Tiburón (1975), cine de verano del FICC

noches de verano ficc cartagena

Muy buena iniciativa la del FICC para las noches de los miércoles de Julio y Agosto de este pandémico verano.

Grandes clásicos para casi todos los públicos (aunque había poca chavalería en Tiburón, la película de Spielberg que ha estrenado el ciclo), en el Auditorio del Parque Torres.

Perfecta organización por el asunto del COVID-19 (recomendable llegar con tiempo para que sea todo más fluido). Te piden el número de DNI/NIF por aquello del rastreo del virus (si es que se diera el caso) te acomodan con distanciamiento físico más que suficiente (dos asientos ocupados por dos libres y una fila sí y otra no) y comienzan la proyección con puntualidad británica.

¿Y qué decir de Tiburón? Pues que ha aguantado bien la friolera de los cuarenta y cinco años que ya tiene. Me pareció que el escualo aparecía poco, a pesar de ser el protagonista absoluto, y que, a pesar de la mejora de la técnica y de los efectos especiales, sigue estado muy logrado (de hecho mi hijo no se quejó ni una sola vez de lo contrario). Me encantaron las interpretaciones de Roy Scheider (como el jefe Martin Brody), Robert Shaw (como Sam Quint, el cazatiburones) y Richard Dreyfuss (como Matt Hooper, el especialista del Instituto Oceanográfico). Hay una escena que me gustó especialmente. Es la que se desarrolla en la casa de Brody. Hooper acude al anochecer con dos botellas de vino (una de blanco y otra de tinto, alegando que no sabía cuál les gustaría más al jefe y a su mujer). No se conocen mucho pero parece que así fuera mostrándose entre ellos un evidente grado de complicidad. Beben vino con alegría y rapidez; unos lo hacen tras la cena y el otro mientras devora las sobras que aún continúan en la mesa. Más tarde, ya un poco ebrios, acaban yéndose a rajarle la barriga al tiburón que algunos pescadores aficionados locales habían capturado por la mañana para convencerse (más Brody que Hooper) de que ese no podía ser el bicharraco que ya había matado a varias personas (cinco paisanos de Amity se carga el tiburón durante toda la película).

Me encantaron las espontáneas risas del público ante algunas frases y comentarios que ya suenan muy antiguos (machistorros) como el brindis de Sam Quint una vez cerrado el trato por la captura del tiburón: «¡Por las mujeres de piernas bien torneadas!».

También fueron geniales los espontáneos aplausos a la muerte del pobre tiburón (al que le ha reventado la bombona de aire comprimido en el boca dos docenas de veces durante mi vida) y los del final de la película.

La próxima a la que iré será Regreso al futuro (aunque antes se proyectan La princesa prometida y Alien, el octavo pasajero), una de las pelis que más veces he visto en mi vida.

El chaval se lo pasó bien y nosotros disfrutamos con nuestro bocata, las patatas fritas y un par de cervezas bien frescas de la cantina.

Por cierto, es gratis y hay tortas para las entradas.


Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario