¿No se puede gustar a todo el mundo?

no puedes gustar a todo el mundo

Precisamente ahora que estaba presumiendo de que mis dos únicos haters hacía tiempo que habían desaparecido del mapa y me habían dejado en paz, me aparece uno nuevo y, curiosamente, llega desde mis propias filas. Veamos que me dicen que opina de mi:

“Tu labor divulgativa no gusta a todo el mundo. A algunos no les parece bien lo que haces. En realidad algunos critican tu personaje y el protagonismo que tienes con todo lo que estas haciendo. Tal vez, en el fondo lo que piensan es que las cosas que cuentas no se deberían contar“.

¿Personaje? Tú si que eres un personaje … y eso de criticar el protagonismo, me suena un poco envidiosillo, ¿no?

En fin, si Don Envidioso supiera que lo que (sin la menor duda) se ha leído de mi blog no es más que la punta del iceberg de todo lo que hay (y que, por tanto, no tiene NI PU…ÑETERA IDEA de lo que he hecho, ni de quién soy) y de todo lo demás que hago al margen del blog (porque hago muchas más cosas de las que él sin saberlo se aprovechará), se lo llevarían los demonios de la envidia. Mas aun, si supiera todo lo que tengo contado (en la sección Talsitio, en la de Deontología Notarial y en algunas otras) es posible que le diera un patatús. En cualquier caso, si de casi 3.000 artículos que tengo publicados podrían molestar 50 (y él se habrá leído 5), ¿esos 50 me hacen perder todos mis demás merecimientos?

En fin, querido imbécil, no se puede gustar a todo el mundo y lo asumo, pero, aunque lo asumo me jode. Que conste.

Está claro, tengo que incrementar mi nivel de aislamiento porque el que me aplico desde hace algún tiempo ya no es suficiente. Es el momento perfecto ahora que empieza 2021.

Paso a grado de aislamiento número 2.

Consuelo de los amigos

“Pues menuda entrada y salida de año que has tenido, ¿no? Primero el disgusto que te dieron en tu Colegio con lo de Rosa; después el compañero que jamas interactúa contigo pero que te advierte de que has cometido un error (cosa habitual en la gente, por lo que me cuentas, que suele no manifestarse jamás salvo para decirte “te has equivocado”); más tarde el otro compañero (ese más que un compañero es un gilipollas) que critica tu protagonismo, tu actividad divulgadora y que cree que cuentas cosas que no se deben contar; y ya, por último, un cobarde, ruin y miserable (que yo apostaría a que ¿te conoce)) que te llama subnormal (y encima escoge para insultarte el post de la entrega del cheque de 2020 a los Amigos de Sivakasi). Ah, bueno (me olvidaba) y ese par de “amigos” a los que les pides el voto para lo de los Blogs de Oro y te contestan con un nivel de sarcasmo e ironía (las formas más bajas del sentido del humor) realmente molestos. Desde luego ese resumen de tu aprendizaje personal en este año (“hagas lo que hagas por el mundo, el mundo no va a hacer nada por ti”), creo que es muy acertado. Yo añadiría a tu reflexión “esta mierda de mundo no va a hacer nada por ti”. En fin, como diría tu padre, “francamente” no sé como tienes moral para seguir haciendo lo que haces. Además creo que tu intención de tender al aislamiento corporativo te asegurará tomarte muchos menos disgustos de los que te tomas. Feliz año nuevo y, a pesar de todo, no te desanimes. Por si te ayuda, te mando una foto del azucarillo que me ha tocado hoy en el café de la mañana. Tu muy mejor amigo“.


Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario