verano algarve 2018

Algarve litoral Oeste, verano de 2018

Domingo 5

Comimos en una gasolinera a la salida de Sevilla en dirección Badajoz. Tras un día de calor extraordinario llegamos al Hotel Badajoz Center. Nos instalamos y pasamos el resto de la tarde en la piscina. Luego salimos a dar una vuelta. La temperatura era extraordinaria, extraordinariamente alta quiero decir. Llegamos a ver un termómetro marcando los 47º. Anduvimos por el Paseo de San Francisco, la Plaza de la Catedral y el Ayuntamiento, la Calle de San Juan, la Plaza Alta y llegamos a La Alcazaba al lado de cuyas murallas cenamos en una taberna. Se me antojó el cochifrito y lo pagué caro al día siguiente. Además hubo un buen queso y algo de jamón y unas croquetas de boletus que no nos gustaron demasiado.

Lunes 6

Nos despistamos con el horario del desayuno y el hotel tuvo a bien dejarnos desayunar en cafetería a cuenta del buffet que ya habíamos pagado. Tomamos el camino de Portugal bajo el mismo calor asfixiante del día anterior. Pasamos por Elvas y llegamos a comer a Évora. Allí nos encontramos con Casa Gonçalvez que nos atendió estupendamente aunque yo estaba en baja forma tras el cochifrito de la noche anterior (y demás excesos veraniegos …). Tras la comida continuamos camino hacia Montemor-o-Novo. Nos alojábamos en un fantástico hotel en el que disfrutamos del resto de la tarde, con merienda cortesía de la casa y bañándonos en la bonita y apacible piscina. Cenamos al ladito del hotel en su sitio que se llama A Adega. Menos mal que en el hotel nos advirtieron de que el propietario tenía muy carácter porque su recibimiento fue completamente insólito. Por si alguien se acerca que sepa que se lo podría aplicar aquello de «perro ladrador, poco mordedor». Primer encuentro veraniego con el bacalao. Lástima que no me encontrara aún en plena forma. ¡Maldito cochifrito¡

Martes 7

Nada importante que contar, excepto que llegamos a la Quinta da Várzea do Farelo, destino final de nuestro viaje.

Miércoles 8

Comenzamos la exploración de la costa portuguesa allá donde la dejamos en 2017, esto es, en los límites del Alentejo y el Algarve. El día estaba ventoso y tras un rato corto en la playa de Carrapateira nos situamos en el «Micro Bar» de esta pequeña pero animada población. Tras la comida volvimos a casa, sin prisa, haciendo paradas, a fin de disfrutar de la Quinta y hacer una buena cena en casa.

Jueves 9

El destino del día era la Vila do Bispo. Esta pequeña población tiene buenas y variadas opciones para comer. Nuestra elección fue la Ribeira do Poço. Primer encuentro veraniego con los percebes. Por la noche nos encontramos con el Algarve en estado puro (es decir, todo a reventar …). Las céntricas y aborrotadísimas calles de Alvar Praia eran un auténtico hervidero de gente (especialmente británicos). Nuestra elección fue A Lota, donde nos acompañó un magnífico bogavante que perfectamente podía haber pasado por gallego.

Viernes 10

Otra vez hacia el cabo, aunque en esta ocasión llegamos hasta él. La elección para comer fue «Nortada» en la también ventosa y gélida Praia do Martinhal que dispone de un magnífico y blanquísimo arenal. A pie de playa hay un hotel que debe tenerse en cuenta por los viajeros que lleguen hasta este finis terrae de nuestra vecina Portugal. Para la cena aún nos quedaron fuerzas para echar algunas viandas a la barbacoa.

Sábado 11

Tras pasar el día tranquilamente en la Quinta, nos acercamos a cenar a Lagos. Hubo que complacer los caprichos de Justito Junior y nos ubicamos en un buffet libre japonés. Lagos tiene una fantástica animación y hay mil sitios en los que sentarse. Eso sí, sin reserva hay que olvidar los más reconocidos y, por supuesto, hay que contar con los horarios de comida y cena de nuestros vecinos.

Domingo 12

Fuimos de nuevo a Alvor Praia. Allí contratamos una excursión a las cuevas de Carvoeiro para el día siguiente y luego nos fuimos a la playa. Comimos en el restaurante playero del Hotel Penina, dónde nos encontramos con un ingeniero de Badajoz casado con un portuguesa que hablaba por los codos, pero que tenía una interesante y amena conversación. Por la noche, en la Quinta, repetimos con la barbacoa.

Lunes 13

Tras la magnífica excursión a las cuevas de Carvoeiro, nos vinimos a la Quinta y tras un buen rato de piscina nos fuimos a pasar la tarde a Silves donde nos encontramos con una magnífica feria medieval (la tercera más importante de Portugal según nos dijeron). Cenamos en el Café Inglés donde nos podían haber avisado de que abajo tenían una carta más extensa y no solo las pizzas (muy buenas, desde luego) que tenían en la terraza. Luego disfrutamos del ambiente de la feria y de la música y el baile durante un buen rato. Un imprescindible si anda uno por esas fechas del ferragosto, por estas tierras portuguesas.

Martes 14

De nuevo nos quedamos en casa a disfrutar de la piscina y a descansar. Después de la comida nos fuimos a una excursión de pesca. Embarcamos en Alvor y nos llevaron a escasa distancia. Éramos nueve personas más el capitán y un marinero. Pescamos los tres, aunque yo, con mi congénita falta de destreza, solo pesqué un pescadito. Todo fueron caballas que constituyeron la cena del día siguiente. Este martes cenamos en el precioso pueblo de Ferragudo que ha sido de lo más auténtico que hemos visto por aquí. El sitio era Marisqueria Mare Mari o algo por el estilo. Segundo encuentro con los percebes. Tras un breve paseo por el pueblo con las habituales quejas de Junior, regresamos a casa.

Miércoles 15

Carvoeiro, Benagil y Lagoa, todo de pasada. Gran impresión de Carvoeiro y floja de Lagoa, una más de ciudades desiertas en el verano portugués, aunque esto sea insólito en el Algarve. La Praia da Marinha que dicen que es una de las mejores del mundo, fue para nosotros absolutamente decepcionante. Muchísima gente, muchísimos coches, muchas algas, unos buenos tramos de escaleras y … encima … marea alta. Hay que intentar visitarla con otras condiciones. A la vuelta y mientras disfrutábamos de la piscina y pasábamos otro magnífico momento en familia, un accidente con final feliz. Justito Junior impactó, al tirarse a la piscina, su mandíbula sobre mi cabeza. El golpe le dejó un diente bailando y tres o cuatro más también afectados por el golpazo. Todo se solucionó en un par de horas angustiosas, gracias a la ayuda de José y Luisa, los dueños de la Quinta. A la vuelta de la clínica dental Smile-on cenamos en casa las caballas de la pesca del día anterior y algunas otras cosillas. Bueno, Justito Junior tuvo que conformarse con cenar gazpacho y helado debido a su lesión.

Jueves 16

Por la mañana nos fuimos de nuevo a la playa de Alvor, pero a una zona mucho más interesante. Agua (congelada) y arena perfectas y, además, poca gente. Regresamos tarde a comer en casa. Lo de los horarios aquí es de traca: no reservan, no aceptan tarjetas, cenan y comen pronto, cierran las cocinas a horas ridículas, vas a sentarte y no puedes sin reserva, pero luego ves como se sienta otro sin ella o que empieza a cenar a las diez cuando a ti te han dicho que no. A mí me parece anárquico …. Tras una tarde de piscina nos fuimos a Monchique. Observamos un valle muy afectado por el reciente incendio y pasamos algo de miedo por la tortuosa y estrecha carretera. No pusimos el pie en tierra al llegar a Monchique pues estaba casi desierto y solo había algo de ambiente en tres o cuatro restaurantes que vimos abiertos pero que no nos convencieron. Tomamos rumbo a Portimao donde encontramos, cerca de A Rocha, una zona muy ambientada en la que era imposible aparcar por lo que nos fuimos hacia la zona ribeirinha en la que había algunos sitios que tampoco nos convencieron. Llegamos a sentarnos en uno y nos levantamos porque no le hacían una simple tortilla al niño a pesar de que estaba en la carta y habiendo dicho que estaba lesionado y no podía masticar. Al final regresamos a casa a cenar. En los viajes largos, en las vacaciones modo veraneante estas cosas pasan. No siempre se acierta en todo. No me he levantado de muchos sitios sin comer pero este era uno de los que lo merecía. Intentamos cenar en A Oficina, un sitio interesante, de la aldea próxima a la Quinta (Mexilhoeira Grande) pero cerraban cocina a las diez. También lo intentamos en el Solar do Farelo que la cerraba un jueves, 16 de agosto ¡a las 9:20!

Viernes 17

Decidimos regresar a Ferragudo a la zona de la Playa del Castillo. Allí estuvimos tomando el sol, dando un paseo por la playa, cogiendo cangrejos y preparando el clásico Justito Was Here. Estábamos en la idea de comer en la playa, pero al final descubrimos un fantástico restaurante (chiringuito se queda muy corto) y allí comimos. Una de las mejores comidas y ratos de las vacaciones. Vuelta a casa. Piscinita y a cenar en Albufeira (el mini Las Vegas de Portugal). Alfufeira es fascinante, horripilante, apabullante, bulliciosa y divertida, todo a partes iguales. ¡Quien hubiera estado por allí con 25 años menos¡ Esta vez el sitio que elegimos para cenar fue de los peores del viaje. 

Sábado 18

Dejamos la Quinta y nos encaminamos a Beja. Por el camino paramos en Castro Verde que tenía un movimiento inusitado para ser un pueblo alentejano de interior en agosto y a mediodía. Rescaté varios libros de la basura (los de la foto) y llegamos a comer a la Pousada de Beja. El colchón de la cama era durísimo y descansaba sobre un canapé más duro aún que me hicieron muy difícil dormir y descansar. La cama supletoria podría sustituirse por algún tipo de lecho más moderno. Nos dieron una habitación superior pero sin vistas. Ya que había reservado en enero para agosto podían haberse marcado algún detalle. No me parece correcto un checking a partir de las 15 horas (o adelantado pero pagando 40 euros) sin considerar a cambio que puedas llegar más tarde y pagar menos en ese caso. Hay que modernizar este tipo de cosas urgentemente. Lo peor, sin duda, el colchón. La cena, tras un paseo por la desangelada city que merecería más cuidados, respaldo y promoción, fue en Dom Dinís. Estábamos de buen humor y nos pareció que estaba «tudo bem». No sabía la noche que me esperaba. Maldito colchón que hizo desmerecer mi primera estancia en una Pousada portuguesa.

El domingo 19 dormimos en Córdoba

Lo cuento aquí. La fase de preparación del viaje la tengo contada aquí y los detalles de la magnífica Quinta da Várzea do Farelo están aquí. No os la perdáis o casi mejor … que no vaya nadie….

¡Atá sempre Portugal¡ Pienso que en 2020 podríamos volver por allí, puesto que nos quedaría por recorrer el tramo de Albufeira a Vila Real de Santo Antonio, aunque pienso que el gentío puede ser excesivo en pleno agosto. De momento, este verano el turno es para Croacia, Eslovenia y algo de Italia.

Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario




 

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