“¡Estoy vivo¡” (un testador y poderdante sin capacidad)

testador enfermo y anciano

El pobre testador y poderdante de ayer me hizo recordar la magistral historia de Hichtcock en la que aquel accidentado automovilístico que todos creen muerto, resulta estar vivo.

Su voz en off nos va narrando lo que le pasa por la cabeza durante el angustioso rato en el que parece que puede acabar bajo tierra, hasta que él mismo descubre que puede mover un dedo meñique y que eso podría ser suficiente para salvarle de ser enterrado vivo. Al final, es una lágrima la que consigue hacerlo …

Algo similar pasó aquel día con el personaje de mi historia. Se mostró receloso a mi llegada, pero cambió su expresión, de preocupada y algo hostil a tranquilizadora cuando me identifiqué como el Notario. La cosa va bien, pensé, la figura del Notario infunde tranquilidad a este hombre. ¡Que bien suena¡, ¿verdad?

Acto seguido, expliqué al testador que estaba allí porque me habían dicho que quería hacer testamento y otorgar un poder preventivo. Con un hilo de voz me hizo saber que sí, pero ¿sí a qué? ¿y cómo? Viendo sus limitaciones y consciente de la dificultad de que este hombre pudiera hacer lo que me decían que quería hacer (es usual que la familia te diga, “pues a nosotros nos lo ha explicado a su manera perfectamente”), le expliqué qué opciones había teniendo en cuenta que era soltero y no tenía descendientes, ni ascendientes, y que el poder preventivo podría venirle muy bien a él y a los familiares que le cuidaban. Fui entonces consciente de que el otorgante conservaba, aunque muy deterioradas, sus emociones puesto que se le saltaron las lágrimas mientras yo le hablaba, lo que interpreté como un síntoma de cordura y capacidad puesto que me parecieron una demostración de que aquel Señor estaba siendo consciente de lo complicado, duro y triste que resultaba todo aquello para él y de que le gustaría hacer algo para solucionarlo, aunque era incapaz de decir más de lo que decía, ni de hacer nada más de lo que hacía: mirarme y llorar impotente.

Así que tuve que irme, no pudimos hacer nada.

Recientemente he sabido que ha fallecido pues sus familiares ya han venido por la notaría a hacerme a alguna consulta.

Descanse en paz.

Y hablando de esto, ¿qué vamos a hacer ahora los Notarios con los poderes electorales teniendo en cuenta la reforma de la Ley Orgánica 2/2018, de 5 de diciembre, para la modificación de la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General para garantizar el derecho de sufragio de todas las personas con discapacidad?


Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario