bloqueo mental del opositor solución

“Tu libro sobre la oposición me ha servido … para desbloquearme”

Me ha escrito una opositora veterana para destacarme unas líneas de mi libro que le sirven de ayuda en los momentos más difíciles de la oposición que para ella suceden cuando se enfrenta a un posible (o ya real) estado de bloqueo mental.

“Buenos días JustitoTu libro me ha servido (entre otras cosas) para darme cuenta de que lo que a veces siento no es raro sino que también les pasa a otros. Eso es súper importante, porque a veces no sabemos ni explicar “qué” nos pasa. Verme reflejada en alguna de tus palabras ha tenido mucho valor para mí. Este párrafo en concreto de tu “Nada antes que opositar”, va directo al corcho de mi opozulo para que me ayude a remontar en los días de bloqueo.

“Uno puede cambiar y pasar a desequilibrarse y flaquear o dejar de renquear y coger la senda definitiva del aprobado o inflexionar de nuevo y bloquearse otra vez, por mucho que el preparador, los compañeros, la familia, la pareja y los amigos, le digan a uno que siga, que puede, que lo lleva genial, que lo hace bien, porque la cabeza es la que te dice que no y, a veces, no encuentras en ninguna parte de ti mismo, en ningún recoveco de tu ser, con la ayuda de alguien o tú solo, las fuerzas para salir de la situación en que te encuentras. 

En esos casos puede funcionar un tiempo de descanso, para repensar, descansar y retomar el estudio. Pero, a veces, al volver, el bloqueo sigue instalado en tu cabeza y no te sientes capaz de estudiar. Te sientas, pero no te concentras. No puedes. No te apetece. Tu cabeza dice que no. Rechaza tus planes, pasa de ti, quiere hacer otra cosa, pero hay que conseguir transmitirle a tu cabeza que se equivoca, que no vas a desperdiciar tus buenas actitudes, que te presente una alternativa viable o que te emocione, que no te dé la lata si no tiene un plan mejor para tu vida y que deje gobernar tu vida a tu corazón.”

Me apetecía compartir contigo todo lo útil que me sigues pareciendo. Estoy segura de que tienes detrás una comunidad de opositores a los que estás ayudando consciente o inconscientemente. ¡Muchísimas gracias una vez más! Ojalá algún día pueda yo ayudar a otros en su camino como lo haces tú. Un abrazo”.

Recuerdo perfectamente para quién escribí esas líneas. Fue hace ya varios años y la destinataria de mis palabras, ahora convertidas en parte de uno de los capítulos de mi libro, aún continúa (o eso creo) en la lucha de la oposición al igual que la opositora que me ha escrito el mensaje que me ha servido de inspiración para este mini post de hoy. Espero que ambas lo acaben consiguiendo. Curiosamente si en Google se busca “bloqueo mental opositor”, aquel post es una de las primeras entradas que aparecen.

Hoy mismo me ha escrito otro opositor angustiado por la proximidad del primer ejercicio de una convocatoria para la que se siente preparado pero ante la que estaba comenzando a sufrir un cierto desmoronamiento. Me preguntaba por la paroxetina. Quería saber si le sacaría de su problema y en cuánto tiempo. He tenido (como la mayor parte de los lunes, el día que organizo la agenda de toda la semana) un día complicado y no he encontrado un momento tranquilo para contestarle. Lo haré mañana aunque con este post le anticipo que no le puedo responder a lo que me pregunta. No sé si la paroxetina será su solución y no sé en cuanto tiempo le podría hacer efecto. Solo sé que a mi me solucionó parte de mis problemas (los más graves, sin la menor duda) y que lo hizo en un plazo más bien corto pero ha de ser un médico el que le indique la conveniencia de su tratamiento.

Yo ya tuve mi momento, tomé mis decisiones y dieron su resultado aunque en mi caso lo obtuviera en el largo plazo y fuera producto de un conjunto de cosas, no un remedio instantáneo que me solucionara el bloqueo, el nerviosismo, el miedo o la falta de concentración que a veces ocasiona la proximidad de la convocatoria aunque también y especialmente todo aquello, sin duda, fuera producto en buena parte del recurso a la química que quise esquivar (erróneamente) durante largo tiempo.

Este opositor angustiado se veía seguro de sí mismo. Incluso he tenido la impresión de que podría estar excesivamente confiado en sus posibilidades, aunque probablemente lo que he percibido es un gigantesco miedo a tirar por la borda el esfuerzo de mucho tiempo a causa del temido bloqueo del que yo hablaba en mi libro y que motivaba el mensaje de hoy de mi amiga opositora.

No sé si sabe este opositor angustiado que hasta le he dedicado mi libro a la paroxetina ….

Por lo demás, es muy gratificante ser útil y contribuir a que otros consigan llegar al aprobado. Muchas gracias por tus palabras.

Toda la historia de mi oposición contada cronológicamente puede leerse en  “Nada antes que opositar (Nihil prius oppositio)”. Si alguien se anima a recibirlo dedicado que me escriba a justitonotario@hotmail.com y le explico cómo proceder. En realidad, todavía no comprendo como hay opositores (especialmente de los de larga duración) que no tienen mi libro en su mesita de noche porque no van a encontrar una historia como la mía en ningún sitio. Palabra de Notario …

Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario



 

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