Málaga Congreso Notarial

Manducare “malagueño” y el Congreso Notarial que no pudo celebrarse

Estoy haciendo limpieza en el backoffice de mi blog porque para 2021 quiero empezar unas rutinas distintas en este empeño que me ha dado a mí por escribir en los últimos cinco años.

Este artículo estaba destinado a publicarse antes del Congreso Notarial de Málaga que no ha llegado a celebrarse por culpa del COVID-19. Espero sirva de recordatorio para el que (ojalá) pronto pudiera celebrarse en su sustitución. Mis vivencias durante las primeras semanas de la pandemia, coincidentes con el período del estado de alarma, están contadas en mi libro “Crónica notarial de una pandemia”. Puede que en las próximas horas estemos viviendo de nuevo el estado de alarma en nuestro país (sí, confirmado … así es), por lo que un nuevo encierro (aunque ya no sea tan riguroso) es, sin duda, una buena razón para comprar mi libro … que puedo enviar dedicado a quien se anime a hacerse con uno de los 68 ejemplares que nos quedan en este momento.

Mi idea, cuando el Congreso estaba organizándose y ya cercano, era tratar en el blog la importantísima cuestión del Manducare malagueño y, además, hacer algunos comentarios al Programa del Congreso en su parte exclusivamente notarial. Esto es lo que llegué a tener preparado ….

Del Manducare se ocupaba Vitty Fanjul (con el imprescindible apoyo de su hermano Alberto que, sin dejar las mesas de los restaurantes, pasa a abrir bufete con vocación fiscalista)

“De momento podemos apuntar La Cosmopolita, un diez lunas, me dijo Vitty Fanjul cuando le pregunté que qué íbamos a hacer entre ponencia y ponencia o entre una noche y la hora de la sesión del día siguiente. Entonces le recordé nuestro encuentro de hace unos años en las Jornadas de Málaga cuando un par de tipos con muy buena pinta nos miraban a mi mujer y a mí en el momento de entrar a un restaurante para cenar junto con un grupo de amigos y compañeros asistentes a las Jornadas. ¿Por qué nos miran esos dos? Al terminar la cena, con unos Chivas entre manos (sí, Chivas, estaba de promoción aquella noche en aquel local y … maldita la hora …) los dos tipos entran, se dirigen a mí y me dicen: ¿tu eres Justito El Notario? ¡Qué bueno¡ Fue el primer momento trascendente de mi alter ego.

El sitio donde nos conocimos Vitty y yo fue El Refectorio. Más tarde tomamos una copa en un sitio lleno de imágenes de Semana Santa y nos alojamos en un hotel de la cadena Room Mate. Por la mañana más sueño y cansancio del debido para asistir a la primera sesión de las Jornadas. Prometo ser (más) prudente cuando el nuevo Congreso se celebre.

Estas fueron las demás recomendaciones de Vitty:

  • Para pescado: Los Mellizos
  • Para buen picoteo: El Refectorium (donde nos conocimos).
  • Para cocina un poco más elaborada: La Cosmopolita y Kaleja, ambos de Dani Carnero, el cocinero malagueño de moda.
  • Para estrella Michelín: Jose Carlos García.
  • Para sushi: Takumi, con otro local en Marbella. Nada que envidiar al mejor sushi de Madrid.
  • De moda: Café de París.
  • Cocina tradicional: La Casería (antiguo Castizo): callos, platos de cuchara…
  • Para el mítico mollete de lomo en manteca: Bar Roper.
  • Desayunos: La Bella Julieta, buen café, buen pan y buen servicio.
  • En Fuengirola: Marinos José: un auténtico templo del producto.
  • Para marisco: El Yerno, en la esquina del Mercado de Atarazanas.
  • Para copas y cócteles de nivel: Cobalto 15.

Sin duda que habrá que seleccionar, porque para visitar todo esto haría falta un semana. Gracias Vitty y gracias Alberto.

Y el Congreso, ¿qué?

Pues ya veremos en qué queda el programa si el Congreso puede celebrarse, pero con el que había, estas eran las ideas algo malvadas que tenía anotadas:

  • El problema de la captación del Notario por el cliente poderoso: También se le podría dar la vuelta a la tortilla y hablar de “el problema del la captación del cliente por el Notario poderoso”.
  • Organización corporativa: ¿Y si simplemente nos hicieran algo más de caso a los de abajo y se aprovecharan nuestros recursos e ideas? Observo una curiosa tendencia. Los de abajo nos quejamos de que no nos informan. Los de arriba nos dicen que hay cosas que no se pueden informar. Cualquier día uno de los de abajo llega arriba y una vez allí pues se cree el tradicional mantra, se institucionaliza y pasa a pensar exactamente lo mismo que sus predecesores recurriendo a los clásicos “eso no toca ahora” o “mejor no ahora airear eso”.
  • El arancel notarial y la sostenibilidad económica de la oficina pública notarial: Seamos realistas. La oficina notarial es completamente sostenible y el que diga otra cosa es un trolero, un llorica y un exagerado. No negaré, sin embargo, que la cantidad ingente de cosas que tenemos que hacer para la preparación de cualquier asunto y, especialmente, tras su otorgamiento convierten en asfixiante (muy asfixiante) la tarea diaria de los que nos empleamos a fondo y la de nuestros empleados. La cuestión tiene fácil solución: nos hace falta más personal pero resulta difícil asumir el gasto en salarios y Seguridad Social si continuamos con un arancel obsoleto al que habría que meter mano bien a fondo. Sin más personal, si uno quiere mantener el nivel de los instrumentos que autoriza solo le queda echar horas y aceptar que bajarán los rendimientos que uno percibe, pero sin llegar a la ridiculez de considerar insostenible una notaría porque eso pasa en Mosqueruela (que sigue sostenida) y en una treintena de pueblos que llevan hasta más de una década sin Notario (cuestión de la que hablé la semana pasada). El resto no podemos quejarnos ni lo más mínimo (y menos en la situación que vivimos actualmente).
  • El ejercicio responsable de la profesión notarial y las consecuencias jurídicas y sociales de su incumplimiento: ¿Consecuencias? Pues para mí solo una, la sostenida pérdida de prestigio para una profesión absolutamente incuestionable en otras épocas. Ojalá hubiera una rígida aplicación del régimen disciplinario.

Animo a los compañeros que se han echado al hombro el Congreso para que continúen, cuando se pueda, con su trabajo felicitándoles por una labor que el maldito COVID-19 ha impedido que pudiera consumarse con un seguro y rotundo éxito.

Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario



 

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