Abriendo melones II: “La orden Jedi”

melones notariales

Me atreví con un melón hace un par de días. Pues ahora me voy a atrever con otro.

¿Como es posible que el Notariado tenga que recurrir a profesionales no Notarios para hacer lo que podríamos hacer nosotros si esos no Notarios tienen que recurrir a los que sí somos Notarios para hacer una labor indispensable por la que ellos cobran cifras de cinco ceros cuando los apoyos indispensables que necesitan no cobran un puñetero duro al margen de que te inviten a cenar y te paguen la dormida? “No, hombre, es que si lo hacemos nosotros nos vamos a despellejar”. Ah, claro, no lo había pensado.

¡Ostras lo que he dicho¡ ¡si yo solo quería hablar de proyectos colectivos al margen de lo corporativo¡ Bueno, me he liado y la culpa la tiene este magnífico mensaje anónimo, anónimo para el lector pues yo sé perfectamente quien me lo ha escrito y no se lo voy a decir, que, oigan, uno tiene sus fuentes y si algo he aprendido (y he aprendido muchísimo aunque me hago el tonto en muchas ocasiones) en este mundillo de la política notarial, es que hay que saber escuchar y no defraudar JAMÁS la confianza de quien te contó algo para ti solo con la promesa implícita  (a veces explícita) de que no se lo contaras nunca a nadie. Así que, dicho esto y tras esta extralimitación inicial, les cuento que hoy me han contado una película que parece un episodio de Star Wars Notarial:

“Los proyectos colectivos son muy complicados a nivel general. Todo es muy bonito al principio pero yo los comparo con los finales felices de las películas tras los cuales siempre me pregunto que qué pasaría al día siguiente, a la semana, al mes o al año de ese final, cosa que nunca sabemos porque la película termina ahí. Seguro que luego no es tan bonito ni tan idílico. En estas cosas (proyectos colectivos), por la experiencia que tengo, pasa lo mismo. Se arranca con mucha ilusión, con muchas ganas… siempre hay alguien que aglutina y comanda el proyecto, pero luego hace falta gente que tire también del carro, y eso es lo complicado. Quizá porque, sin descender al caso concreto de nuestra profesión, como sociedad estamos un poco acomodados, y preferimos dejarnos llevar. Y cuando hay al frente una persona con un carácter metódico, ordenado, trabajador, siempre con ideas, iniciativas, con ansias de aprender y de transmitir lo aprendido… pues el resto tiende (tendemos) a bajar la guardia. Se necesita, por tanto, mucho aguante, en cuerpo y alma, y al final, acaba uno vacío y quemado, porque además, como especie humana y como Notarios, solemos ser bastante mezquinos para los agradecimientos, a pesar que, a toro pasado, todo el mundo lamenta (lamentamos) la decisión que esos que tiraban del carro han tenido que tomar.

Si nos vamos a nuestra profesión, pues qué te voy a contar. Te diré que, cuando yo atravesaba lo que, muy acertadamente has dado en llamar, en expresión que ya forma parte de la jerga, “el estado más feliz del hombre”, creía a pies juntillas que había entrado a formar parte de la Orden Jedi. Y dos décadas después lo que pienso es que, en lugar de a los Jedis, nos parecemos bastante más a los Sith. Porque, aunque duela decirlo, creo que, como cuerpo notarial, por una parte, somos tremendamente individualistas e insolidarios, y por otra parte, nos dejamos tentar con mucha facilidad por el “lado oscuro”, y lo que en teoría es nuestra mayor virtud, la libre competencia profesional, se convierte muy a menudo en nuestro principal defecto. Y por eso, un proyecto colectivo a nivel nuestro es todavía más difícil“.

Yo seguiré mi camino, tu seguirás tu camino, estaba escrito que el tuyo y el mío tenían distintos destinos … pues no … aunque lo diga Julio Iglesias, este anónimo comunicante y yo .. tenemos el mismo destino y, desde luego, yo cada vez estoy menos dispuesto a no decir lo que pienso y hacer las cosas como las hago aunque por causa de ello me tenga que quedar 18 años más en el poblado.

Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario