Elecciones y Notarios: La urna agrietada

Deseoso estaba, de que me llegara la ocasión de dar a conocer un nuevo sucedido para el anecdotario de los Notarios y los días de elecciones, tras mi primer famoso episodio de “La liebre muerta”.

Este lo titularé,

“La urna agrietada”

Hallábase un Notario tomando una cerveza en un bar junto a un colegio electoral de su localidad, respetando de este modo la reglamentaria guardia que los Notarios hemos de cumplimentar un día de elecciones. No consta que no podamos beber alcohol en estas horas de servicio a la patria, así que el fedatario actuaba conforme a la estricta legalidad.

Pero hete aquí que del cercano colegio electoral, un apurado Presidente de mesa, asistido por un inexperto Interventor, sabiendo donde encontrar al Notario de guardia, único de la localidad, requieren de sus servicios (o de su auxilio) al correr riesgo una de las urnas de una de las mesas del colegio de hacer aguas, o papeletas, por alguno de sus lados.

El Notario allí presente, ni corto, ni perezoso, acudió a un establecimiento oriental de esos de casi 24 horas y esgrimiendo su carnet notarial que nos asiste textualmente para que “las Autoridades y sus delegados o dependientes nos auxilien cuando lo solicitáramos en el cumplimiento de las obligaciones a nuestro cargo” (artículo 60, párrafo segundo, del Reglamento de Organización y Régimen del Notariado, aprobado por Real Decreto 45/2007, de 19 de enero)”, se hizo, con el carácter de urgencia y con gastos a cargo de la Junta Electoral de zona, con una unidad de cinta de carrocero (pues la cinta adhesiva es, pensó, de natural más pegajosa y deja rastro donde se adhiere), con la que impedir la fuga de votos de la urna.

urna notario

Raudos corrieron al colegio electoral tras la adquisición, el Notario, el Presidente y el Interventor, y allí fue practicada la operación de urgencia a la urna, sin pérdida de ninguna clase y sin que fuera necesario levantar acta por renuncia de ambos Señores, con la complacencia del Sr. Secretario del consistorio allí presente.

La próxima vez convendrá ir preparado con un cinturón de trabajo o una caja de herramienta, qué nunca se sabe que puede pasar cuando se trata del ejercicio de la fe pública en materia electoral.

Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario



 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *