Jornadas Notartic: Traca final….y hasta Notartic II, ¿no?

La verdad es que desde que Francisco Rosales me señaló como el perfecto moderador de la Mesa Redonda sobre identidad digital en Notartic empecé a ponerme nervioso.

Por supuesto que no fue posible quitar a Paco la idea de la cabeza y unas semanas después acabé aceptando su ofrecimiento. Sin duda Paco es visceral y vehemente, así que contagiado por su vehemencia, no exento de cierto temor ante el envite y, sobre todo, agradecido por su confianza en mí, no tuve más remedio que aceptar.

Paco siempre habla de perder la vergüenza, de no avergonzarnos de ser Notarios y de no pedir disculpas por serlo. No somos nada más (y nada menos, si quieren) que Notarios. No lo sabemos todo (algunos tal vez sí) y tenemos mucho que aprender (unos más que otros), así que acepté revelar mi identidad digital y al mismo tiempo ponerme en evidencia para demostrar que podemos y debemos (sin complejos) enfrentarnos a las famosas TICS, esas que nos han convertido o terminarán convirtiéndonos a todos (¿a todos?) en NOTARTICS y ello sin quedar «Condenados a Infernet».

Así que me planté en Sevilla con mi discurso por escrito, sin soporte digital alguno (excepto la foto del Dr. Emmet Brown), concentrado casi exclusivamente en mi papel en las Jornadas y en la cena de la noche del sábado que nos reunió a unos cuantos de los asistentes al terminar las sesiones del día y que yo me encargué de organizar. El epicentro de las Jornadas era para mí mi propia intervención y parecía no haber ni un antes ni un después, pero lo hubo, vaya si lo hubo y lo hemos ido contando desde entonces los que estuvimos en Notartic.

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Antes de mi actuación respiré más tranquilo gracias a Rubén Vazquez y a Jesús Acevedo, quienes participaron en la sesión del viernes por la tarde, al ver que el buen humor y la ironía tenían también cabida en Notartic; ellos y Silvia Barrera que intervino inmediatamente antes, vestida con su uniforme de la Policía Nacional, demostraron que eran capaces de improvisar buena parte de sus intervenciones sin más apoyo que sus power points y similares. ¡Y yo qué venía con la mía impresa en papel¡

Después de mi intervención, calculo que ante unas 180 personas, solo fui capaz de tomar unas pocas notas que ahora comparto y con las que termino (al final me parece que va a ser que no termino….) mi serie de posts sobre Notartic.

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Mis notas

Rodolfo Tesone nos habló de traficar con la información; de la 4ª revolución industrial de la que por primera vez había oído hablar a Jesús Bermejo (que asistió a las Jornadas) en la entrevista que se publicó en el blog notaríAbierta; de las limitaciones de las jurisdicciones estatales en materia de identidad digital; de la existencia de una incipiente doctrina TIC y de la e-democracia.

Me asustó (y mucho) cuando nos dijo que «las leyes las van a hacer los programadores». Con el legislador que tenemos, ¿qué será de nosotros en manos de programadores? Rodolfo terminó invitando a los Notarios y al Notariado a tomar parte activa en ENATIC.

Sonsoles Valero nos habló del Notario como prestador de servicios, de la abusividad de las cláusulas de adhesión (a ver si le dan caña también a otros que no sean los Bancos y los Notarios) y de las cookies. También hizo referencia a la desregulación. ¡Qué maravilla alguien que nos habla de desregular en este mundo super regulado o hiper regulado¡

Reconocía Sonsoles que la identidad digital necesita de regulación y, al tiempo, que esta regulación sea preferentemente internacional (una referencia a la internacionalidad que fue constante en Notartic y que también hizo Francisco Pérez Bes en su ponencia sobre la territorialidad en Internet). Regular la identidad digital pero desregular en materia de consumo. Muy interesante.

Para conocer a fondo la intervención de José Carmelo Llopis y no decir ninguna tontería (al margen de las que haya podido decir hasta ahora), recomiendo visitar su propio blog en el que ha publicado sus trabajos en las Jornadas, incluido el relativo a la identidad digital.

Pero, sin duda alguna, lo que más me gustó de cuanto oí, y mira que es difícil hacer esta afirmación refiriéndome a unas Jornadas plagadas de buenas frases, lo dijo Sara Molina, compañera en la Mesa Redonda cuando señaló que por encima de las identidades digitales:

«Lo importante son las personas»

Tras un turno general de preguntas y respuestas, di fin a «mí» Mesa Redonda con una última cuestión que yo mismo dirigí a una de las asistentes y ponente en la sesión del viernes tarde: la ya citada Silvia Barrera.

Lo que pregunté a Silvia fue:

¿Por qué esa visión positiva pero pesimista del anonimato y las identidades digitales?

La respuesta, para quien le interese, me la pasó Silvia por escrito (en el acto no anoté nada) unos días después y podéis leerla aquí.

Termino

Lo siento, pero no di para más, bueno sí para absorber lo que pude en mi exclusivo beneficio antes y después de mi actuación pero sin ser muy capaz, al menos por ahora, de transmitir en favor de terceros nada más.

La prueba de ello, sin duda alguna, la he tenido esta semana. Lo contaré en el que pienso que será el último post de la serie Notartic (¿ahora sí que sí?) producto de la charla que Carlos Castaño Bahlsen y yo dimos en el Colegio Notarial de Murcia la cual me ha hecho ser aún más consciente de lo que me queda (de lo que nos queda si hablamos del colectivo notarial y de los juristas en general) por aprender….y, antes de aprender, ¡por asumir¡ Las cosas han cambiado desde el antiguo Egipto y yo no me conformo con firmar testamentos.

Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario




 

Un comentario

  1. Con todo el cariño del mundo siento contradecir tus últimas palabras, pues absolutamente nada ha cambiado desde el antiguo Egipto (aunque si me permites la corrección los notarios vienen de la Mesopotamia más antigua).

    Absolutamente nada ha cambiado, porque la función del notario es simplemente la misma: dejar constancia por escrito y atender a las necesidades del ciudadano, resolviendo sus problemas con arreglo a la ley.

    Es obvio que en Mesopotamia se usaba la escritura cuneiforme, que en Egipto se usaban los geográficos, y que en Roma se usaban tablillas de cera, igual que en la edad media pergaminos; sin embargo eso son meros soportes o formatos, y es obvio que hoy el formato es digital.

    Sea redactando o programando la escritura, el trabajo es el mismo y no cambia porque se haga con letras o con algoritmos.

    El colectivo notarial, como cualquier colectivo jurídico, tiene un problema tradicional que se llama prepotencia y soberbia.

    Ante una nueva realidad, puedes optar por la resignación o por la adaptación, y eso corresponde a cada uno; sin embargo, empieza a cansarme el comprobar que ciertos juristas de relumbrón, ante su ignorancia, optan por mirar por encima del hombro.

    Sea como fuere, la culpa no es del Derecho, sino de las personas que lo ejercen pero si ignoras algo y alguien te ofrece ayuda para resolver tus problemas (que no los suyos) es más que recomendable aceptar esa ayuda y agradecerla, pues en la vida es poco frecuente que te den una segunda oportunidad.

    Discreto has sido en tu comentario, y espero haberlo sido en el mío. Pocos son los que hoy ofrecen estudio y soluciones a ciertos problemas y la obligación de remar en beneficio común le compete a quien voluntariamente asume la responsabilidad de hacerlo.

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