Hay 2.000 funcionarios catastrales, sobre 3.000 notarios, sobre 17.000 empleados de notarías, sobre 1.000 registradores, sobre 4.000 empleados de registros y no sé cuantos geómetras en toda España, pero de “La travesía del desierto (a vueltas con el artículo 18.2 de LCI)” no se han vendido ni 200 ejemplares. Sus dos episodios previos (“El acta de subsanación de discrepancias” y la “Adenda”), en formato electrónico, se vendieron bien pero en los tres casos son unas cifras irrisorias para tratarse de una trilogía que muestra el camino para expertizarse en el manejo de un expediente notarial que, si se utilizara en la proporción que debiera, permitiría avanzar con la coordinación Catastro-Registro de una forma mucho más rápida evitando las situaciones de precoordinación. A fin de cuentas, seamos claros, si nuestros inmuebles no están debidamente titulados, registrados Y CATASTRADOS y todo ello lo está conforme a la realidad física, el trabajo de todos los que nos movemos en estos sectores será siempre un trabajo a medias o, directamente, mal hecho.
Hace pocos días un compañero me comentaba tras leer mi libro (“La travesía”) que…
“Es un libro “anglosajón” de casos. Has conseguido que sea ameno algo totalmente árido y eso lo consigues con los casos. Está muy bien y se ve que has tenido muchas experiencias y mucha reflexión. Llegamos a las mismas conclusiones por dos vías radicalmente distintas tú con esos casos y yo con planteamientos de esquemas. Curioso e interesante. Sobre todo llama la atención que se pueden usar vías digamos no ortodoxas desde la óptica notarial y de resolución conjunta, pero que unidas a la consulta al e-mail fedatarios funcionan”.
No obstante, ¿cómo vamos a prosperar con todo esto si, además de que es una casuística enormemente complicada, resulta que las cuatro patas del banco viven de espaldas a la norma y a sus posibilidades?
Muchos técnicos prefieren solucionar antes cualquier asunto en el registro que en el Catastro. Los registradores prefieren su Geoportal a las bases gráficas catastrales. La mayoría (inmensa) de los notarios no han hecho ni un solo 18.2 y el Catastro celebra el décimo aniversario de la coordinación y ni hace una sola mención a los Notarios ni al 18.2 LCI.
Tenía que haberme atrevido a llamar a mi libro “Predicando en el desierto” como tuve pensado durante bastante tiempo.
Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario
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