedo dejar de preguntarme cómo saliste de ese hastío y recuperaste la ilusión para seguir.

Opositor Desilusionado: Sólo llevo dos años y medio. Me he sentido muy identificado con muchas cosas de las que cuentas en tu blog sobre las Oposiciones.

Opositor Desilusionado: Gracias, quizás a eso debo aferrarme, a la vocación. Me ha servido mucho leer tu blog, al menos he pensado que no estaba volviéndome loco y me he sentido un poco más “normal”. Muchas gracias por compartir todo eso con nosotros.

Planificada, con su primer suspenso a cuestas

Planificada: “Es duro no poder estudiar porque tu mente no puede más o porque se pierde la motivación y la confianza en uno mismo tras un primer (o posterior) suspenso a la espalda. He pasado por eso y sigo en ese período de asqueamiento, sin ganas de coger al toro por los cuernos aunque también es cierto que poco a poco se  consigue sacar las fuerzas para ello. Sigo luchando y marcándome un planning de estudio menos ambicioso y me estoy dando otra oportunidad. Gracias por hacer ver la realidad (no siempre maravillosa) que rodea al mundo de las oposiciones y por tratar todos estos problemas como algo más normal y propio en esta carrera de fondo”.

Dubium, menos de tres años opositando

Dubium: Te escribo en un momento un poco duro en el que me estoy planteando dejar la oposición.

Dubium: Acabo de cumplir veintiséis años y llevo dos años y medio opositando, fui muy buen estudiante en la carrera (premio extraordinario, como otros muchos que andan por estas oposiciones). Mi primer año de oposición fue bien, el preparador me metió mucha caña para llegar a mi primera convocatoria con un año de preparación (una locura auténtica) pero él confiaba en mi capacidad y yo confié en él y me esforzé al máximo, tanto que me destrozó física y psicológicamente. Descarté temas al final, uno de ellos me cayó y me tuve que retirar. Todo muy previsible“.

Dubium: Reanudé el estudio y fue bien durante unos meses pero de repente mi cerebro se bloqueó, empecé a no entender lo que leía, la memorización me resultaba algo imposible, tenía una angustia vital horrorosa y lo peor fue que perdí la confianza en mí mismo“.

Dubium: Desde entonces creo que entré en un círculo vicioso de depresión y ansiedad que me ha dificultado mucho el estudio. He seguido al pie del cañón pero como con una pierna escayolada. Ahora he llegado a un punto en el que me da miedo seguir, me da miedo que me haga daño psicológicamente y que ya no pueda volver a ser yo mismo, estoy frágil y con sensación de que pierdo la noción de la realidad.

Dubium: Solo me gustaría que, si pudieses, me contestases a un par de preguntas: 

  1. ¿Cómo saliste de los momentos más bajos?
  2. ¿Con el paso del tiempo uno se va equilibrando más mentalmente? ¿o es al contrario y va a peor?

Dubium: He leído tu post sobre la química. Actualmente tomo pastillas para dormir y un antidepresivo muy ligero que apenas noto. ¿Cuando tomaste los antidepresivos te consiguieron sacar del hoyo y te dieron fuerza mental? Supongo que su efecto fue unido a tu propio esfuerzo personal.

Dubium: Muchas gracias si me has leído hasta aquí. Te agradecería muchísimo que pudieses contestarme aunque seguro que tienes muchos asuntos que atender.

Agobiada, tres años opositando

Agobiada: Hola, te escribo porque llevo unos tres años con la oposición a notarías, me examinaré pronto y me gustaría preguntarte cómo metías la última vuelta en tiempo. No sé bien cómo organizarme y me siento agobiada porque tengo la sensación de que en dos semanas (que es lo que me gustaría) tal vez no sea capaz de hacerlo. Sé que cada uno (y que casi cada preparador) tiene su propia fórmula y como he leído en algún post tuyo que retenías bastante tiempo los temas en la cabeza, me preguntaba cuál había sido tu experiencia y si podrías darme algún consejo. En la anterior convocatoria de registros, aunque aguanté el ejercicio entero, suspendí y pienso que tal vez no me organicé bien. Al suspender, tuve un bajón pero ya salí de él y ahora me encuentro muy animada. También quería agradecerte que seas tan sincero y compartas tus experiencias. Gracias.

Nervus, tres años y medio opositando

Nervus: “Llevo tres años y medio opositando y ayer tuve que ir a leer ante el tribunal el primer examen. Aunque es un examen que ya había aprobado en otra ocasión, el solo hecho de ir a la lectura, me puso completamente atacada de los nervios (y eso que iba dopada). Lo pasé fatal esperando mi turno para entrar, sentía que me mareaba, que me faltaba la respiración … Pensando en el segundo ejercicio que es oral me desmoralizo y preocupo, pues pienso que tal vez no sea capaz de enfrentarme a la situación”.

Reciclada, opositando durante años y pensando en cambiar de oposición

Reciclada: “Te sigo desde hace mucho tiempo, me encanta tu blog y cómo transmites tus vivencias. Siempre he sentido gran respeto y admiración por ti hasta el punto de llegar a pensar recientemente que has sido el causante de mi curiosidad por la función notarial. Durante años he estado preparando otra oposición sin éxito y en los últimos tiempos sin motivación alguna. Sin embargo, cuando pensaba en notarías todo cambiaba en mí, me sentía feliz y con ilusión, por ello empecé a plantearme que debía dar un giro a mi vida aunque tuviese miedo. Sé que son oposiciones muy duras y que se necesitan unos años para sacarlas, pero las que yo preparaba también lo eran. Considero que actualmente tendría una ventaja de partida respecto de un novato y es que yo ya sé cantar temas en tiempo y prácticamente me he estudiado literal todo el Código Civil y tengo amplios conocimientos de otras materias adquiridos en mi anterior oposición. Estoy perdida y me gustaría consultar mi caso con algún preparador pero no conozco a nadie que prepare esta oposición por mi zona y no sé a quién recurrir. Agradecería que me arrojases algo de luz sobre la oposición y si conoces a algún preparador con el que hablar y que pueda echarme una mano te lo agradecería”.

Catulus, cinco años opositando

Catulus: La oposición puede conseguir que uno se adentre en un túnel largo y oscuro al que no se le ve la salida por más que se avance por él.

Catulus: Soy de los que cree que todo pasa por algo. Quizá la razón de que la oposición te hiciera atravesar momentos tan duros, caer y volver a levantarte en innumerables ocasiones, es la labor que desempeñas hoy en día. Si no hubieses vivido todo aquello, si no hubieses sufrido de esa manera, si no hubieses suspendido y vuelto a suspender sin darte JAMÁS por vencido por mucho fondo que estuvieses tocando, probablemente Justito El Notario no existiría, ni recibirías tantos mensajes de agradecimiento, ni nos servirías a tantos de guía.

Catulus: Entonces gracias por resistirte a pesar de todo; gracias porque aunque perdiste en algunos momentos la confianza en ti mismo has demostrado que se puede volver a recuperar; gracias por haber resurgido; gracias por demostrar que se puede lograr lo que parecía ya perdido y gracias por mantener la esperanza y tener valor. Tu historia tiene todos los ingredientes para una buena película de esas “basada en hechos reales”.

Catulus: Yo ya llevo cinco años preparando la oposición. He pasado por varios cambios de preparador, con la consiguiente mella en la autoestima que supone pensar que eres tú el problema y, sobre todo, por un cuadro de nervios, ansiedad, angustia y casi depresión derivado de mis propias exigencias, de mi autopresión y de mis palabras mentales autodestructivas. Aquella fue una etapa bastante dura. Luego vino el cambio de temario que acabó por hundirme cuando por fin había conseguido mayor soltura y avanzar con los temas a mejor ritmo. Estudio minuciosamente, de manera extremadamente perfeccionista y primo la calidad sobre la cantidad. Mi gran talón de Aquiles, desde que comencé con la oposición, es que soy lento.

Catulus: Es muy duro llegar a darte cuenta de que tú mismo eres el problema, de que tú eres tu propio enemigo, de que tú eres quien te impide avanzar y ver que no sabes qué hacer para solucionarlo. Es un constante querer y no poder. Sin confianza en uno mismo no se consiguen las grandes cosas de la vida.

Catulus: Creo que la próxima convocatoria puede ser la mía. La idea me genera esperanza e ilusión, puedo atisbar el aprobado a lo lejos en el horizonte, pero no por ello dejan de asaltarme los miedos y las dudas ¿habré hecho bien forzando la máquina para intentar llegar con posibilidades al primero de esta convocatoria aunque tenga muy verde el segundo?

Catulus“Tengo la esperanza de sentirme comprendida y que con el ánimo de tus palabras pueda, de alguna manera, tomar una decisión. No estoy atravesando una buena etapa en la oposición, aunque, si te soy sincera, creo que desde que empecé en esto de opositar nunca he tenido etapas buenas. Estoy estancada, me cuesta mucho avanzar rápido, voy muy lenta y tardo varios días en estudiarme un tema nuevo, y así se van pasando los días, semanas y meses y cuando echo números no me salen las cuentas. Ya no tengo tan claro que esto sea para mí. Y me duele mucho tener que escribirlo. No hago más que preguntarme: ¿en qué momento pensé que yo podía con esto?, ¿quién me mandaría a mí meterme en este sufrimiento? Veo todo lo que me he perdido en esta larga temporada y me genera ansiedad porque podría tener un trabajo normal y una vida normal, irme de vacaciones, pasar tiempo con mi familia, tener dinero para no depender de nadie, y ser feliz. Por otra parte, veo todo lo que se están esforzando mis padres y me duele en el alma que esto pueda terminar mal. Mi padre opositó durante un tiempo a notarías pero no lo pudo lograr. Cuando yo terminé la carrera se ilusionó y se implicó mucho con mi oposición. De él aprendí la importancia de la literalidad en los artículos. Fueron momentos de ilusión, de ganas y hasta de ternura entre los dos. Pase lo que pase, recordaré esos primeros momentos con cariño. ¡Ojalá algún día pudiera decirle que lo he (que lo hemos) conseguido¡ Pero, aunque una parte de mí desea alcanzar esa meta y quiere seguir adelante, hay otra  parte de mi que me impide avanzar, que juzga todo lo que hago y no para de bombardearme la cabeza con mensajes de que al ritmo al que voy no lo voy a conseguir o que todos lo hacen mejor que yo. La oposición está consiguiendo acabar con mi autoestima y me he dado cuenta de que es una situación capaz de conseguir que todos los miedos y problemas psicológicos de uno afloren, que salgan a la superficie; es una situación que te enfrenta a tus debilidades sin que tengas ninguna escapatoria. Si los solucionas, sales victorioso y si no los solucionas, caes con ellos. Vivo en esa continua contradicción conmigo misma y no sé hasta que punto está influyéndome negativamente en la preparación. Tengo claro que este es mi sueño, que esto es a lo que me quiero dedicar, que no quiero ser otra cosa, que solo quiero ser Notario, y quiero superar mis limitaciones, mis miedos y lograrlo, pero me pregunto y, ¿si lo tengo tan claro, por qué no fluye todo de una manera óptima? Veo que no estoy teniendo avances reales y esto me está quitando el sueño. Creo en la capacidad de superación del ser humano, en la esperanza, en que todo se puede lograr, pero ¿hasta cuándo intentarlo si percibes señales de que puede que este no sea tu destino? No sé qué hacer, qué decisión tomar, no sé si esto es normal. Conforme a tu experiencia, y a los contactos que tienes con otros opositores, ¿qué me dirías? ¿Tú crees que hay un límite, una fecha de caducidad en la preparación? Si no hubieras aprobado aquella vez, ¿hubieras seguido? Una de las cosas que más me duelen es ese sentimiento de no haberlo intentado lo suficiente o hasta quedarme al menos satisfecha. ¿Merece la pena sufrir tanto? Si tuvieras que hablar con Justito El Opositor, ¿qué le dirías en aquellos momentos en que no era capaz de estudiar? Por otra parte, tengo que agradecerte los post sobre Bancaria. En el estado en que me encuentro me anima mucho conocer también la otra cara de la moneda, la del SÍ con mayúsculas, la del APROBADO, saber que se siente cuando uno ve su nombre en la lista de los aptos. Me gustaría, si lo crees conveniente, que algún día escribieses sobre cómo fue el momento en el que viste el aprobado, qué sentiste, si lloraste, si estabas solo o con algún familiar, qué te dijeron las personas que te veían como el eterno estudiante, si pudiste dormir de la alegría, y si es cierto eso que dicen de que una vez que finaliza la oposición (tanto si se aprueba como si no) hay que volver a aprender a vivir. Otro momento especial sobre el que también me gustaría leerte algo es el de la entrega de la Cruz de San Raimundo de Peñafort. Supongo que en ese instante se borraron de un plumazo todos los años malos de oposición. ¿Cuándo redactabas tu primer protocolo te podías imaginar todo esto? También quiero darte las GRACIAS por el trabajo que estás haciendo en materia de dictamen. Buscando información en internet sobre el usufructo ganancial me apareció “El dictamen según Llagaria” de Justito El Notario. Empecé a indagar y he encontrado bastante material, sobre todo para resolver la pregunta que siempre me hacía:¿cómo se hace un dictamen? Me quedé bastante sorprendida cuando descubrí la cantidad de información que tienes acumulada. Has hecho un trabajazo enorme. ¡ENHORABUENA!  y MUCHÍSIMAS GRACIAS por esa ayuda tan grande. Es una materia en la que ando bastante perdida y con la que no sé por dónde empezar. También quería preguntarte acerca de que otros recursos consideras imprescindibles para iniciarme en el tema del dictamen. Estoy muy agradecida de corazón. Hasta ahora en mi academia solo habíamos hecho pequeños casos prácticos, pero nadie me había explicado ni dado información clara sobre cómo se debe hacer un dictamen.

Catulus: Estoy deseando tener tu libro. Tu historia es muy inspiradora. Y reveladora. Y real. Y AUTÉNTICA. Estábamos muy acostumbrados a oír casos de personas que aprobaron en poco tiempo, sin sufrir en exceso, a personas que se desenvuelven por la oposición como pez en el agua. Y a los que no somos así, esos datos nos descuadran, nos descolocan, nos hacen sentir que quizá esto no es lo nuestro. Y de repente, un día …. tu historia. Así por casualidad. En un blog de otro notario. Me quedé atónita con lo que leía. ¿Un Notario que cuenta que ha ido al psicólogo a hacerse una prueba de la manta?, que tardó casi once años? ¿que no se quita ni un minuto de oposición y no le duelen prendas al decirlo?  ¿Pero qué persona se atrevería a contar todo esto? Y descubrí tu blog y allí había contenido aún más revelador: tu primer número de protocolo, sustancias químicas, tus escritos personales durante la oposición… y pensé que, por fin, alguien narraba la oposición desde una perspectiva más sincera, sin tapujos, relatando todas las miserias (Catulus dijo otra cosa) que este camino te hace transitar. Se podía palpar a través de la pantalla ese sufrimiento desgarrador cuando leía sobre aquellos tres años de crisis que no te permitían estudiar  y podía sentir en mi corazón aquella angustia y depresión que llevan a una persona a recurrir a la medicación porque no le queda ninguna otra alternativa ya disponible. También vi que tratabas los problemas de otros opositores con delicadeza y comprensión. Esas cualidades solo las desarrolla quien verdaderamente ha sido vulnerable. No conozco ningún otro Notario que hable abiertamente de sentimientos y depresión, ni que haya desnudado su camino por la oposición de una manera tan pura y tan sincera. Sé que no es tu idea que tu libro sea un libro de auto ayuda, pero ¿cómo no va a ayudar el particular camino que tuviste que atravesar a los que estamos en esto?  Ya te digo yo que sí, que nos ayuda, alivia e INSPIRA. Mis mejores deseos para este nuevo sueño cumplido en tu vida.

Evolucionado, con tres convocatorias a la espalda

Evolucionado: “La primera vez que me examiné canté los dos primeros civiles. A la vez siguiente, canté el ejercicio completo pero no aprobé. Luego aprobé el primero, pero como el Hipotecario y el Mercantil los tenía más que verdes, pues saqué las bolas y me retiré. Mis preparadores me dicen, sin duda alguna, debo seguir. Tal vez ellos no saben lo que es pasarlo tan mal en la oposición. Me ahoga pensar en la edad que tengo y en no haber podido aún aprobar”.

Vocatio, te tiene que gustar mucho ser Notario para llegar a opositar ciertos años

Vocatio: “A Fulano esto tampoco le apasionaba en extremo. Y como dice mi preparador, cuando llevas ciertos años opositando tienes que tener muchas ganas de ser Notario para continuar afrontando el reto tras un nuevo suspenso”.

Obstinata, siete años opositando

Una opositora me escribió una larga carta el otro día. Su situación es muy delicada. Siete años opositando, bloqueo considerable, pareja casi al límite y aguantándole lo indecible. Era difícil darle buenos consejos, así que, más o menos, fue esto lo que le dije….

Bajo Mínimos, siete años opositando

Bajo Mínimos: “Me dirijo a ti a raíz de la lectura de tu entrada “Pasar de las oposiciones a registros a las de notarías o viceversa”. Llevo 7 años opositando y me encuentro en un momento muy bajo, en el que me estoy planteando muchas cosas, entre ellas dejarlo. No es un problema relacionado con presentarme o no a notarías/registros o a registros/notarías, sino relacionado con el aspecto psicológico y la sensación de que mi motor se ha parado. Agradecería enormemente poder hablar contigo sobre este asunto, principalmente sobre la opción de medicarme, de la cual tengo alguna duda. Entiendo perfectamente que cada caso es diferente y que tengo que acudir a un profesional, pero debido a que encuentro muchas similitudes con la situación que describes en algunos de tus posts, creo que me podrías ayudar. Muchas gracias”.

Bancaria, ha aprobado en un par de años

Una Bancaria de mi pueblo que con 32 años y que por el ajuste de plantilla en su Banco, aprovecha para dejar su puesto y comenzar a opositar a Hacienda o un joven “Predestinado” a opositar por antecedentes familiares  de 34 años que se plantea iniciar una oposición de dificultad media y que nos considera a los Notarios los ochomilistas de las oposiciones, me hacen pensar en los pros y contras de comenzar mayor a opositar. Yo lo hice a los 23 años y terminé con 34, así que aunque no estoy en el perfil de Bancaria y Predestinado, creo que algo puedo decir sobre este tema.

Bancaria: “Olvidado tengo a todo el mundo … Estos últimos meses no hago más que estudiar. No tengo vida y he decidido que sea así en las siguientes semanas hasta que me examine del segundo. Llegué al primero mentalizada, controlando los nervios, más o menos tranquila, con muchas ganas y con mucha más seguridad y conocimientos que el año anterior.. Es más, la sensación era “¿cómo podía pensar que el año anterior podía aprobar si no sabía nada…?”. Los días pasan rápido, las horas mucho más y la sensación de agitación mental, de conocimientos, es la leche … recuerdas un tema perfecto y a los tres días no recuerdas nada. El “reseteo” automático e incontrolable es un fenómeno paranormal al igual que las conversaciones con el resto del mundo que a la vez que te entran por un oído, te salen por el otro … Eso sí, la respuesta “a mi no me has dicho nada” es el comodín del público. Las idas de cabeza, la locura transitoria, la irascibilidad “nivel máximo” y que todo es catastróficamente mundial son los niveles normales en los que me muevo últimamente. Después de dos años y medio (casi), me doy cuenta de que me gusta lo que estudio, me gusta lo que podré hacer, me gusta el trabajo que tendré, me veo allí … Ya es por cabezonería … si no es esta, la siguiente lo será. Influyen más factores que no dependen de mi, por lo que no quiero fustigarme pensando que es culpa mía o que no valgo para esto. Tal vez podría haberlo hecho mejor … Me planteé la oposición con toda la prisa, toda la rapidez, toda el ansia de planificación sobre objetivos fijados a la que había estado acostumbrada en mi trabajo en banca durante los anteriores once años. Estaba acostumbrada a trabajar por objetivos y a que casi todo dependiese de mi … Así me planteé el inicio de la oposición, pero cada semana, cada mes que ha ido pasando, ha desmontado cualquier objetivo a corto plazo. Es más, me quedo con la frase de mi Opocompi, “no todo el planing se debe hacer en boli… sino a lápiz, para poder replanificar…” ya que no todo depende de uno, así que eso es lo que hago. Esa compañera está siendo indispensable para mi. Comprensión absoluta y conexión mental a la recíproca durante los dos últimos años. ¡Qué suerte habernos encontrado en la academia¡ Con su compañía es más fácil el camino. Este último año ha sido duro a todos los niveles .. todo se desmorona cuando necesitas mayor tranquilidad, todo se tambalea cuando solo debes estar centrada en lo tuyo .. en fin.. dejándome la piel estoy. Ya queda poco. Ojalá pueda lograrlo, pero de todos modos, si no fuese así .. lo seguiré intentando hasta que lo consiga“.

Bancaria: “Aquí estamos a la espera del ansiado y deseado APTO y preparada también para buscarme mil veces en la lista y a que no aparezca mi apellido. El examen fue hace casi un mes. Controlé super bien los nervios y escribí hasta el último momento. La sensación inicial fue de que era un examen fácil; de hecho mientras iba contestando, iba pensando ¡madre mía esta también me la sé¡ La gente al salir del examen, salía con cara entre descompuesta, rara y de terror. Había otros muy ingenuos que salían riendo a quienes les había parecido todo muy fácil. Yo ni hablar podía, solo pensaba en todo aquello que no había puesto, en todas esas cosas que no había leído, en cómo se habían pasado tan rápido las dos horas y media y en todo lo que me faltaba por escribir. Mi teoría es que iba a morir de éxito, no iba a parar de escribir todo lo que podía enlazar y lo escupiría tal cual me viniera a la cabeza. A los días e incluso a las semanas, a la gente se fue viendo el plumero y a muchos ya no les parecía que hubiera sido tan fácil y descubrieron detalles que no se veían a la primera. Yo solo sé que salí del examen con la sensación de ir preparada para la guerra entre la gente que llevamos tiempo preparando y nos sabemos toda la materia aunque no sea a la perfección y la gente que lleva unos pocos meses y se sabe al dedillo los dos procedimientos que primero aprendes (que, por cierto, los preguntaron). Pase lo que pase, estoy orgullosa de lo que he hecho, de cómo lo he llevado y de haber resistido las últimas tres semanas a catorce horas al día, sin hacer nada, sin pensar nada, sin escribir o hablar sobre nada que no fuera la oposición con las consecuencias físicas y mentales que ello conlleva. Entre ellas, perder en un mes y medio la forma física que llevaba trabajando durante nueve meses. Pasadas dos semanas desde el examen empecé a dormir bien y a dejar de soñar con el examen cada noche. Lo que ocurre es que estoy tan desconectada de todo, que no me interesa nada, no presto atención a nada, no recuerdo conversaciones de un día para otro y tengo la sensación de estar flotando en el limbo. Es muy raro todo. Es un paréntesis en el calendario de mi vida que empezó en marzo y que, a día de hoy, me tiene desconectada de mi propia vida. Ahora que empiezan a comentar en los foros que las notas estarán antes del quince de junio me entra un poco el agobio, pero no puedo hacer más que esperar, ir al gym, a la playa y pasear. La incertidumbre es mala y mis ansias de planificar acechan cada vez que me relajo. Así que intento organizar los días para hacer cosas pendientes, “mandaos” y cosas varias que llevo cinco meses sin hacer. Así la espera se hará más llevadera. Ya te informaré si vuelvo a estudiar en un mes … o si empiezo otra vez, pero para preparar por promoción interna el examen de técnicos“.

Bancaria: “Hola JustitoTe escribo desde mi posición de ¡FUNCIONARIA! El pasado día 5 se publicaron las notas del 2º ejercicio. Esa mañana, me dio por apuntarme a ofertas de trabajo temporal porque, tanto si aprobaba como si no aprobaba, ¿qué iba a hacer en casa los próximos 6 o 7 meses de mi vida? En los días previos, los nervios acabaron por rematarme, hasta me puse mala del oído, se me hinchó un ojo y me salió un herpes en el labio. Estaba hecha un cuadro …

*El MOMENTAZO: Estaba en casa de mi madre intentando comer algo. Se dijo que desde las 12 podrían publicarse las notas. Salieron a las 16 horas y hasta ese momento tuvimos el corazón en un puño. Cuando llegó el momento, con los nervios no podía ni ver la lista, las manos me temblaban, tenía la vista medio nublada y el pulso a 100 por hora. Entonces mi Opocompi me escribe y me dice: “¡Enhorabuena tía, eres una campeona!” y seguidamente: “Yo NO he pasado, no me apetece hablar, disfruta del momento”.

Yo no me podía creer lo que estaba diciendo, “mándame la lista, que lo compruebe”, le dije. Quería comprobar que su nombre estaba pero que ella no lo había visto, pero por desgracia no estaba y más abajo sí que estaba el mío. Empecé a llorar, temblando. Mi madre no paraba de repetirme ¿qué? ¿si o no? ¡dime filla, per favor! y llorando como una niña de 6 años desconsolada, le decía que sí con la cabeza porque los sollozos no me permitían ni vocalizar. Recuerdo el fuerte abrazo de mi madre también llorando y llamándome campeona,”¡tu podías, yo lo sabía y tu también, lo has conseguido!”. Ese abrazo me permitió desbloquearme, ya que tenía el cuerpo paralizado y no paraba de llorar y de moquear.

Así que sentimientos totalmente encontrados; estaba contenta pero triste, con una euforia contenida, mi Opocompi se había quedado por el caminoHabíamos hablado tantas veces de ésto, de que si una se quedaba fuera iba a ser muy duro para la otra hacer de nuevo ese camino sola. Podría haber sido taaan bonito el poder celebrarlo juntas, llorar de alegría juntas, hacer planes juntas …

Después de difundir por el Whatsapp un mensaje escueto (“Ya podéis llamarme, Señora Funcionaria”), el teléfono no paró de sonar y las lágrimas volvían a caer. Contaba a todos que bien, pero que mi Opocompi no había pasado. Muchos me decían ¨es una pena, pero tienes que disfrutar de tu aprobado¨… La gente no entiende lo que he pasado los últimos 2 años y pico con mi hermana postiza, con la persona que sabía que pasaba antes de hablar, con mi “segundo matrimonio” ya que hablaba más con ella que con mi marido. Hemos sido un apoyo indispensable y me quedo coja sin ella. De todos modos, ya hemos reconducido su nuevo año, con otros compis de la academia, y motivándola para que no lo deje. Estoy convencida de que el año que viene lo conseguirá.

El otro comentario estrella fue: “Bueno, ahora ya tienes lo que querías, así que ahora a por el bebé …”

La sensación una semana después es rara, ¿ya está? ¿y ahora qué? Siento un poco de vacío, no se que hacer, no recuerdo qué hacía antes de estudiar, no recuerdo la última vez que me divertí y bailé como una loca. Es raro porque este momento era tan ansiado que, ahora que ha llegado, no puedo disfrutarlo a tope (todo el mundo trabaja, mis amigas del banco están inmersas en otro ERE, que casualmente empezó el mismo día de mi deseado aprobado, mi otra gran amiga inmersa en las oposiciones de Secundaria hasta mitad de Julio y mi Opocompi en el barco de la repesca).

Hasta final de año no saldrá la lista de destinos y después vendrá la incorporación. Nos iremos como poco a Diciembre-Enero antes de empezar.

*EL DESTINO: Me toca fuera seguro, cosa que ya tenía asumida, y con mi puesto más aún. Mi destino elegido para pasar ese par de años fuera sería alguna isla. Ya que me voy fuera, al menos que sea un lugar bonito y con mar, pero mucho me temo que puedo acabar en cualquier sitio. En fin, da igual, ¡me voy donde sea¡

*EL DESPUÉS: Como ahora tengo tiempo hasta que empiece a trabajar, he pensado en recopilar información y documentación de la oposición superior para presentarme por promoción interna, como me prometí si es que aprobaba. También haré el viaje que el primer año dije que haría si conseguía aprobar. En cualquier caso, este será un verano diferente. 

Te mando un abrazo fuerte, estamos en contacto, Exbancaria y FuncionariaOrgullosadesuslogros“.

Judex, ha aprobado en unos cinco años

Judex: Te sigo por aquí y como la verdad es que no encuentro comprensión en nadie, recurro a ti porque creo que sabes mucho de lo que siento. Tengo el oral en unos quince días y me invade una sensación absoluta de que la última semana lo he echado todo a perder. He perdido temas en la vuelta, tengo una ansiedad terrible que me mata (nunca imaginé que se podría sentir algo así) y creo que tengo depresión o algo parecido. Lloro cada poco y cualquier cosa me emociona. No creo que haya una solución mágica para esto, pero quería pedirte ayuda. Muchas gracias por adelantado. Te pondré un poco en antecedentes. Llevo cuatro años opositando. A los dos años aprobé el test y el primer oral y suspendí el segundo porque no había terminado el temario. La siguiente convocatoria se retrasó, me desanimé mucho y suspendí el test por muy poco. Me hundí bastante, pero lo afronté mejor de lo que esperaba y tras quince días de amargura volví a estudiar bien y en la siguiente volví a aprobarlo. Como ya te he dicho en unos días vuelvo a tener el oral, sin haber descansado más que medio día desde hace meses. Es admirable que sigas interesado en nosotros, los pacientes opositores, los grandes olvidados por muchos después de que consiguen su aprobado.

Judex: Me ayudaste con tus palabras. Solo quería decirte que ayer me examine y aprobé. Gracias. Gracias por contestarme. Ahora me queda el segundo oral.

Judex: Siento ser tan pesada pero creo que eres la única persona que puede entender lo que siento. Estoy a dos meses del último oral. Tras una primera vuelta al temario (que tenía visto pero llevaba meses sin tocar) ha llegado el momento de hacer un importante cambio de ritmo y la primera clase ha sido terrible. No logró llevar los temas en el tiempo que se supone que debo hacerlo y eso me mete en un bucle de pensamientos negativos del tipo “no voy a aprobar”, ” no me da tiempo” y eso me genera más ansiedad y una angustia terrible. Terrible. Pierdo tiempo por no concentrarme y alimento aún más el bucle. No sé qué hacer. Sufro, y sufro mucho, y solo quien ha sufrido por esa sensación de angustia sabe lo que es. Supongo que no hay recetas mágicas .. pero hace dos años, cuando llegué al último, fui a un psicólogo, y, no sé si sería mala suerte, pero en dos sesiones pensé que a mí eso no me servía y lo dejé. He recurrido a las pastillas, pero me esfuerzo en no tomarlas esperando a que falte menos tiempo y me apaño como puedo con tilas, valerianas y cosas similares. Eso sí, la pastilla para dormir no la perdono. Si no duermo, me empastillo.

Judex: Pues, realmente nada más que qué me pueda “enganchar”. En cuyo caso después, me desengancho y ya está. Las pastillas me quitan la ansiedad, pero no la tristeza ni el bucle (al menos permanentemente). La medicación me serena y permite que me centre, pero no me libra de la tristeza autodestructiva.

Judex: Entonces, lo máximo a lo que puedo aspirar es al “estado trankimazin”, ¿no? Calma, aunque el infierno y las ganas de no levantarme sigan ahí.

Judex: Me asaltan pensamientos constantes de que haré con mi vida si sale mal. También pienso en los demás que sí que han aprobado.

Judex: Yo no tengo plan B… Al final a ti te salió bien. La verdad es que es difícil encontrar alguien que te comprenda y que no le importe mostrar que flaqueó. A mi alrededor parece que todo el mundo lleva los temas que tiene que llevar, que le da tiempo y que todo va estupendo. Yo, en cambio, siempre he ido con la lengua fuera, nunca me ha dado tiempo y siempre he pensado que todo me iba mal.

Judex: Sentía que debía contártelo. AYER POR LA TARDE APROBÉ LA OPOSICIÓN, y quería darte las gracias porque me agarrado a ti y a tu blog en momentos en que he tocado fondo, pero muy al fondo y siempre me has contestado. Gracias por tu humanidad y por tu sinceridad.

Judex: Aún no me creo lo que me ha pasado, ni que fuera capaz de conseguirlo. Pensé en retirarme porque no me sabía bien un tema y algo me impulsó a quedarme. No sé que fue y he aprobado. Tengo la sensación de que se lo debo a algo y no sé que es. Supongo que serán cosas que se piensan al principio, pero no me lo puedo ni explicar. Gracias por tu atención y por tus consejos. Gracias de corazón. Ojalá nunca pierda yo de vista todo lo que he pasado y pueda ayudar a los demás como lo haces tú. Eres un ejemplo de persona.

Judex: Todo lo que te digo es sincero. Cuando todo se puso muy negro y no sabía dónde buscar fuiste un oasis en mi caos. Mi preparador es muy buena persona pero ya no me valían sus palabras.

Sponsa, la novia del opositor que lleva bastante tiempo opositando

Sponsa: “Mi novio suspendió el primer ejercicio de la oposición y se tomó unas semanas de descanso. Al retomar el estudio no ha conseguido motivarse de nuevo y se mortifica por haber suspendido. Lleva bastante tiempo opositando y dice que se quiere dar otra oportunidad pero que no quiere ser una carga para su familia. Tiene claro que quiere seguir opositando, pero no sabe cómo reilusionarse de nuevo. ¿Qué puedo hacer para ayudarle?”

Reflexiva, unos cuantos años opositando

Reflexiva: “Quiero aportar lo que yo pienso sobre nuestra oposición, que preparo pero no he aprobado, y a la que ni siquiera me he presentado aún a ningún examen yendo con opciones. Sí, llevo unos cuantos años peleándome con ella y no precisamente estudiando, sino queriendo estudiar. Desde que empecé pasaron varios años; estudiar lo que se dice estudiar habré estudiado dos o tres a lo sumo. Recientemente ya me he puesto seria. Soy un “caso extraordinario” cuyo ejemplo no se debe seguir. Me metí en este ajo sin saber donde me metía. Lo descubrí en el primer año de antioposición. Tardé en aprender como se tiene que estudiar para poder recitar los temas con sus artículos literales, mencionando a autores de los que no sabía ni de su existencia – me costaba recordar los apellidos, Roca Sastre, Puig Brutau, Puig Peña, De Castro, Castán… ¿esto lo decía De Castro o era Castán?, ¿De Diego o Díez Picazo? ¡qué follón! -, mencionando leyes y fechas y todo en un tiempo cronometrado. Sin duda, nada tiene que ver con la forma de memorizar que se utiliza para aprobar un examen de la carrera. Creo que si cualquier opositor a notarias, registros o similar volviera a empezar en la facultad después de haber estudiado una oposición con este método memorístico tan duro la sacaríamos “con la gorra” y con “matrícula de honor”. Ejercitar la memoria de esta forma hace que retengas muchísima más información que estudiando “por ideas” que luego desarrollas. Es indudable aunque supone un esfuerzo titánico. Para mí , hay dos formas de memorizar los temas:  1 Memorizar literales solo los artículos y el resto del contenido del tema, historia, doctrina, explicaciones, etc … retenerlos y ubicarlos fotográficamente en el folio pero explicándolos con tus palabras, haciendo que prevalezca la comprensión y que lo que te permita ir rápido sea lo bien que “controlas” lo que estás diciendo. 2 Memorizar literal, o lo más literal posible, todo el tema sin excepción. Tardarás muchísimo más la primera vez, pues lo que no son artículos te llevará el mismo tiempo, pero notarás que las siguientes vueltas vas más rápido y que lo que te permitirá ir rápido al recitar el tema será, no lo bien que controlas lo que dices, sino el ejercicio memorístico efectuado; podrás simplemente “darle al play’” de modo que tu mente vaya a una velocidad que la boca no alcance. Yo intento combinar ambos sistemas. En todo caso, memorizar es un aburrimiento y un suplicio, pero la memoria es una forma de inteligencia”.

Sanctus, lo deja (de momento) tras una corta pero dura temporada de oposición

Sanctus: “Me he embarcado con una edad similar a la suya en una oposición de 90 temas. Aún no hay fecha para los exámenes aunque la intención es que sean antes del verano. El primero es escrito y el segundo es oral. Nunca he opositado así que no sé si me he planificado bien. No sé si echar toda la carne en el asador para el primer examen y luego meterme con el segundo o ir preparando también el segundo junto con el primero. También me cuesta encontrar un ritmo de estudio regular puesto que trabajo. No tengo claro cuántos temas estudiar cada semana. En fin, mi oposición no es del nivel de notarías pero me preocupa y quiero sacarla”.

Sanctus: “Ya tengo tribunal, lo cual es un avance que interpreto en el sentido de que se aproxima la fijación de fecha para el primer examen. Entre unas cosas y otras (sobre todo, por trabajo), el caso es que no he continuado con el ritmo de estudio que me había planificado. La cuestión es que me veo un poco apurado y me surgen las dudas. Una de ellas se refiere al nivel que me exigirán para “cantar” los temas. No sé a qué me enfrento. No creo que sea igual que en notarías. Otra duda se refiere a la composición del tribunal que no tiene, en principio, nada que ver con el temario de la oposición, ya que está compuesto por técnicos de la Universidad y profesores de Derecho Fiscal y Tributario, cuando el grueso del temario es Derecho Procesal. Por último, ¿tendremos acceso al programa?; me refiero al BOE de la convocatoria para ver los enunciados de los epígrafes. En fin, que se acerca el momento y me entran todas las dudas del mundo. Yo apretaré estas semanas y lo voy a intentar con todas mis fuerzas”.

Sanctus: “Querido Justito: Ayer tuve el examen escrito. Salí contento pero, a medida que transcurren las horas me asaltan las dudas. Eran dos temas a desarrollar de entre tres. Elegí los dos más largos. El primero de ellos me salió algo incompleto; el segundo, bastante mejor pero me pilló el toro del tiempo: cuando anunciaron que faltaban diez minutos tenía pendientes de desarrollar dos puntos, que escribí en plan telegrama, pidiendo disculpas al final por la letra. No sé qué penalización tendrá eso. En fin, ya te contaré”

Sanctus: “Hasta aquí he llegado. Han publicado las notas del primer examen y he suspendido. Sinceramente, me lo esperaba: el nivel de mi examen no era digno de esta oposición. Lo he intentado, sin éxito, pero he aprendido varias cosas: he fallado a la hora de confeccionar los apuntes y en la estrategia de estudio y, sobre todo, mi motivación no era la adecuada: buscaba, por un lado, “huir” del ejercicio profesional y autónomo de mi profesión, con lo que ello conlleva y, por otro, encontrar un puesto de trabajo que me ayudara a generar más pensión, finalizando mi carrera profesional en la administración. Ciertamente, creo que no “deseaba” el puesto que se ofertaba en la oposición, sino lo que  tal puesto implicaba.  Ahora, de momento, tengo ganas de descansar, de seguir con mi despacho y, si surge de nuevo una oposición parecida, de volver a intentarlo, por qué no. También me gustaría aprovechar esta inercia de estudio para mantenerla como hábito (te podrás preguntar, con razón, si acaso no estudio con regularidad y la respuesta es que no todo lo necesario: la profesión es un río que te arrastra, y quiero reconducirla para que deje de arrastrarme y así tomar yo las riendas). Agradezco tus respuestas y consejos, y la atención prestada”.

Sanctus: “La verdad es que esta experiencia me ha servido para respetar (más), a las personas que habéis hecho una oposición “de las de verdad” y para ser más humilde y no apelar a “la experiencia”: el Derecho hay que conocerlo, además de trabajarlo. Bueno, tienes razón, no debo machacarme mucho. Tengo ganas de retomar los asuntos que me esperan en el despacho, y de descansar en el verano”.

Feles, se dejó la oposición después de un año y medio

Feles:Justito, ¿sabes que es lo peor? Que soy infeliz no intentándolo más que este año y medio, pero creo que nunca aprobaría. Es algo dificilísimo, algo parecido a que te toque la lotería, sobre todo cuando las circunstancias personales no son adecuadas. Si tú hubieses tenido la sensación de no aprobar nada más empezar, ¿hubieras seguido?”

Tristitia, se dejó la oposición tras diez años opositando

Tristitia: “Veo que ayudas a muchos opositores a que el camino tan duro de la oposición les sea más llevadero y siempre consigues sacarles un hilo de esperanza …. enhorabuena. Mi caso es el contrario … hace unos años que dejé las oposiciones, tras una década con ellas, porque ya no podía más. Cuando lo dejé estaba sumida en una depresión. El problema es que no lo he superado todavía. Estoy enfadada conmigo misma, frustrada por no haber aprobado después de tanto tiempo, con una gran sensación de tiempo perdido, porque no he conseguido nada después del suspenso y no termino de ser feliz. Estoy con otras oposiciones, pero yo creo que no he superado mi abandono.”

Danvic, se dejó la oposición tras once interminables años

Danvic: Tus posts deberían encuadernarse y, cual salmos, ser de obligada lectura y aprendizaje antes de afrontar este “follón”. A mi me aceptaron en la “academia” tras una breve prueba consistente en cantar uno de los temas (mercantiles) que unos días antes te proporcionaban. La hipoteca naval me tocó. Hasta ahí, bien. El resto, el infierno de Dante. Pregunto por los temas de civil y la respuesta es un “no sé”. Veía cómo mis compañeros tenían unos libros rojos y grandes que se llamaban “Carperis”. Primera pista. Algo es algo. Llamo a la editorial y me dicen que hasta dentro de once meses no saldrá la nueva edición y que la actual está agotada. Ningún compañero se dignó a dejarme fotocopiar sus temas. Ya no les guardo rencor. ¡Auxilio señor Preparador!: “Mira chaval -me dice- mi consejo es que hagas otra cosa, pero no te preocupes que te dejo los míos”. Total, un puñado de temas de civil y de hipotecario desfasados y casi ilegibles con los que iniciar la marcha. Examiné el programa de registros, me compré (mejor dicho, mis padres me compraron con un gran esfuerzo) los tratados clásicos e ingenuamente me puse a construir todos y cada uno de los temas. Fue un error total y absoluto. La pérdida de tiempo y esfuerzo no quedó jamás compensada. Además, el “arte de hacer temas” se aprende con el tiempo, con los años, y los temas iniciales no tienen la calidad ni el ajuste temporal que sí tienen los últimos. Un veterano miembro de tribunal, en uno de los orales, me dijo con todo cariño que mi hora cantando era como un minueto de Vivaldi, siempre entre lo sublime y lo insufrible, y me pidió que le mostrara los temas que me habían tocado en el examen. Al día siguiente me presenté con ellos, le expliqué su génesis y se mostró estupefacto: “dos temas brillantísimos, con acotaciones actuales muy interesantes, pero en cuanto al tercer tema … ¿cómo pretendía usted reducir a diecisiete minutos este montón de hojas, con sus correspondientes anotaciones? ¿quién demonios le está preparando?” Yo siempre dejaba mis temas (los ajustados) a quien los necesitaba. Los aprovecharon y a lo mejor hasta los tienen encuadernados en piel. Desde luego, a día de hoy, ya no me necesitan para nada y dudo que recuerden quien soy.

Danvic: Fue una época en la que las convocatorias se sucedieron con posibilidad, incluso, de intentarlo en notarías. Los preparadores también se sucedieron cada uno con su estilo. Moralmente hundido me distancié de la academia y en los últimos años me preparó un viejo registrador, que fue quien me enseñó cómo debían aprobar los orales los opositores como yo. Era el llamado sistema de bloques. Llegué a ir como un reloj y con la confianza, por fin, por las nubes. Tras las vueltas (y sin haber aprobado por entonces el primer ejercicio) me tocó un mes entero de dictámenes: cada mañana 6 horas y cada tarde 3 de corrección. Hicimos 20 en total y creo que hubiera podido aprobar los 20. El mundo al revés. Lo que pasó luego no vale la pena. Ya no me interesa. Sé que tengo que seguir viviendo en ese resto de la vida que no quería para mi. Y eso, Justito, te aseguro que es devastador.

Danvic: Es la decisión más demoledora que he tenido que tomar en toda mi vida. Y lo sabes cuando te sigues planteando todos los días si fue o no correcta. Además, la vileza de una decisión así es proporcional al número de años que uno dedicó a la oposición. Después de once interminables años sólo existía un acantilado. Nada más. Bueno sí, el cariño de tu familia y su disimulada decepción. Al principio huí. Poco a poco te vas haciendo a la idea de que tus padres ya no lo serán de un Registrador de la Propiedad, Mercantil y de Bienes Muebles o de que tu esposa se tendrá que conformar con un abogado miope. Mis padres ya no están. Mi novia es ahora mi maravillosa mujer y la mejor madre que uno puede imaginar. Y mi mastín leonés aguanta estoicamente mis cuitas. Por eso, Justito, aquellos que nos quedamos con la nariz pegada al cristal de la celebración no dejaremos de agradecerte lo que estás haciendo. Gracias de corazón.

La semana que viene puede que saque a aquellos opositores que no dieron pistas del tiempo que llevan estudiando

Así que ya termino por hoy que esto se ha hecho demasiado largo…

De entre todos ellos, tengo mis debilidades y preferencias. Tan cerca estuve yo del fracaso que no puedo evitar que me toque la fibra sensible (la más sensible), la situación de Tristitia y la forma de explicárnoslo, de aproximarnos al dolor de no haberlo conseguido, que tiene Danvic. Entre las que siempre andan entre arenas movedizas, Catulus y Hermione son mis favoritas. No supe más de Tristitia, pero sí que me relaciono con Danvic y con Catulus y Hermione que son un par de valientes opositoras. Con Danvic tengo que sentarme a comer un arroz con conejo y caracoles con una buena botella de vino en cuanto sea posible hacerlo.

No merece la pena detenernos en los opositers, en los opositores molones ni en los opositores virtuales que son ya otra cosa muy distinta a la que estamos tratando, ¿verdad?

Pronto sale mi primer libro “Nada antes que opositar (nihil prius oppositio)”, pero con los materiales de los dos últimos años, tengo para escribir ya una segunda parte.

Al final fue el 8 de Enero:

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Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario


 

17 comentarios

  1. Gonzalo Fernández

    He sido Profesor Titular de Universidad de Historia después de haber fracasado estrepitosamente en Primero de Derecho. Ahora estoy jubilado. Ni siquiera intenté opositar a Catedrático. Me costó siete oposiciones llegar a Profesor Titular de Universidad. Por supuesto admiro y envidio a los notarios, registradores de la propiedad, catedráticos, letrados del Consejo de Estado y jueces entre los que me honro en tener grandes amigos pues han hecho lo que un servidor no fue capaz de hacer (ni siquiera aprobar Primero de Derecho). Sin embargo no hay mejor forjador de la personalidad que el fracaso. El fracaso te hace mejor persona y cuando tienes algún éxito, es un antídoto contra la vanidad. El fracaso forja la personalidad como se funde una campana a base de hierro, fuego y martillazos. En mis seis oposiciones frustradas a Profesor Titular de Historia siempre pensaba que una prospección petrolífera no se abandonaba hasta que no se daban 243 pinchazos en la tierra que resultasen baldíos. Pensaba que hasta la oposición número 244 fracasada no empezaré a preocuparme. Éste es el consejo que se permite dar a los brillantes estudiantes de Derecho que inician una oposición un modesto y humilde antiguo Profesor de Historia que ni siquiera fue capaz ni de aprobar el Primero de Derecho ni de llegar a Catedrático en la carrera de Historia.

    • Buenos días Gonzalo:
      Pues yo creo que usted y yo (aunque yo aprobara finalmente y usted no) tenemos una forja similar.
      Me gusta mucho con lo explica usted y estoy ABSOLUTAMENTE de acuerdo.
      Insisto mucho a los opositores y a los nuevos compañeros en que mantengan los pies en el suelo y es casi un regla matemática que lo hagan más los veteranos que los que aprobaron con juventud o extrema juventud.
      Le agradezco mucho su participación y si no conoce mi libro, me permito aconsejárselo puesto que ofrece una perspectiva de la oposición que creo que es inusual y similar a la suya.

      https://justitonotario.es/nada-antes-que-opositar-libro-justito-el-notario/

      Me quedo con varias frases suyas que me parecen muy aprovechables para cualquiera de mis entradas sobre oposiciones.

      Saludos y muchas gracias, Justito El Notario.

      • Gonzalo Fernández

        Muchas gracias a Vd. y a la inmensa labor que hace con sus consejos y ánimos a estos brillantes licenciados en Derecho que se animan con emprender esas durísimas pero imprescindibles oposiciones para que cualquier Estado funcione en beneficio de todos los ciudadanos y que un servidor nunca hubiera podido sacar. Un atento saludo reiterando mi admiración y agradecimiento.

        • Buenas tardes Gonzalo:
          Hace un rato leía en Linkedin a alguien que decía:
          “España un país de funcionarios”.
          Que bien me hubiera venido esa frase suya … “para que cualquier Estado funcione …”
          De nuevo gracias por sus palabras que me animan en esta tarea diaria y solitaria.
          Un abrazo, Justito El Notario.

        • Buenos días Gonzalo:
          https://justitonotario.es/faq/fracaso-como-forjador-personalidad-opositor/
          No he podido resistir a publicarlo.
          Es una gran enseñanza para opositores (y no opositores).
          Saludos y gracias, Justito El Notario

          • Gonzalo Fernández

            Muchísimas gracias pero creo que no merezco semejante honor. Un abrazo

          • Buenas noches Gonzalo.
            Pues .. alguno sí desde luego … en unas horas 90 visitas.
            Es una buena cifra.
            Muchas gracias, seguro que hemos consolado y animado a algunos opositores (y ex opositores) afligidos.
            Un abrazo Justito El Notario.

          • Gonzalo Fernández

            Fíjate, Justito (y con tu permiso te tuteo) si el fracaso te hace más comprensivo con los opositores cuando sacas la oposición que voy a contarte mi experiencia partiendo de la base de que las oposiciones a profesores titulares de Historia Antigua son muy distintas a las de notarías pues normalmente se presentan dos o tres candidatos a cada plaza. Los tribunales en mi época eran de cinco miembros (dos catedráticos de Universidad y tres titulares). En cinco oposiciones me dieron dos votos contra el ganador que se llevó tres. Pero en una me dejaron con cero votos frente a la ganadora (por cierto gran amiga mía). Me sentí humilladísimo. Pero cuando llegué a ser titular de Universidad y participaba en algún tribunal, siempre les contaba al resto del tribunal mi experiencia de los ceros votos y procuraba que si se presentaban tres opositores, diéramos al mejor tres votos y luego a los otros dos uno de cortesía a cada uno. Y si se presentaban dos opositores, diéramos tres votos al mejor y dos al segundo. Como les decía yo al resto del tribunal “Les salvábamos a ellos y nos salvábamos a nosotros mismos. Les salvábamos a ellos porque no les humillábamos innecesariamente y nos salvábamos a nosotros mismos porque no nos creábamos unos enemigos innecesarios dado que la vida da muchas vueltas”. Claro que comprendo que eso lo puedes hacer en una oposición donde se presentan tres opositores a una plaza pero no en las masivas oposiciones de Derecho. Pero esto para que veáis, tanto Justito como los amables lectores de este interesante blog, que un buen mazazo en la vida (el humillante 5 – 0 que tuve), si lo asimilas, te puedo hacer más comprensivo cuando estás “al otro lado de la barrera” (y no me gustan los toros aunque no soy tampoco antitaurino porque me extasío en un restaurante ante un buen chuletón de buey).

          • Hola de nuevo:
            Por supuesto, vamos a tutearnos.
            Pues me parece una gran fórmula. Nada de 5-0, ni de 4-1, siempre victorias ajustadas.
            Tal vez exceptuaría, si es que se da el caso, el caso de aquellos candidatos que merecieran ese toque de atención por su actitud o alguna otra consideración de los miembros del tribunal.
            En el resto de los casos, es una actitud que probablamente contribuirá a animar al candidato derrotado.
            Cuando suspendí el tercer y decisivo ejercicio de notarías por segunda vez, el tribunal comentaba a mi preparador que fui suspenso claro aunque no de los peores. Nunca supe si creérmelo, pero lo cierto es que me consoló bastante.
            Gracias de nuevo. Un abrazo. Justito El Notario.

    • “El fracaso te hace mejor persona y cuando tienes algún éxito, es un antídoto contra la vanidad”.

      “El fracaso forja la personalidad como se funde una campana a base de hierro, fuego y martillazos”.

      Muy buenos días. Esta conversación en general y estas frases en particular llevaron a Justito a crear una entrada independiente. Como en ella no veo espacio habilitado para comentar, lo hago aquí.
      ¿Y qué quiero comentar? A veces, se puede caer en el sofisma de considerar que algo, por ser cierto, conlleva necesariamente la inexactitud de lo contrario. Y también muchas veces, algo que comentamos dentro de unas coordenadas puede ser mal entendido y generalizarse.

      Yo no dudo que en muchos casos las frases mencionadas sean ciertas y que el fracaso, al menos ese fracaso que es tropezón, del que se aprende y no impide remontar y hacer en la vida cosas que sean y consideremos valiosas, cumpla con la dicho, la forja y el antídoto.
      Pero no siempre es así, no así para todas las personas; y creo que eso también hay que decirlo, aunque parezca evidente, para redondear este tema.
      Porque hay otro tipo de fracasados, los que no lo procesan, los que culpan a todos salvo a sí mismos, los que no aprenden, aquellos cuyos fracasos solo les provocan, como efecto casi fisiológico, la secreción de bilis; personas enfadadas con el mundo, lo que les genera desprecio. Curiosamente, también hay una cierta soberbia, muy fea, que nace del desprecio y del complejo. Ojo con estas personas, pues me parecen más peligrosas que el simple fatuo que triunfó y lo va restregando.

      El fracaso no siempre te hace mejor, va a depender de lo que tú lleves dentro.

      Y también me gustaría añadir, aunque obviamente no se haya dicho aquí lo contrario, que también hay personas que, sin haber conocido el fracaso, sus triunfos estuvieron jalonados y fueron debidos a fuego y martillazos, aunque tal vez de otra índole.

      Un saludo.

      • Buenos días Juan Pedro:
        Efectivamente no se ha dicho que hay fracasados biliosos y exitosos curtidos en otro tipo de batallas, pero aquel viejo profesor y yo no somos del primer grupo y podemos considerarnos incluidos entre los segundos pues, por lo menos yo, debo mi forja a algunas cosas más: la genética, la educación y el resto de mis experiencias vitales (pues no solo de oposición vive el hombre) que las tengo y muchas darían para escribir medio libro más sobre ellas.
        Gracias, un abrazo, Justito El Notario.

  2. “Te quejas de los 11 años que empleaste, y con razón. Pero sin ese periplo ni tu sensibilidad ni tu mirada serían las mismas”

    Creo que esta frase encierra mucha verdad, y no solo en este ámbito, sino en todos los ámbitos de la vida. Hay personas que han pasado calvarios y que, aunque hayan salido triunfantes, ese camino los ha recrudecido y convertido en personas duras, sin otra mirada que no sea la que se vuelve hacia uno mismo. Otras, en cambio, trabajan para ser constructivas y que, de ese calvario, salga algo positivo no solo para sí mismos, sino también para ayudar a los demás.

  3. Hola Justito,
    Y mis cordiales saludos para todos los concurrentes…
    Pero pienso que la vida no acaba por no llegar a aprobar,ni Notarías,ni Registros,ni Abogacía del Estado,ni cualquier otra(aunque fuera la del “Sursun corda”,si para eso hubiera oposiciones…).
    Lo que me agradaría,y tambien al hilo del otro Post sobre “opositores,y preparadores,tóxicos”,sería un monográfico sobre aquellos que “por su cara bonita” gozaron del privilegio de tener las ventajas de ingresar en sus más “tiernas edades”…Por haberse permitido o tenido la ventaja de no haber hecho la mili,por ejemplo.Y haberlos haylos,o los hubo,pues la mili ya no se hace…(aquellas bases navales de Cádiz y demás…;aéreas y de tierra…;que soldados perdísteis….¡¡¡)
    Opositores extremadamente tóxicos y,para más INRI,reconvertidos la mayoría de ellos en “preparadores”,recien aprobada la oposición;y por el motivo contundente de la “congruidad o incongruidad” del primer destino respectivo que tuvieran…Pero,casi todos,pues a eso,a “preparar opositores”…;y al buen tun tun…¡¡¡.Eso,lo más toxico:el que ingresa en torno a los 25 años,sin haber cogido el fusíl-por la gracia de su padre(que indudablemente sí lo utilizaría alguna vez;o navío militar o cazabombardero)y encima se ponía a eso,a “preparar opositores”,para compensar su primer destino incongruo…¡¡¡.Pero con al menos dos años de ventaja sobre los inmediatos “seguidores”.
    Y alguno que otro,por su condición de “piquito de oro” o encantadores de serpientes ( o sease,Tribunales).Que haberlos tambien los hubo…(ay Radio Salamanca…¡¡¡).
    Por eso,a todos(y todas),sufridos y sufridas(en mis tiempos no existía eso del “lenguaje inclusivo…,jejeje),os deseo lo mejor de lo mejor.Al/os tóxico/s,indiferencia,desde luego.

    • Buenos días Antonio Gerardo:

      No, la vida no se acaba pero tras años opositando (11 en mi caso o el de Danvic, uno aprobado, yo, y otro no, él), esa clase de comentarios te aseguro que ayudan muy poco. Es más, creo que molestan y por eso, procuro no usarlos cuando hablo con mis opositores o ex opositores veteranos.

      A mi no se me hubiera acabado la vida, pero se me hubiera jodido bastante, te lo puedo asegurar.

      En cuanto a preparadores que no deberían preparar y aprobados demasiado jóvenes, ya tengo escrito por aquí y por allá a lo largo y ancho de mis aproximadamente 150 entradas sobre oposiciones.

      Gracias por tu participación, un abrazo, Justito El Notario.

  4. Jamás llegué a imaginar que un día encontraría una hoguera en la que poder reunirse y conseguir hablar de este tema tabú. Y mucho menos que este fuego lo encendería alguien que hubiese aprobado. Te quejas de los 11 años que empleaste, y con razón. Pero sin ese periplo ni tu sensibilidad ni tu mirada serían las mismas.

    Me daba envidia observar cómo a algunos de mis antiguos compañeros que las abandonaron se les había fosilizado el recuerdo de las oposiciones, mientras a mí me seguía sangrando sin coagulación posible. Ahora, en cambio, me siento orgulloso de haberlo intentado.

    Gracias a ti me he atrevido a desempolvar con mi esposa esa época tan difícil. Al principio hasta se me entrecortaba la voz. Es más, creo que es la primera vez que le he pedido perdón. Me ha dicho que no hacía falta, pero yo se que sí.

    Por cierto, respecto del arroz con caracoles y conejo (y vino): pacta sunt servanda, que bien seguro conllevará “todas las consecuencias que, según su naturaleza, sean conformes a la buena fe, al uso y a la ley”.

    • Hola Dandanovic:
      Leí ayer tus palabras a mi oficiala y a mi madre porque me llegaron muy adentro.
      Si hubiera universos paralelos, tú podrías ser yo y yo tú en dos de esos distintos universos.
      La única diferencia es que …. yo no tengo perro …. pero en todo lo demás, pienso que me hubiera pasado lo mismo que te paso y te pasa a ti.

      Catulus me decía que yo estaba predestinado a esto del blog. Yo le decía que yo siempre he sido así, pero estoy de acuerdo que nada sería igual sin mi periplo vital.

      Yo te ayudo a ti, pero te aseguro que tu también estás haciendo algo bueno por mi.

      Un abrazo, Justito El Notario.

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